La
analítica predictiva avanzada y las plataformas de gestión de riesgos se han
convertido en grandes herramientas para mitigar la exposición al riesgo
financiero en temas tan álgidos y cambiantes como el del combustible, más aún
cuando las tensiones geopolíticas no cesan.
México, julio de
2026 - El conflicto de Medio Oriente sigue alimentando
la crisis de la gasolina en América Latina, y en México se suma el tema del
precio, que no deja de generar debate.
El impacto de esta
inestabilidad no solo ha golpeado el bolsillo de los conductores, sino también
de las empresas que dependen de grandes flotas de transporte o de cadenas
logísticas, para quienes el combustible es uno de los gastos más grandes, y
cuya volatilidad termina por afectar otros eslabones de la economía.
Parece que salir
afectado por las alzas es inevitable, pero en realidad sí puede haber mejores
maneras de reaccionar y mantener “la balsa estable”. No obstante, las empresas
suelen encontrarse con un bache histórico, y es el de los métodos tradicionales
de gestión que hacen lenta la reacción del negocio ante la crisis.
Según un reciente caso de estudio desarrollado por
EPAM, una empresa líder en transformación digital e inteligencia artificial con
presencia en México, depender de flujos de trabajo manuales, con hojas de
cálculo y herramientas heredadas genera una grave restricción de escalabilidad
que impide a las juntas directivas asimilar las complejidades del mercado
energético a gran escala.
“El rezago
operativo de esos métodos manuales no permite que los datos se integren con los
sistemas centrales de registro de las empresas”, advierte Jaime Aldana,
Senior Director y Head of Delivery de EPAM México. “Por eso las empresas
que dependen del combustible están acudiendo a plataformas avanzadas de Gestión
de Riesgos y Comercio de Materias Primas”.
Las CTRM, por sus
siglas en inglés, son arquitecturas digitales unificadas que permiten evaluar
las fluctuaciones del mercado en tiempo real, optimizar los procesos de toma de
decisiones de extremo a extremo y conectar la operación corporativa directamente
con los mercados de intercambio internacionales.
Al implementar este
tipo de analítica automatizada y estrategias de aprovisionamiento estratégico,
las organizaciones adquieren una capacidad sin precedentes para gestionar de
forma eficiente un capital que puede superar los 5.000 millones de dólares anuales
en consumo de combustible.
Con esto, se pueden
diseñar escenarios predictivos para "congelar" tarifas y predecir
variaciones de costos, logrando así una reducción drástica de su exposición a
la volatilidad de los precios de las materias primas y asegurando un gasto
operativo mucho más estable.
"La gestión
del gasto en combustible no puede seguir dependiendo de metodologías del pasado
basadas en la intuición o en registros estáticos",
señala Aldana. "Si las empresas implementan una hoja de ruta
tecnológica moderna, pueden alinear las necesidades del negocio con
herramientas de automatización de procesos y optimización de software,
reduciendo al máximo el riesgo financiero”.
Según detalla el
experto de EPAM, al evaluar de manera científica las alternativas de
plataformas de mercado y realizar proyecciones de retorno de inversión con base
en datos en tiempo real, las empresas pueden construir bases operativas sólidas
para alcanzar una predictibilidad financiera de clase mundial.
Las compañías deben
dejar atrás la burocracia técnica de las operaciones manuales y rediseñar sus
modelos operativos, para que puedan centralizar la información de sus consumos
y anticipar tendencias del mercado global. De esta manera se protege la rentabilidad
del negocio y se impacta menos en los eslabones de la cadena productiva.
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