El uso de una plataforma legítima hacía que el procedimiento pareciera seguro. Sin embargo, al ingresar el código y completar la autenticación multifactor, la víctima autorizaba la sesión que los atacantes habían iniciado. Una vez completado el proceso, los ciberdelincuentes obtenían los tokens de la sesión, es decir, los elementos digitales que permiten mantener abierta y autorizada una cuenta. De esta manera, podían acceder a ella sin conocer la contraseña. Con este acceso, los atacantes podían leer y enviar correos desde el buzón de la víctima, descargar archivos almacenados en OneDrive y consultar conversaciones de Teams. Una cuenta comprometida también podía utilizarse para suplantar al empleado y enviar nuevos mensajes fraudulentos a compañeros, clientes o proveedores. “Lo más preocupante de esta campaña es que convierte la confianza del usuario en las plataformas oficiales en una ventaja para los atacantes. Una vez que consiguen acceso a la cuenta, el riesgo no se limita al robo de información: pueden hacerse pasar por la víctima, enviar mensajes desde una identidad legítima, acceder a documentos internos y utilizar esa cuenta como punto de entrada para comprometer a otras personas dentro de la organización. Este tipo de ataque demuestra que una autenticación correctamente completada no siempre significa que el acceso sea seguro, especialmente cuando el usuario ha sido manipulado para autorizar una sesión iniciada por un tercero”, asegura Leandro Cuozzo, investigadora de seguridad senior en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky. Para evitar estas vulnerabilidades, los expertos de Kaspersky recomiendan: Desconfíe de solicitudes inesperadas que incluyan códigos de acceso. Nunca copie ni ingrese un código de autenticación si usted no inició personalmente el proceso de inicio de sesión, incluso cuando la página abierta pertenezca oficialmente a Microsoft. Verifique por otro canal cualquier comunicación legal o corporativa. Antes de abrir archivos protegidos con contraseña o acceder a documentos mediante enlaces, confirme directamente con la organización o el remitente que el mensaje sea legítimo. Revise la necesidad del flujo de código de dispositivo. Las empresas deben determinar si este mecanismo es indispensable para sus operaciones, deshabilitarlo cuando no sea necesario y supervisar accesos, permisos y sesiones inusuales en las cuentas corporativas. Utilice soluciones de seguridad que detecten correos y enlaces maliciosos. Herramientas como Kaspersky Security for Mail Server ayudan a proteger los entornos corporativos, mientras que Kaspersky Premium incorpora funciones antiphishing para los usuarios individuales.
La información detallada sobre esta campaña está disponible en un informe publicado en Securelist. Para conocer más sobre cómo puedes proteger la seguridad personal y empresarial, visita el blog de Kaspersky. |
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