Hay días en los que un labial es el último paso del maquillaje. Y otros en los que es el primero para sentirte tú.
Quizá por eso nunca tenemos un solo favorito. Con el tiempo, algunos labiales se vuelven imprescindibles y otros llegan para sorprendernos cuando menos lo esperamos.
Seguramente tienes ese nude al que recurres cuando buscas un look natural, un rojo que reservas para esos momentos en los que quieres sentirte más segura o un tono que eliges simplemente porque se te antoja salir de la rutina. Al final, el maquillaje no cambia nuestra personalidad, nos da otra forma de expresarla.
No es casualidad. Los colores tienen la capacidad de transmitir sensaciones y, muchas veces, terminan acompañando la actitud con la que decidimos empezar el día. Más allá de las tendencias, elegir un labial también puede ser una forma de conectar con la versión de nosotras que queremos reflejar en ese momento.
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