Las fuerzas macroeconómicas y tecnológicas que moldean el futuro de los centros de datos —desde la densificación extrema hasta capacidades a escala de gigavatios— están dando lugar a tendencias tecnológicas específicas. La autonomía energética cobra impulso para respaldar dicha escala, mientras que la densificación impulsa la adopción de sistemas de refrigeración líquida y nuevas arquitecturas de alimentación eléctrica.
Si bien estas fuerzas y tendencias —analizadas en el informe más reciente *Vertiv™ Frontiers*— determinarán el diseño, la construcción y la operativa futura de los centros de datos, la dinámica del mercado a corto plazo resulta aún más tangible.
Martin Olsen, vicepresidente de estrategia e implementación de segmentos en Vertiv, y Jim McGregor, fundador y analista principal de TIRIAS Research, conversaron recientemente con *Data Center Dynamics* (DCD) sobre las tendencias que, a su juicio, marcarán el rumbo de los centros de datos en los próximos 12 meses. Tendencias y perspectivas para 2026: IA y computación de alta densidad - DCD
DCD: Me gustaría comenzar hablando de los temas y tendencias generales que observan en este momento.
Jim McGregor, TIRIAS (JM): Bueno, lo importante es que solemos pensar que la IA es una tecnología madura, pero no lo es. Todavía estamos aprendiendo y creciendo. Y, si hablamos de la demanda de IA, esta sigue siendo insaciable. Cabe destacar que se nos presenta una cantidad enorme de oportunidades a medida que continuamos avanzando en el ámbito de la IA.
Martin Olsen, Vertiv (MO): He observado un cambio enorme en los últimos tres o cuatro años. Creo que todos recordamos que, hace unos cinco años, estábamos en niveles de 20, 30 o quizás 35 kilovatios por rack. Eso se consideraba una densidad muy alta y era algo reservado típicamente para los proveedores de hiperescala (*hyperscalers*) o quizás para algunos de los mayores proveedores de coubicación mayorista. Pero, si avanzamos en el tiempo, vemos que la magnitud y el alcance han crecido exponencialmente. Pasamos rápidamente de esas cifras a alcanzar los 80 kilovatios, y luego llegamos a los 130. Ahora operamos a 140 kilovatios, y NVIDIA acaba de anunciar su generación Vera Rubin, que nos llevará directamente a los 240 o 250 kilovatios.
DCD: ¿Qué tan generalizadas están estas altas densidades por rack y cuáles son los siguientes pasos más comunes que observan hoy en día en cuanto a la densidad?
JM: Bueno, la densificación de la computación proviene de todos los ámbitos y afecta a toda la industria, desde los dispositivos móviles hasta la nube. Realmente estamos en una nueva era en la que la ley de Moore pasa de los milímetros cuadrados a los milímetros cúbicos. ¿Cómo logramos empaquetar todo esto cada vez con mayor compacidad? Es curioso, porque hace dos años hablábamos de un módulo de quizás cinco kilovatios que integraba la GPU, la CPU, la memoria y la red. En cuestión de un año, esa cifra saltó rápidamente a 35 kilovatios por módulo y ahora probablemente estemos hablando de 100 kilovatios por módulo. Es un desafío enorme, y toda la industria busca formas de dar soporte a esta evolución. La refrigeración por inmersión es una de las soluciones, pero, sinceramente, no creo que sea la definitiva. Sigo pensando que la refrigeración directa al chip (*direct-to-chip*) es mejor. Creo que pasaremos de soluciones basadas en agua a soluciones basadas en productos químicos, como nitrógeno líquido o algo similar. No obstante, la industria está evaluando todas las opciones; todas están sobre la mesa, incluso cambiar la conectividad de red de cobre a fibra. Eso tiene un impacto enorme en la gestión térmica, la velocidad y la densidad. Estamos tratando de encajar todas estas cosas a un ritmo que nunca antes habíamos visto.
DCD: Actualmente se habla mucho de cómo el sector está pasando de un diseño centrado en el procesador a un enfoque de "pila completa" (*full stack*). Desde su punto de vista, ¿qué significa realmente este cambio?
MO: Esta transición de componentes individuales a una solución de pila completa no es nueva. Cuando compras un coche o un teléfono, adquieres una solución integral; es una pila completa porque obtienes el conjunto completo, y esa es realmente la mejor forma de verlo. Al comprar un teléfono, no tienes que adquirir por separado la placa base, la carcasa y el cristal para luego ensamblarlos tú mismo. Es una solución completa, ¿verdad? Pues así es como hemos planteado el enfoque en el ámbito de los centros de datos. Y así es como se está abordando en todos los frentes: desde las GPU, la red y el almacenamiento hasta la infraestructura de alimentación y refrigeración. En términos generales, un procesador GPU es interesante por sí mismo, pero sin la memoria, la conectividad, el software y las aplicaciones, no deja de ser un simple componente electrónico. Aquí es donde una empresa como NVIDIA —con la que colaboramos estrechamente— se convierte en un socio fundamental en este sector. Obviamente, han hecho un trabajo excelente; han logrado construir esa solución de pila completa, o al menos están muy cerca de conseguirlo. Nosotros nos hemos centrado mucho en seguir el ejemplo de NVIDIA. Hemos desarrollado nuestra propia pila tecnológica diseñando de forma conjunta tanto el sistema de alimentación como la cadena térmica. Y cuando hablamos de sistema y cadena, nos referimos a todo el conjunto: desde la red eléctrica hasta el chip, y desde el chip hasta la reutilización del calor.
DCD: ¿Cuáles son algunas de las limitaciones más apremiantes que frenan actualmente el escalado de la IA? Y, por otro lado, al hablar de innovaciones en refrigeración o energía, ¿hay alguna que esté mejor posicionada para seguir el ritmo de este escalado de la IA en los próximos años?
MO: Si analizamos la situación desde una perspectiva más amplia, considerando los múltiples gigavatios que requieren las "fábricas de IA", el desafío radica en llevar la energía existente en la red hasta el lugar adecuado. Es decir, se trata de un reto de distribución y transmisión en el que ya está trabajando el sector establecido. No obstante, también están surgiendo nuevos actores; empresas como Oklo, por ejemplo, u otros desarrolladores de pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés). La energía nuclear ofrece una vía para lograr ese escalado. No hablamos de reactores nucleares de varios gigavatios, sino de unidades más pequeñas que generan cientos de megavatios, lo cual es una cifra muy significativa. Sin embargo, aún queda camino por recorrer en cuanto a su maduración. Debemos considerar tanto la madurez comercial como la madurez técnica de la tecnología. Los Niveles de Madurez Tecnológica (TRL, por sus siglas en inglés) son un sistema desarrollado por la NASA para evaluar el grado de madurez de una tecnología. La energía nuclear es un caso interesante: desde un punto de vista técnico, su nivel de madurez es muy avanzado. Ya se utilizan en submarinos y en diversas aplicaciones, principalmente de carácter gubernamental o militar. Sin embargo, en términos de madurez comercial, existe un posible desfase que debe superarse debido a cuestiones regulatorias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario