La capa de ozono se está
recuperando. En 2024,
el agujero sobre la Antártida fue menos profundo que el promedio de 1990 a
2020, después de que el Protocolo de Montreal lograra eliminar más del 99% de
las sustancias controladas que la dañan. El resultado confirma que la acción
ambiental sostenida puede revertir tendencias de alcance planetario.
La recuperación ha requerido
décadas de ciencia, regulación y monitoreo constante. Aplicar esa capacidad a
bosques, suelos, cuencas y humedales permitiría proteger funciones de las que
dependen el agua, la producción de alimentos, la biodiversidad y la seguridad
de los territorios.
Después de 45 años de trabajo en
conservación y soluciones basadas en la naturaleza, la experiencia de Pronatura
México apunta hacia una prioridad: conectar la ciencia con decisiones
territoriales. Esto exige actuar en cinco frentes.
1. Restaurar
el suelo para recuperar su capacidad productiva. Hasta 40% de las tierras
del planeta presenta algún grado de degradación, con impactos sobre más de
3,200 millones de personas, de acuerdo con la UNCCD. Restaurar estos territorios
exige recuperar su capacidad para infiltrar y retener agua, conservar la
fertilidad y sostener la producción. Medir estos resultados en el tiempo
permite dirigir recursos hacia las regiones más expuestas a sequías, erosión y
pérdida de productividad.
2. Conservar
los bosques para asegurar sus beneficios. Cada bosque protegido conserva
una infraestructura capaz de captar agua, estabilizar suelos, regular el clima
y sostener biodiversidad durante décadas. Esa capacidad cobra mayor valor ante
la pérdida bruta de 489 millones de hectáreas por deforestación desde 1990 y la
desaceleración de la expansión forestal, documentadas por la FAO.
Proteger los ecosistemas existentes y restaurar áreas estratégicas permite
ampliar sus beneficios con objetivos definidos, inversión sostenida y
resultados verificables.
3. Conservar
hábitats completos para sostener la biodiversidad. La permanencia de cada
especie depende de ecosistemas conectados, capaces de proporcionar alimento,
refugio y condiciones reproductivas. Esta visión cobra especial relevancia ante
las más de 48,600 especies amenazadas, cerca de una tercera parte de las
evaluadas por la Lista Roja de la UICN.
Proteger corredores biológicos, fortalecer zonas de amortiguamiento y restaurar
paisajes mantiene las condiciones necesarias para conservar poblaciones
completas y preservar el equilibrio de los ecosistemas.
4. Convertir
el monitoreo en capacidad de anticipación. La información continua sobre
los sistemas naturales permite prever cambios, dirigir recursos y tomar
decisiones oportunas. Entre
2022 y 2024 se registró la mayor pérdida de masa glaciar para un periodo de
tres años desde que existen mediciones, y siete de los diez años con mayores
pérdidas han ocurrido desde 2016. Los glaciares y las capas de hielo almacenan
alrededor de 70% del agua dulce mundial y sostienen el abastecimiento de
cientos de millones de personas durante las temporadas secas. Extender el
monitoreo permanente a acuíferos, ríos, humedales, bosques y suelos fortalece
la capacidad de anticipar riesgos y proteger la disponibilidad de recursos
esenciales.
5. Gestionar
el agua desde las cuencas. En 2024, apenas una tercera parte de las cuencas
fluviales monitoreadas presentó condiciones normales. Las demás registraron
exceso o déficit de agua, el sexto año consecutivo con un desequilibrio
generalizado en el ciclo hidrológico, según la OMM.
Para México, esta volatilidad
refuerza la necesidad de gestionar el agua desde los territorios donde se
capta, infiltra y regula. Los datos hidrológicos deben orientar la conservación
de zonas de recarga, la restauración de suelos, la protección forestal, las
alertas tempranas y las decisiones sobre infraestructura.
La siguiente etapa de la
conservación dependerá de su capacidad para demostrar qué cambia en el
territorio. México necesita sistemas de monitoreo interoperables,
financiamiento de largo plazo e indicadores capaces de medir funciones
ecológicas, además de superficies intervenidas. Esa información permitirá
dirigir recursos hacia las soluciones con mayor impacto y proteger la
infraestructura natural de la que dependen la seguridad hídrica, la producción
y la resiliencia del país.
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Acerca de Pronatura México
Pronatura México es la organización líder en conservación con 45
años de trayectoria dedicada a la regeneración de la biodiversidad y al
fortalecimiento de la resiliencia en los ecosistemas más estratégicos del país. Con un impacto que hoy alcanza a más de 6 millones de
personas, la organización lidera la protección de más de 50,000 hectáreas de
hábitats clave para la supervivencia de 2,000 especies. Mediante soluciones
basadas en la naturaleza, ciencia de datos y una gobernanza tripartita que
integra a la iniciativa privada, comunidades y gobiernos, Pronatura impulsa la
seguridad hídrica y la mitigación de riesgos climáticos con resultados medibles,
como la infiltración de 14 millones de m3 a través de proyectos multianuales
que seguirán generando un beneficio hídrico a largo plazo en regiones críticas.
Respaldados por casi 17 mil horas de voluntariado, Pronatura transforma la
conservación en una inversión estratégica para garantizar la estabilidad del
capital natural y el desarrollo sostenible de México.
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