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sábado, 10 de noviembre de 2018

HOY, COMO SIEMPRE, EN LA PASIÓN Y EN MÉXICO DEFENDEMOS NUESTRO DERECHO A LA ORGANIZACIÓN Y A LA LUCHA POR EL PROGRESO



Rosalino Hernández Gómez
Líder del Movimiento Antorchista en Ensenada

            En el último año de gobierno de Narciso Agúndez Montaño se consumó un atraco disfrazado de acto de justicia social: con propósitos evidentemente electoreros fueron entregados lotes del predio La Pasión, propiedad del Gobierno del Estado, a gente que había invadido el Cerro del Pedregal y a personas que supuestamente habían hecho trámites ante la dependencia de vivienda estatal. La entrega se justificó demagógicamente por la urgencia de dichas personas de tener un lugar para vivir y por
“la sensibilidad social” del gobierno en turno. Con el tiempo se demostró que todo fue una gran farsa: los lotes se entregaron como moneda de cambio por el voto en la contienda que se avecinaba, pues en febrero de 2011 habría elección para gobernador.
Aprovechando que los simpatizantes de Marcos Covarrubias, que abandonó las filas perredistas para ser el candidato del PAN, nunca habitaron los terrenos que se les adjudicaron,  en noviembre de 2010 el gobierno perredista a través de un “líder” afín y asegurando poder regularizar la posesión de los lotes, invadió el predio La Pasión “C” con más de 300 familias; el líder perredista, una vez que sangró a estas familias con elevadas cuotas y al perder la gubernatura dicho partido, abandonó a las familias a su suerte; en condiciones deplorables, sin agua, sin luz ni drenaje. Al quedarse solos buscaron al nuevo gobierno, siendo atendidos por el entonces Secretario de Gobierno Armando Martínez, quien les advirtió que los lotes ya tenían “dueño” y les expuso dos posibles soluciones: 1) la reubicación y 2) revisar la posibilidad de cancelar contratos anteriores y de esta forma reasignarlos a quienes los habitaban. Apenas se retiraron de la reunión cuando el gobierno del estado, de Covarrubias y Armando, ya estaba iniciando la persecución judicial y amenazando con cárcel y desalojos. Esto decidió a las 300 familias de La Pasión, a buscar el apoyo y protección del Movimiento Antorchista, en noviembre de 2011. El gobierno panista pretendió evitar construyeran, unidos con Antorcha, una fuerza que les sirviera de defensa, por lo que les advirtió que sólo regularizaría la posesión de los que se alejaran de nosotros, por lo que a los antorchistas solo les podría esperar la calle o la cárcel.
El resultado fue que 180 familias siguieron firme y lealmente con Antorcha Campesina; el resto confió en las promesas que el gobierno nunca cumplió. El hostigamiento y las amenazas del gobierno, a través de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) no se hizo esperar, lo que llevó a los antorchistas a realizar varias marchas y un plantón que duró poco más de un mes, contando con la decidida participación de los antorchistas del Regional Noroeste. Gracias a ello se logró la reubicación de las familias en la segunda sección del polígono de La pasión “C”. El Estado, no conforme con los resultados obtenidos, insistió en sacar a Antorcha de la colonia, para lo cual incorporó otros dos asentamientos irregulares en el mismo polígono, con el propósito de echarle montón a los antorchistas e imponer un comité de la colonia que los expulsara. Lejos de conseguirlo, muchas familias más reconocieron que gracias a Antorcha tienen un lote donde edificar el patrimonio de su familia, pues el gobierno nunca les dio esperanzas, hasta que se dio el plantón de Antorcha, de la misma manera estaban claros que gracias a la lucha de la colonia encabezada por Antorcha logramos la electrificación y las mufas gratuitas, el agua potable, el drenaje y los contratos con sus respectivos descuentos. Con esa misma presión de la lucha antorchista, logramos la creación del preescolar, la primaria y la secundaria.
Perredistas y panistas por igual pretendieron evitar que  los vecinos de La Pasión ejercieran su libertad y derecho a organizarse en el Movimiento Antorchista; a pesar de sus continuos ataques, nuestra organización ha seguido apoyando el desarrollo y el progreso de las familias de La Pasión con programas  federales gestionados por la dirigencia nacional antorchista como el mejoramiento de la vivienda, la cancha de usos múltiples y su techumbre; guarniciones y banquetas y la pavimentación con concreto hidráulico del acceso principal. Todo ha sido gracias a la lucha antorchista. En menos de seis años La Pasión ha logrado tener servicios y obras muy importantes como ninguna otra colonia de La Paz. Otra obra importante es el Centro de Desarrollo Comunitario (CDC) gestionado por el antorchismo nacional, un espacio en donde los niños, jóvenes y padres de familia de la colonia La Pasión llevan a cabo talleres de capacitación para el trabajo, clases de danza, reuniones vecinales y en general actividades formativas y de desarrollo cultural. En su momento Antorcha Campesina planteó al gobierno de Carlos Mendoza Davis la necesidad de un espacio recreativo con estas características para que los habitantes de la colonia pudieran desarrollarse, su respuesta fue, como era de esperarse, negativa, pues a decir del gobierno estatal no contaba con recursos de tal magnitud y si Antorcha quería una obra de este tipo para La Pasión tenía que conseguir los más de cuatro millones que costaba en otro lado. Dicho y hecho, los antorchistas logramos los recursos necesarios con el apoyo del antorchismo nacional; pero ya construido el CDC el gobierno estatal se negó a inaugurar y a entregar las instalaciones a sus legítimos promotores, buscando entregárselas a un comité de incondicionales del panismo sin ninguna trayectoria de apoyo a la colonia. Ante esta situación optamos porque el CDC iniciara sus trabajos, aunque nadie del gobierno cortara ningún listón (a lo que por cierto no tenían ningún derecho pues nada les costó), lo que molestó al gobierno del estado que acusó a varios dirigentes vecinales de despojo. El gobierno panista, tanto el estatal como el de la administración municipal pasada, se lanzaron a perseguir como criminales a los instructores y promotores de talleres de fabricación de piñatas, capacitaciones para el trabajo, talleres de guitarra o baile y otras nobles actividades similares, en lugar de garantizar que en La Paz y en Los Cabos haya tranquilidad para los sudcalifornianos y para los turistas que nos visitan.
            Es entendible, va con su naturaleza política declarada, aunque nunca justo ni justificable, que el gobierno antipopular panista haya emprendido esa criminalización de los lideres sociales y vecinales; lo extraño es que el actual presidente, el morenista Rubén Muñoz Álvarez, siga los pasos de los panistas, imite a Mendoza Davis y a Armando Martínez en su ataque a los antorchistas de La Pasión, sin haberles permitido siquiera la oportunidad de explicarle su versión. Como dijera recientemente el Presidente Electo, López Obrador, debe respetarse el derecho de réplica. Pero ni réplica, ni audiencia ni derecho a la defensa, el presidente municipal parece ya haber juzgado y dictado sentencia. Los antorchistas de La Pasión, los de La Paz, Baja California Sur y de la región noroeste estamos atentos al desenvolvimiento de los hechos, listos para defender en el marco legal y haciendo uso de los recursos sociales y políticos a nuestro alcance, nuestros derechos constitucionales de organización, petición y manifestación. Respetuosamente solicitamos al señor Presidente Municipal reciba en audiencia a nuestros representantes y, junto con su gobierno, sigamos luchando y trabajado por colonias de seguridad y progreso para las familias sudcalifornianas. Ni ilegalidades ni despropósitos, sólo pedimos lo justo y estamos dispuestos a luchar para lograrlo.

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