La
optimización mejora su estrategia de cobranza, fortalece la experiencia de
cliente y genera rentabilidad a largo plazo
Por Ulrich Wiesner, Pre Sales-Principal Consultant en
FICO
Cuando
la pandemia llegó, los equipos de cobranza de todo el mundo se vieron obligados
a desechar sus manuales de estrategias y a adaptarse rápidamente. De ese caos
surgieron seis desafíos persistentes que siguen quitándole el sueño a los
responsables de cobranza: ¿cómo brindar un trato personalizado a miles de
clientes? ¿Cómo demostrar que la estrategia de cobranza realmente aporta valor
al negocio? ¿Cómo adaptarse rápidamente cuando todo cambia constantemente?
¿Cómo seguir cumpliendo con normas cada vez más complejas? Y, quizá lo más
importante, ¿qué estrategias de cobranza ayudarán a garantizar la recuperación
del dinero sin destruir las relaciones con los clientes?
En
FICO, hemos descubierto que las organizaciones que dominan estos desafíos no sólo
mejoran sus tasas de recuperación, sino que también transforman la estrategia
de cobranza de una carga operativa necesaria en una ventaja estratégica que
fortalece la lealtad de los clientes e impulsa la rentabilidad a largo plazo.
¿Por
qué la segmentación tradicional no basta para una estrategia de cobranza?
La
segmentación tradicional es un primer paso importante, pero sus métodos están
demostrando ser cada vez menos eficaces. Al agrupar a los clientes según el
riesgo y el comportamiento esperado, las organizaciones pueden abandonar un
modelo uniforme y adaptar su estrategia a categorías amplias de clientes.
Debido
a que cada cliente representa una combinación única de circunstancias, las estrategias
de segmentación generalizada tienen un alcance limitado. Los desafíos actuales
requieren mayor precisión. Aquí es donde entra la optimización, que revela
oportunidades que suelen pasar desapercibidas por las mejoras incrementales
tradicionales. La optimización proporciona de manera simultánea una visión
integral de todas las estrategias posibles y sus impactos, a fin de que las organizaciones puedan
elegir el camino más eficaz.
Avanzar
de la experiencia a la ciencia
¿Cómo
se han desarrollado tradicionalmente las estrategias de cobranza?
El
enfoque más básico se basa en profesionales experimentados que utilizan sus
conocimientos para crear una lógica de decisión. Estas estrategias de cobranza
generan resultados medibles, pero dependen por completo de la experiencia
individual y son difíciles de escalar sistemáticamente.
Los
enfoques más sofisticados utilizan tarjetas de puntuación y modelos analíticos
para predecir los patrones de comportamiento de los clientes, y por lo general
superan los resultados de los métodos basados en la experiencia. El método
tradicional más avanzado consiste en crear múltiples estrategias de cobranza
posibles y probarlas en entornos de simulación. La simulación implica crear
modelos de acción-efecto que predicen cómo cambiará el comportamiento de pago
de los clientes en función de ciertas estrategias de cobranza. Esto permite
estimar el rendimiento de una estrategia sin implementarla en el mercado y, por
lo tanto, ayuda a desarrollar mejores estrategias en menos tiempo.
¿Cómo
transforma la optimización la estrategia de cobranza?
En
lugar de partir de estrategias de cobranza preconcebidas, la optimización
comienza con preguntas: “Deseo una estrategia que maximice mi tasa de
regularización, pero que cumpla determinadas condiciones”. El algoritmo de
optimización busca entonces en todo el universo de estrategias posibles para
encontrar aquella que satisfaga estas restricciones y alcance un rendimiento
óptimo en la métrica objetivo seleccionada. La estrategia se convierte en el
resultado, no en el punto de partida.
Aprovechar
la optimización para comprender las compensaciones y generar un conjunto de
estrategias:

La
optimización permite a los usuarios conocer cuantitativamente las
compensaciones entre objetivos contrapuestos, como los saldos regularizados y
los costos operativos. En el gráfico anterior, cada punto verde representa una
estrategia óptima para un presupuesto de costos determinado. A partir de estos
resultados, los gerentes de estrategia pueden seleccionar activamente el punto
operativo más adecuado para su departamento. Si se aplican restricciones
adicionales (por ejemplo, una limitación de la capacidad de un canal o una
acción obligatoria adicional), la frontera eficiente se desplazará (puntos
rojos). Esto permite cuantificar los costos asociados a cada restricción individual.
Los
seis desafíos críticos de las estrategias de cobranza
Los
seis desafíos son la escala, la relevancia, la transparencia, la rapidez, el
cumplimiento normativo y la experiencia de cliente.
1.
Escala: ofrecer un trato personalizado a miles de clientes
Los
departamentos de cobranza deben brindar asistencia personalizada a un gran
número de clientes que se encuentren en distintas situaciones financieras. Esto
requiere datos completos además de las puntuaciones crediticias tradicionales para
incluir historial de pagos, factores demográficos e indicadores económicos. En el
caso de dificultades financieras, también son relevantes elementos como la
situación laboral, los ingresos, los gastos del hogar, entre otros.
Las estrategias
modernas de cobranza impulsadas por la optimización pueden analizar fácilmente estos datos
para recomendar a qué clientes se les debe permitir regularizar su situación
por cuenta propia, quiénes son buenos candidatos para opciones de resolución
mediante canales de autoservicio y qué cuentas se beneficiarían de la
intervención de un representante humano. Asimismo, pueden identificar a los
clientes que probablemente valoren los recordatorios de pago, aquellos que
podrían responder favorablemente a incentivos conductuales y quienes sean
buenos candidatos para distintas opciones de prórroga de pago y
reestructuración de deuda.
2.
Relevancia: demostrar que la estrategia de cobranza aporta valor real al
negocio
La
cobranza ha dejado de ser vista únicamente como un centro de costos para
convertirse en una función estratégica, al ser un punto clave de interacción
con los clientes, una fuente potencial de ventaja competitiva y un impulsor
tanto de la reducción de costos como del crecimiento de ingresos.
La
efectividad de las estrategias de cobranza impacta directamente en los costos
por deterioro crediticio, las deudas incobrables y las pérdidas crediticias
netas, además de influir en indicadores como la retención de clientes, el valor
de vida del cliente y el NPS (índice de promotores netos). Asimismo, la forma
en que las empresas gestionan a los clientes durante dificultades financieras
puede fortalecer o debilitar la relación comercial futura.
Por
ello, la optimización de la cobranza permite diseñar estrategias que consideren
el valor integral de cada cliente, incluyendo su probabilidad de pago, riesgo
de reincidencia en incumplimientos, propensión al abandono y valor proyectado a
lo largo de su ciclo de vida.
3.
Transparencia: conocer las compensaciones entre objetivos contrapuestos
Todo
gerente de estrategia debe gestionar múltiples objetivos que compiten entre sí.
Al optimizar un objetivo y establecer restricciones para los demás, la
optimización de decisiones permite conocer cuantitativamente las compensaciones
entre objetivos contrapuestos, tales como los cargos por deterioro, la
progresión hacia etapas más avanzadas de morosidad, los importes recuperados y
los costos operativos. En esencia, esto traza un mapa del universo de
estrategias viables y permite a las organizaciones analizar de manera cuantitativa
las compensaciones entre los objetivos más relevantes y elegir deliberadamente
el punto operativo más adecuado para la organización. De esta forma, se logra
objetivar las conversaciones entre las distintas partes interesadas y
transformar por completo la forma en que las organizaciones seleccionan su estrategia.
¿Necesitamos más gestores de cobranza para atender los volúmenes esperados?
¿Cuál es el impacto en el rendimiento del portafolio si reducimos el personal?
La optimización puede responder estas preguntas en cuestión de minutos.
4.
Velocidad: adaptarse rápidamente
Las
condiciones económicas, el comportamiento de los clientes, los cambios regulativos
y las presiones competitivas requieren ajustes rápidos que las estrategias
tradicionales difícilmente pueden implementar con la misma agilidad. Esto puede
afectar el rendimiento en toda la empresa.
La
optimización aumenta la velocidad de comercialización organizacional, pues
permite que los usuarios de negocio modifiquen las estrategias de cobranza en
cualquier nivel, desde segmentos individuales hasta políticas para todo el
portafolio, con visibilidad inmediata de los impactos previstos.
5.
Cumplimiento normativo: mantenerse al día con los cambios regulativos
Los
requisitos regulatorios han cambiado el enfoque de la cobranza: además de
reducir pérdidas y cargos por deterioro, ahora se prioriza garantizar un trato
justo y comprender la capacidad de pago de los clientes, especialmente ante
dificultades financieras.
La
optimización permite integrar directamente los requisitos de cumplimiento en
las estrategias de cobranza, incorporando restricciones regulatorias, límites
de contacto y evaluaciones de capacidad de pago. Así, se asegura una atención
adecuada a las cuentas de mayor riesgo y una mayor protección para los clientes
vulnerables.
6.
Experiencia del cliente: preservar las relaciones en momentos difíciles
La
manera en que las organizaciones tratan a sus clientes durante períodos de
dificultades financieras influye significativamente en las relaciones
comerciales futuras. Las malas experiencias de cobranza pueden dañar estas
relaciones de manera permanente y afectar la contratación futura. Sin embargo,
cuando se gestionan con sensibilidad y criterio, las interacciones de cobranza
pueden fortalecer las relaciones.
La
optimización permite a las organizaciones equilibrar los objetivos de
recuperación con los indicadores de experiencia del cliente, incorporando el
NPS y las calificaciones de satisfacción junto con las métricas tradicionales
de recuperación.
¿Cómo
funciona la optimización de la cobranza?
A
diferencia de los métodos tradicionales, que requieren crear una estrategia y
después ponerla a prueba, la optimización adopta un enfoque fundamentalmente
diferente. Funciona en tres pasos:
- Definir
los objetivos. El
proceso comienza con la definición de los objetivos principales, como
maximizar las tasas de regularización. El objetivo también puede ser una
meta alternativa para el portafolio.
- Establecer
restricciones. Definir
restricciones operativas, tales como límites de capacidad o de frecuencia
de contacto. Las restricciones también pueden incluir presupuestos de
costos y reglas de las políticas internas, entre otros.
- Buscar
la solución óptima.
El sistema analiza todas las estrategias de cobranza posibles para
encontrar la solución óptima. A partir de modelos de acción-efecto que
predicen el comportamiento de los clientes en respuesta a una estrategia
de cobranza, los algoritmos de optimización identifican la mejor
estrategia para cada cuenta y distribuyen de manera óptima los recursos
disponibles en todo el portafolio. Esto permite a las organizaciones
encontrar el punto operativo adecuado y saber exactamente la forma en que
las decisiones sobre la dotación de personal afectan la compensación entre
los costos operativos y el rendimiento de la recuperación.
El
sistema utiliza modelos que predicen cómo responderán los clientes a las
diferentes estrategias para asignar a cada uno aquella con mayores
probabilidades de éxito, al tiempo que se garantiza que las organizaciones no
desperdicien recursos en estrategias que quizá no den resultados. La respuesta
es una estrategia explicable, transparente y científicamente justificada que
puede ponerse en práctica y probarse junto con los enfoques desarrollados de
forma tradicional.
¿Cómo
se implementa la optimización de la cobranza?
El
poder de la optimización reside en su accesibilidad práctica. La implementación
sigue un proceso de tres etapas: análisis y configuración (requiere experiencia
analítica), generación de estrategias (gestionada por usuarios empresariales) e
implementación (configuración estándar de la lógica de decisiones, sin la necesidad
de modificar los sistemas operativos existentes).
El
camino a seguir
Es
tiempo de que las organizaciones dejen atrás las conjeturas y adopten un
enfoque científico que se adapte a las circunstancias, restricciones y
objetivos específicos. Ese es el poder de la optimización: transformar las
estrategias de cobranza de una carga necesaria en una ventaja estratégica que
realmente fortalezca las relaciones con los clientes y mejore las tasas de
recuperación.
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