Mantener a tu hijo en casa, es el primer paso.
Pero también hay otras consideraciones importantes que debes tener en cuenta.
“Mamá, siento frío y me duele todo…” Como madres y padres, pocas frases
generan tanta preocupación. Los escalofríos y el cuerpo cortado suelen ser
señales de influenza, especialmente en esta temporada.
A pesar de que los signos y síntomas pueden ser similares entre las
infecciones respiratorias virales; cabe señalar que, a diferencia de un
resfriado común, los malestares de la influenza suelen aparecer de forma
repentina[1].
De acuerdo con la Secretaría de Salud de México[2],
estos son los signos y síntomas que puede presentar tu hijo si ha contraído el
virus de la influenza:
· Fiebre y escalofríos
· Tos persistente
· Dolor de garganta
· Dolores musculares o “cuerpo cortado”
· Dolor de cabeza
·
Fatiga (cansancio)
· Vómito y diarrea, aunque esto puede
presentarse en algunas personas, es más común en los niños
Recuerda que no todos los síntomas tienen que estar presentes al mismo
tiempo; de hecho, muchas personas pueden tener influenza sin desarrollar fiebre[3].
Para confirmar que se trata del
virus de la influenza —y no de un resfriado común o incluso una infección
estomacal— es fundamental realizar una prueba diagnóstica. Esto permite obtener
un resultado preciso y oportuno, facilitando que el profesional de la salud
indique un tratamiento temprano y adecuado, reduciendo complicaciones y evitando
el uso innecesario de medicamentos.
En este sentido, Abbott cuenta
con pruebas rápidas de uso profesional que pueden realizarse en farmacias,
ofreciendo resultados en minutos. Entre ellas se encuentra una prueba dual que
detecta influenza y COVID-19 a partir de una sola muestra, así como una prueba
específica para influenza. Estas soluciones permiten diferenciar de manera ágil
entre virus con síntomas similares y respaldan decisiones médicas informadas.
Contar con un diagnóstico confiable también es clave para evitar la
automedicación, que puede enmascarar síntomas, retrasar el tratamiento correcto
y aumentar el riesgo de complicaciones.
Además, se recomienda informar de inmediato a la dirección de la escuela a
la que asiste tu hijo. “De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS)[4]
es fundamental avisar que se trata de influenza para que la comunidad escolar
pueda tomar precauciones, ya que es un virus muy contagioso y un tema de salud
pública. Esto también ayuda a que otros padres estén atentos y se eviten brotes
mayores en el salón de clases”, comenta el Dr. Oscar Guerra, Director Médico en
Abbott.
Las escuelas suelen contar con protocolos establecidos para estos casos[5],
que pueden incluir notificar al personal docente y a los demás padres de
familia sobre una posible exposición al virus de la influenza. Asimismo, pueden
reforzar medidas preventivas como programar momentos específicos para el lavado
de manos durante la jornada escolar, recordar a los alumnos la aplicación de la
"técnica del estornudo de etiqueta" (toser o estornudar en la parte
interna del codo) y promover el uso de pañuelos desechables.
Es importante considerar que una persona puede transmitir el virus incluso
antes de que aparezcan los síntomas más evidentes, y que los salones de clase
son entornos donde la influenza se propaga con facilidad. Por ello, el personal
de salud escolar o la enfermería puede aprovechar la situación para recordar a
toda la comunidad la importancia de vacunarse contra la influenza, en caso de
no haberlo hecho aún.
Tratamiento de la influenza
Contar con un diagnóstico preciso para tu hijo aumenta las posibilidades de
que reciba el tratamiento adecuado. Esto es fundamental en el caso de la
influenza, ya que los medicamentos antivirales deben administrarse dentro de
las primeras 48 horas a partir de que aparecen los síntomas para que sean realmente
efectivos. Estos fármacos no solo ayudan a reducir el tiempo que dura la
enfermedad, sino también son clave para prevenir complicaciones graves, como la
neumonía o infecciones de oído, que son comunes en los niños[6].
El camino hacia la recuperación
Cuando tu hijo se recupera de la influenza en casa, hay medidas adicionales
que pueden favorecer su bienestar. Asegúrate de que se mantenga bien hidratado:
el agua, las bebidas con electrolitos y las sopas son las mejores opciones [7].
Evita los refrescos y las bebidas con cafeína. En caso de dolor de
garganta, los caramelos con ingredientes naturales como la miel pueden ayudar a
aliviar la molestia.
También se recomienda tener a la
mano medicamentos de venta libre que ayuden a aliviar los síntomas de la
infección, como aquellos que reducen el dolor corporal o la fiebre, siempre
bajo la indicación de un profesional de la salud. Asimismo, es útil contar con pañuelos, compresas
de vapor y otros artículos que faciliten el reposo. No olvides desinfectar con
frecuencia juguetes, manijas de puertas y baños para reducir el riesgo de
contagio entre otros miembros de la familia.
Durante este periodo, el enfoque debe estar en la recuperación, no en las
obligaciones escolares. Es aconsejable reprogramar las tareas con el docente
para que tu hijo pueda reincorporarse de forma gradual conforme disminuyan los
síntomas.
La orden de regreso a clase
Cuando tienes que tomarte un tiempo libre del trabajo o hacer malabares con
los pendientes, puede ser tentador enviar a tu hijo de vuelta a la escuela tan
pronto como comience a sentirse mejor. Sin embargo, de acuerdo con Instituto
Mexicano de Salud Social (IMSS), se recomienda que los niños enfermos con
influenza permanezcan en casa durante al menos siete días después del inicio de
los síntomas, o hasta 24 horas después de su completa desaparición[8].
“Identificar los síntomas de forma temprana es fundamental, no solo para
acelerar la recuperación del paciente, sino para proteger la salud de la
familia y la comunidad. Es vital que los niños permanezcan en casa hasta
cumplir 24 horas consecutivas sin fiebre, sin haber recurrido al uso de
analgésicos o antitérmicos para ocultar los síntomas. Regresar a las aulas
antes de tiempo, incrementa el riesgo de que su menor pueda contagiar a sus
compañeros de aula” comentó el Dr. Guerra.
Si bien el proceso de
recuperación puede variar en cada familia, el compromiso con la salud pública comienza con una detección oportuna y
el respeto a los tiempos adecuados de convalecencia.
[1]
Síntomas de la influenza. Disponible en: https://www.cdc.gov/flu/signssymptoms/?CDC_AAref_Val=https://www.cdc.gov/flu/symptoms/index.html
[2]
Información General de la influenza. Disponible en: https://www.gob.mx/salud/acciones-y-programas/influenza
[3] Centers for Disease Control and
Prevention (CDC). Síntomas
de la influenza. Disponible en: https://www.cdc.gov/flu/symptoms/index.html
[4] Prevención,
diagnóstico y tratamiento de la influenza estacional. Guía de Práctica Clínica:
Evidencias y Recomendaciones. Disponible en: https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/000GRR_H1N1.pdf
[5]
Gaceta UNAM. Recomendaciones de Atención a la Salud para este regreso invernal
a clases. Disponible en: https://www.gaceta.unam.mx/ahora-que-vas-a-clases-protegete-de-las-enfermedades-respiratorias/
[6]
CDC. Medicamentos antivirales contra la influenza: resumen para médicos. Disponible
en: https://www.cdc.gov/flu/hcp/antivirals/summary-clinicians.html
[7] ¿Tenían
razón nuestras abuelas? La sopa como medicina: una revisión sistemática de la
evidencia preliminar para el manejo de las infecciones respiratorias agudas.
Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12251769/
[8]
Prevención, Diagnóstico y Tratamiento de la Influenza A (H1N1). Disponible en: https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/000GRR_H1N1.pdf
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