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Guadalajara, Jalisco, 31 de agosto de 2026.– El crecimiento de los desarrollos residenciales, comerciales e industriales en México exige a las empresas del sector inmobiliario gestionar operaciones cada vez más complejas. El control presupuestal por proyecto, la administración de contratos con proveedores, la comercialización y venta de inmuebles, el arrendamiento y el cumplimiento fiscal y normativo son algunos de los procesos que requieren mayor control y visibilidad.
Sin embargo, muchas organizaciones todavía dependen de sistemas fragmentados o procesos manuales que dificultan obtener una visión integral del negocio. Esto puede traducirse en pérdida de eficiencia, duplicidad de tareas y una menor capacidad de respuesta ante un mercado inmobiliario cada vez más competitivo.
En este contexto, Intelisis Software, empresa mexicana desarrolladora y comercializadora de software ERP, perteneciente a Grupo Financiero Inbursa - CARSO, participó en el décimo Congreso Inmobiliario de Occidente, que se llevó a cabo el 27 de agosto en Expo Guadalajara, donde presentó Intelisis Real Estate Express, su solución de gestión empresarial especializada en el sector inmobiliario.
La agenda del Congreso abordó temas de interés para la industria, entre ellos la inteligencia artificial aplicada al análisis del mercado, el liderazgo, las ventas de alto desempeño, la innovación en arquitectura y el crecimiento de los negocios.
Para Intelisis, el encuentro representó una oportunidad para mostrar cómo la tecnología puede contribuir a simplificar procesos, centralizar información y mejorar la toma de decisiones de las empresas dedicadas al desarrollo, comercialización y administración de bienes inmuebles.
Con 40 años de experiencia, presencia en más de 8 países de América Latina y más de 280,000 usuarios activos, Intelisis cuenta con una amplia trayectoria en el desarrollo e implementación de soluciones empresariales.
Intelisis Real Estate Express incorpora módulos para contratos, ventas, presupuestos, compras, gastos, cuentas por cobrar y por pagar, tesorería, contabilidad, DIOT y PLD, que cubren todo el ciclo del negocio inmobiliario: desde la localización y administración de terrenos, el control presupuestal por proyecto y la gestión de contratos con proveedores, hasta la comercialización de inmuebles, con control de inventario, listas de precios, expediente digital, facturación automática y gestión de escrituración; así como el arrendamiento y la administración de inmuebles, con plantillas de contratos, estados de cuenta e incrementos automáticos.
La plataforma se complementa con soluciones como Intelisis Soluciones CFDI, Analítica de Datos, Previsión Fiscal, Intelisis CRM, Intelisis Bots y Tableau, que permiten ampliar las capacidades de gestión, análisis y automatización de las empresas.
Al operar en la nube, Intelisis Real Estate Express permite reducir la necesidad de invertir en infraestructura tecnológica, servidores y sistemas de respaldo. El proyecto de implementación es desarrollado por consultores especializados en el sector inmobiliario, con recursos asignados de manera exclusiva de acuerdo con el plan de trabajo establecido.
“El Congreso Inmobiliario de Occidente es un punto de encuentro clave para entender hacia dónde se dirige el sector, y para Intelisis representó una oportunidad para mostrar cómo la tecnología puede simplificar la operación de las empresas inmobiliarias. Con Real Estate Express buscamos que nuestros clientes dejen atrás los procesos fragmentados y tengan, desde un solo sistema, control total sobre sus proyectos, sus ventas y su cumplimiento normativo”, señaló Anabel Gutiérrez, directora de Intelisis Real Estate.
Sobre Intelisis
Desde su fundación, en 1986, Intelisis ha sido una empresa desarrolladora de software ERP, CRM y BI, así como de apps empresariales y tecnología en la nube. Intelisis cuenta con soluciones empresariales personalizadas para cubrir las necesidades de cada una de las industrias. Visita www.intelisis.com para mayor información.
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CDMX, 31 de agosto de 2026. La
eficiencia jurídica, y por lo tanto el éxito, de la próxima Ley General de
Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, estará condicionada a
diversos cambios en distintas leyes sectoriales, que de no modificarse, eventualmente
obstruirán el posible éxito de dicha nueva legislación.
La Federación indígena Empresarial y
Comunidades Locales de México (CIELOMex), advirtió que la iniciativa de ley
presentada el pasado 26 de junio, remite a
diversas leyes que, en general, han permanecido casi intactas en cuanto al
reconocimiento de los Derechos de los Pueblos Indígenas porque, “en buena
medida, trastocarían mucho del andamiaje jurídico en el cual se sustenta el
modelo económico del país y, en consecuencia, comprometerían al Estado mexicano
con el incumplimiento de leyes y tratados firmados desde hace décadas”.
Ejemplo de lo anterior, explica el organismo empresarial indígena,
son las leyes minera, de aguas y particularmente la agraria.
Entre las limitaciones que resultarán de alto impacto en los
pueblos y comunidades indígenas con la nueva ley, se encuentra el derecho de
éstos a sus territorios y recursos, el cual existe “salvo” áreas estratégicas y
la supremacía de la Constitución.
Asimismo, agrega, el consentimiento libre, previo e informado no
es un derecho general de veto en la propuesta, sino una figura condicionada,
además de que derechos
“preferentes” en aguas, subsuelo, biodiversidad, conocimientos tradicionales,
pueden ser revertidos por la interpretación de interés público, utilidad
nacional o urgencia ambiental de las autoridades.
Debido a lo anterior, considera CIELOMex, una reforma integral al artículo
27 Constitucional y la legislación secundaria (agraria, aguas, minería,
propiedad industrial), es necesaria para modificar las condiciones actuales de
la propuesta presidencial.
Se requiere, agrega, una propiedad intelectual colectiva y automática,
sin excepciones creativas o científicas que propician la biopiratería, además
de que en materia de exigibilidad es necesario fortalecer los mecanismos
procesales que permitan exigir su cumplimiento, incluyendo procedimientos
administrativos y judiciales, medidas cautelares y sanciones frente al
incumplimiento de las obligaciones del Estado.
Sobre integridad territorial, la propuesta reconoce la inalienabilidad y medidas especiales, sin embargo, toda protección
queda condicionada al “Régimen Comunal Agrario establecido en la Constitución
Federal y la Ley Agraria”.
El Estado conserva la potestad de expropiar y modificar el uso del
suelo, lo que puede generar contradicciones, asegura CIELOMex, ya que el derecho a mantener tierras tradicionales puede
colisionar con las facultades federales de concesión, expropiación o
declaración de utilidad pública.
En materia de recursos naturales, subsuelo y biodiversidad, CIELOMex advierte que la propuesta deja fuera a minerales, hidrocarburos,
energía y asegura que al
respecto “la consulta no es veto” ya que si la autoridad resuelve
que no existe un “impacto significativo”
es posible continuar con un proyecto.
Sobre el tema
del agua, la propuesta reconoce el derecho
de acceso, uso y administración preferente; no obstante, la legislación
secundaria (Ley de Aguas Nacionales) que otorga concesiones y derechos, sigue
vigente y puede limitar el ejercicio efectivo de los derechos indígenas
reconocidos en la iniciativa.
Con respecto a la propiedad intelectual colectiva y conocimientos
tradicionales, la propuesta considera propiedad y nulidad hacia apropiaciones
sin consentimiento, así como el derecho a participar en beneficios por uso de
conocimientos; sin embargo, establece también el uso con fines informativos,
científicos, críticos, de ilustración y de comunicación pública.
En lo que respecta a minería y recursos del subsuelo, la iniciativa
integra el derecho de consulta, prohíbe minería en sitios sagrados y exige
consentimiento para ciertos proyectos; a pesar de lo cual el subsuelo sigue
siendo “Propiedad de la Nación” y se conservan concesiones mineras, ya que se
mantiene intacto el dominio directo del Estado sobre los recursos del subsuelo,
lo que permite que las actividades extractivas continúen autorizándose bajo el
marco de la legislación sectorial.
CIELOMex
establece
finalmente que la jornada de “consulta” de la Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, está supeditada
a tiempos establecidos por el Estado y conforme a reglamentos emitidos por el
INPI, lo cual es una inconsistencia administrativa, pues una Consulta, conforme
a los estándares internacionales, se debe realizar conforme a las formas de
organización y tiempos de los propios pueblos.
“Si a los tiempos anunciados y a los reglamentos establecidos le
sumamos los 453 Artículos que contiene la Iniciativa, entonces, y dependiendo
del calendario y fechas de consulta a los pueblos indígenas, éstos deberán leer
ávidamente y realizar sus propuestas por escrito en tiempo récord, lo que
dificulta notablemente el adecuado análisis de la propuesta”.
México, 31 de agosto 2026. Universal Assistance presentó "UA Sabe", su nueva campaña regional de comunicación, una propuesta que pone en el centro las experiencias reales de los viajeros y refuerza la promesa de valor de la compañía, integrando de manera natural el concepto "Te cuesta $0" como uno de sus principales diferenciadores.
Después de consolidar el concepto "Te cuesta cero" como uno de los principales diferenciadores de la marca, Universal Assistance da un paso más en su comunicación al poner el foco en aquello que realmente representa un viaje. Más allá de un boleto de avión o una reservación de hotel, cada viaje implica tiempo, planeación, esfuerzo e ilusión; por ello, protegerlo también significa cuidar todo lo que costó hacerlo posible.
Bajo esta premisa nace "UA Sabe", una campaña que conecta con las experiencias reales de los viajeros y demuestra que la compañía comprende tanto la emoción de descubrir un nuevo destino como los imprevistos que pueden surgir en el camino. A través de situaciones cotidianas y mensajes cercanos, Universal Assistance transmite una idea sencilla pero poderosa: viajar con tranquilidad también forma parte del viaje.
Como parte de esta campaña, Universal Assistance refuerza el concepto "Cualquier urgencia médica en tu viaje, te cuesta cero", una de las principales promesas de valor de la marca, integrándolo dentro de una narrativa más amplia que pone en el centro las experiencias de los viajeros y la tranquilidad de contar con respaldo ante cualquier imprevisto.
"En Universal Assistance entendemos que detrás de cada viaje hay tiempo, ilusión, planeación y una inversión importante. Con 'UA Sabe' buscamos conectar con esas experiencias reales y recordarles a los viajeros que, ante cualquier imprevisto, cuentan con un respaldo que les permite seguir disfrutando su viaje con tranquilidad. "Te cuesta cero" es una muestra de ese compromiso y de la forma en la que seguimos evolucionando para acompañar a nuestros clientes en cada etapa de su experiencia", señaló Diana Olivares, Country Manager de Universal Assistance México.
La campaña tendrá presencia en televisión, medios digitales, redes sociales, radio y vía pública, con piezas desarrolladas para comunicar distintos servicios y beneficios de la compañía, entre ellos teleasistencia médica, asistencia ante pérdida de equipaje, acceso a salas VIP por demoras de vuelos y herramientas digitales de autogestión. Con "UA Sabe", Universal Assistance reafirma su compromiso de acompañar a los viajeros antes, durante y después de cada viaje, entendiendo que detrás de cada experiencia hay mucho más que un destino: hay tiempo, esfuerzo, planeación e ilusión. Porque cuando un viajero sabe que cuenta con el respaldo adecuado, puede concentrarse en lo verdaderamente importante: vivir y disfrutar cada momento de su viaje.
Para más información visita: https://www.universal-assistance.com/mx-la/home
Guillermo Jr. Cárdenas Salgado
一 De acuerdo a la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), entre 2018 y 2024, la proporción de personas de 18 a 70 años con una cuenta asociada con al menos una tarjeta de débito o una tarjeta de crédito aumentó de 55.3% a 68.2%.
一 Utilizando la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) para aproximar la tenencia de tarjetas de débito o crédito, se estima que en 2025 el 70.7% de la población de 18 a 70 años tendría al menos una tarjeta.
一 Para la población de 18 años y más, la aproximación alcanzaría 72.8% en 2025, aunque podría presentar un mayor sesgo por la menor utilización de canales digitales entre los adultos mayores.
一 Alrededor de 1 de cada 10 menores de 6 a 17 años presenta indicios de uso o acceso a tarjetas o servicios financieros, aunque no necesariamente propios o a su nombre; una proporción que prácticamente no ha avanzado desde 2017.
一 La ENDUTIH no sustituye a la ENIF, pero puede complementar su medición al ofrecer información anual y extender el análisis a grupos de menores de edad que la ENIF no cubre.
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) es una de las principales fuentes de información para medir la inclusión financiera de la población adulta en México. Sin embargo, su levantamiento es trienal, lo que limita el seguimiento de su evolución entre ediciones. Además, la encuesta no incluye a la población menor de edad, pese a que actualmente existen productos financieros dirigidos a este segmento.
En este contexto, el objetivo de este trabajo es utilizar la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), de periodicidad anual, para dar seguimiento de mayor frecuencia al uso y tenencia de tarjetas (débito/crédito) y extender el análisis al segmento de 6 a 17 años. En particular, para los menores de edad, se busca identificar indicios de uso o acceso a tarjetas y servicios financieros.
Para mantener la comparabilidad con la ENIF, entre la población adulta se consideran como cuentas asociadas a una tarjeta de débito aquellas en las que se deposita la nómina, pensión o apoyos gubernamentales, así como las cuentas de ahorro, de cheques o contratadas a través de internet o de una aplicación. Para las tarjetas de crédito se consideran tanto las emitidas por instituciones bancarias como las departamentales o de autoservicio.
Es importante mencionar que, a continuación se presentan resultados para dos grupos de edad debido a que la ENIF 2018 únicamente incluyó a la población de 18 a 70 años, mientras que las ediciones de 2021 y 2024 permiten considerar a la población de 18 años y más.
Los resultados de la ENIF muestran un incremento en la tenencia de productos financieros entre la población adulta de 18 a 70 años. Entre 2018 y 2024, la proporción de personas con una cuenta asociada a una tarjeta de débito aumentó de 47.0% a 62.8%, mientras que la tenencia de tarjetas de crédito pasó de 24.3% a 29.9%. En conjunto, la proporción de personas que contaba con al menos uno de estos dos productos aumentó de 55.3% a 68.2%.
Al considerar a toda la población de 18 años y más, se observa una tendencia similar entre 2021 y 2024. La proporción de personas con una cuenta asociada a una tarjeta de débito aumentó de 50.3% a 65.4%, mientras que la tenencia de tarjetas de crédito pasó de 23.7% a 28.6%. Como resultado, la proporción de la población con al menos uno de los dos productos aumentó de 57.2% a 70.4%.
La ENDUTIH presenta información que podría utilizarse para aproximar la evolución de la tenencia de tarjetas entre la población en México.
La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) se levanta anualmente y tiene como objetivo generar información estadística sobre la disponibilidad y el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en los hogares de México. La encuesta incluye información de población de 6 años y más.
A partir de 2017, la ENDUTIH incorpora diversas preguntas relacionadas con el acceso y uso de productos y servicios financieros. Si bien su objetivo principal no es medir la inclusión financiera, algunas de sus variables permiten obtener información que puede utilizarse para aproximar la tenencia y el uso de tarjetas de débito ó crédito, así como de otros servicios financieros digitales.
En particular, las preguntas sobre las razones para no realizar compras o pagos por Internet proporcionan información que puede utilizarse para inferir la tenencia o identificar la no tenencia de productos financieros. Por un lado, señalar que no se realizan estas actividades debido a la desconfianza en la seguridad del proceso, particularmente ante el posible robo de datos de tarjetas, puede considerarse un indicio de que la persona cuenta con una tarjeta. Por otro lado, seleccionar como motivo el no contar con tarjeta de crédito, débito o servicios de banca en línea constituye una declaración explícita sobre la falta de acceso a alguno de estos productos o servicios. No obstante, en el primer caso se trata de una inferencia, más que una medición directa de tenencia.
La ENDUTIH también permite identificar el uso de determinados medios de pago en Internet. Entre las opciones consideradas se encuentran las tarjetas de débito y crédito, las transferencias bancarias, los medios electrónicos de pago (como PayPal o Mercado Pago) y CoDi (este último se incorporó a partir de 2020)[1]. Esta información resulta particularmente relevante para el análisis, ya que permite distinguir a las personas que efectivamente utilizaron tarjetas de débito o crédito para realizar pagos por Internet. Sin embargo, este indicador refleja uso y no necesariamente tenencia: una persona puede contar con una tarjeta y no haberla utilizado para realizar pagos en línea durante el periodo de referencia.
Finalmente, la encuesta contiene variables relacionadas con el uso de servicios financieros digitales, como la realización de operaciones mediante banca electrónica y la instalación y uso (esta última se pregunta a partir de 2020) de aplicaciones para acceder a banca móvil. En conjunto, estas preguntas amplían la información disponible sobre la interacción de la población con el sistema financiero digital, aunque deben interpretarse como indicadores de acceso o uso (tenencia inferida) y no necesariamente como medidas directas de tenencia.
Si se utiliza la ENDUTIH para aproximar la tenencia de tarjetas, se estima que en 2025 cerca del 70.7% de la población de 18 a 70 años tendría alguna de ellas.
La información de la ENDUTIH permite construir una aproximación anual de la proporción de la población de 18 a 70 años que cuenta con tarjeta de débito o crédito. Bajo esta aproximación, el porcentaje aumentó de 30.6% en 2017 a 55.6% en 2025, un incremento de 25.0 puntos porcentuales. Aunque la tendencia general es creciente, entre 2019 y 2020 se observa una ligera disminución, de 39.5% a 38.0%; a partir de 2020, el indicador registra un crecimiento sostenido hasta alcanzar su nivel más alto en 2025.
Al comparar los resultados con la ENIF en los años en que ambas fuentes están disponibles, se observa que la aproximación construida con la ENDUTIH se mantiene por debajo de los niveles reportados por la ENIF. En 2018, los resultados fueron de 32.2% y 55.3%, respectivamente, una diferencia de 23.1 puntos porcentuales; en 2021, de 42.4% y 56.4%, con una brecha de 14.0 puntos; y en 2024, de 53.1% y 68.2%, con una diferencia de 15.1 puntos.
Estas diferencias responden, entre otros factores, a que la ENDUTIH no pregunta directamente por la tenencia de tarjetas de débito o crédito. El indicador se construye a partir de distintas preguntas que permiten identificar o inferir la tenencia y el uso de estos productos. Por ello, la aproximación derivada de la ENDUTIH no busca sustituir el indicador de la ENIF, sino contar con una referencia de mayor frecuencia que permita analizar su evolución en los años en que esta última no se levanta.
Adicionalmente, la construcción del indicador a partir de la ENDUTIH no es completamente homogénea en el tiempo, debido a que el cuestionario ha incorporado nuevas preguntas relacionadas con productos y servicios financieros digitales. En particular, a partir de 2020 se incorporan variables sobre la compra de productos financieros y el uso de CoDi, además de ampliarse la información disponible sobre banca móvil. Por ejemplo, en 2020 el cuestionario identifica la compra por Internet de productos financieros y amplía los medios de pago para incluir CoDi. Estos cambios aumentan las posibilidades de identificar a una persona como usuaria o posible tenedora de una tarjeta, por lo que parte de las variaciones del indicador entre años podría estar asociada a cambios en el cuestionario y no exclusivamente a una mayor tenencia de productos financieros.
Esta consideración es particularmente relevante al analizar la evolución entre 2018 y 2021, periodo en el que el indicador construido con la ENDUTIH aumentó 10.2 puntos porcentuales, frente a sólo 1.1 puntos en la ENIF. En contraste, entre 2021 y 2024, cuando el conjunto de variables utilizadas presenta una mayor estabilidad, ambas fuentes muestran una evolución considerablemente más cercana: el indicador de la ENDUTIH aumentó 10.7 puntos porcentuales, mientras que la ENIF registró un incremento de 11.8 puntos. Esto sugiere que, si bien la ENDUTIH no replica el nivel de tenencia reportado por la ENIF, la evolución del indicador en el periodo más reciente puede aportar una referencia sobre la tendencia entre levantamientos de la ENIF.
Finalmente, entre 2024 y 2025 el indicador construido con la ENDUTIH aumentó de 53.1% a 55.6%, equivalente a 2.5 puntos porcentuales. De mantenerse una evolución similar en la tenencia medida por la ENIF, cerca de 70.7% de la población de 18 a 70 años habría contado con tarjeta de débito o crédito en 2025, frente al 68.2% observado en 2024. Esta cifra debe interpretarse como una aproximación basada en la variación reciente de la ENDUTIH y no como una estimación puntual de la ENIF.
Si se utiliza la ENDUTIH para aproximar la tenencia de tarjetas, se estima que en 2025 cerca del 72.8% de la población de 18 o más años tendría alguna de ellas.
Al ampliar el universo de análisis de la población de 18 a 70 años a la de 18 años y más, la aproximación construida con la ENDUTIH podría presentar un mayor sesgo a la baja. Esto se debe a que el indicador identifica la tenencia de tarjetas de débito o crédito principalmente a partir de variables relacionadas con el uso de servicios financieros digitales, la banca electrónica y las compras o pagos por Internet. Esta consideración es particularmente relevante para la población de mayor edad: en 2024, 96.2% de la población de 71 años y más contaba con un contrato asociado a una tarjeta de débito (asociada principalmente a la bancarización derivada de los programas sociales), mientras que su menor adopción de canales digitales puede reducir la probabilidad de que sea identificada mediante las variables utilizadas en la ENDUTIH.
Por ello, al incorporar a la población de 71 años y más, la brecha entre la aproximación de la ENDUTIH y la ENIF podría ampliarse, no necesariamente por una menor tenencia de productos financieros en este grupo, sino por su menor interacción con los canales digitales utilizados para construir el indicador. En consecuencia, los resultados para la población de 18 años y más deben interpretarse con mayor cautela.
Bajo esta aproximación, con la ENDUTIH, el porcentaje de personas de 18 o más años aumentó de 28.9% en 2017 a 51.9% en 2025, lo que representa un incremento de 23.0 puntos porcentuales. Aunque la tendencia general es creciente, entre 2019 y 2020 se observa una ligera disminución, de 36.8% a 35.6%. A partir de 2020, el indicador presenta un crecimiento sostenido hasta alcanzar su nivel más alto en 2025.
Al comparar esta aproximación con los resultados de la ENIF en los años disponibles, se observa que la ENDUTIH se mantiene por debajo de los niveles reportados por esta última. En 2021, la proporción obtenida mediante la ENDUTIH fue de 39.6%, frente a 57.2% de la ENIF, una diferencia de 17.6 puntos porcentuales. Para 2024, los porcentajes aumentaron a 49.5% y 70.4%, respectivamente, ampliándose la brecha a 20.9 puntos.
No obstante, la evolución de ambas fuentes entre 2021 y 2024 es relativamente similar. Durante este periodo, el indicador construido con la ENDUTIH aumentó 9.9 puntos porcentuales, mientras que el reportado por la ENIF creció 13.2 puntos. Así, aunque la ENDUTIH no replica el nivel de tenencia observado en la ENIF, ambas fuentes muestran un crecimiento importante de la población con tarjeta de débito o crédito durante el periodo.
Finalmente, entre 2024 y 2025, el indicador de la ENDUTIH aumentó de 49.5% a 51.9%, equivalente a 2.4 puntos porcentuales. Si se trasladara esta variación al último dato disponible de la ENIF, y de mantenerse una evolución similar entre ambas fuentes, la proporción de la población de 18 años y más con tarjeta de débito o crédito habría pasado de 70.4% en 2024 a cerca de 72.8% en 2025. Esta cifra debe interpretarse como una aproximación basada en la evolución reciente de la ENDUTIH y no como una estimación puntual de la ENIF.
Con la ENDUTIH, en 2025, alrededor de 10% de la población de 6 a 17 años presentó indicios de uso o acceso a tarjetas de débito o crédito, aunque no necesariamente sean propias o a su nombre.
La ENDUTIH permite construir una aproximación al uso o acceso a tarjetas de débito o crédito entre la población de 6 a 17 años, a partir de las mismas variables relacionadas con compras y pagos por Internet, medios de pago y servicios financieros digitales utilizadas para la población adulta. Bajo esta aproximación, el indicador se ha mantenido relativamente estable: pasó de 10.2% en 2017 a 10.4% en 2025, con un mínimo de 8.7% en 2018 y un máximo de 10.8% en 2022. Desde 2021, se ha ubicado alrededor de 10%-11% de la población de este grupo de edad.
Sin embargo, para la población menor de edad el indicador no puede interpretarse como una aproximación indirecta a la tenencia de tarjetas. La ENDUTIH identifica determinadas actividades o comportamientos financieros, pero no permite establecer la propiedad del producto utilizado. Por ejemplo, un menor puede realizar una compra por Internet utilizando una tarjeta de débito o crédito de sus padres o de otro integrante del hogar, sin que esto implique que cuente con un producto financiero propio o a su nombre. De manera inversa, un menor podría tener una cuenta o tarjeta a su nombre y no realizar ninguna de las actividades digitales consideradas por la encuesta, por lo que no sería identificado mediante esta metodología.
Esta limitación puede ser particularmente relevante entre los niños de menor edad, para quienes es menos probable realizar de manera autónoma compras o pagos por Internet, utilizar banca electrónica o acceder a servicios de banca móvil. Por ello, la capacidad del indicador para aproximar el acceso a productos financieros probablemente no sea homogénea dentro del grupo de 6 a 17 años: las variables utilizadas podrían capturar mejor la interacción con servicios financieros entre adolescentes que entre niños de menor edad.
Adicionalmente, algunas de las respuestas utilizadas para inferir tenencia entre los adultos requieren una interpretación todavía más cautelosa entre los menores. Por ejemplo, señalar que no se realizan compras por Internet por desconfianza ante el robo de datos de tarjetas no necesariamente implica que el menor sea titular de una tarjeta, sino que puede reflejar una percepción sobre los medios de pago utilizados en su hogar. En consecuencia, para este grupo de edad resulta más adecuado interpretar el indicador como una medida de vinculación, uso o acceso potencial a tarjetas y servicios financieros, y no como una estimación de tenencia.
Finalmente, destaca la estabilidad del indicador entre la población de 6 a 17 años, que se ha mantenido alrededor de 10% durante prácticamente todo el periodo analizado. Este comportamiento contrasta con la tendencia creciente observada entre la población adulta utilizando la misma aproximación. En este sentido, los resultados sugieren que, mientras entre los adultos se ha incrementado de manera importante el uso o acceso a tarjetas de débito o crédito y servicios financieros asociados, entre los menores de edad no se observan avances similares. Esto apunta a varios posibles cuellos de botella. Entre ellos podrían estar la oferta todavía limitada de productos diseñados específicamente para menores, las restricciones de edad, una baja percepción de necesidad por parte de los padres, una menor autonomía financiera, especialmente entre los niños más pequeños, otro factor que también puede influir es que los productos para menores estén en su mayoría más orientados al ahorro que al uso cotidiano, entre ellos los pagos digitales.
Conclusiones
La ENDUTIH ofrece una fuente alternativa para dar seguimiento anual a la evolución de la tenencia de cuentas asociadas a tarjetas de débito y tarjetas de crédito en México. Si bien no pregunta directamente por la tenencia y, por tanto, no sustituye a la ENIF, distintas variables sobre medios de pago, banca electrónica y servicios financieros digitales permiten construir una aproximación de mayor frecuencia.
Para la población adulta de 18 a 70 años, la ENDUTIH subestima el nivel observado por la ENIF, pero reproduce razonablemente su tendencia en el periodo más reciente. Entre 2021 y 2024, el indicador construido con la ENDUTIH aumentó 10.7 puntos porcentuales, frente a 11.8 puntos en la ENIF. Esta correspondencia permite utilizar con cautela la variación anual de la ENDUTIH como referencia para los años en los que no se levanta la ENIF.
La aproximación para la población de 18 años y más debe interpretarse con mayor cautela. En 2024, 96.2% de la población de 71 años y más contaba con un contrato asociado a una tarjeta de débito, elevada tenencia que podría estar asociada, entre otros factores, a la dispersión de pensiones y programas sociales mediante cuentas bancarias. Sin embargo, una menor utilización de compras por Internet, banca electrónica y otros canales digitales puede dificultar que esta tenencia sea identificada mediante la ENDUTIH, generando un mayor sesgo a la baja en la aproximación para la población de 18 años y más.
Bajo estos supuestos, en 2025 alrededor de 70.7% de la población de 18 a 70 años tendría tarjeta de débito o crédito y para la población de 18 años y más, la aproximación sería de 72.8%.
Entre los menores de edad se observa un panorama distinto. Alrededor de 1 de cada 10 personas de 6 a 17 años presenta indicios de uso o acceso a tarjetas o servicios financieros, proporción que prácticamente no ha cambiado desde 2017. Este resultado contrasta con el avance registrado entre los adultos y sugiere que la incorporación de los menores a los servicios financieros no ha mostrado un dinamismo similar.
En los menores, sin embargo, acceso o uso no debe confundirse con tenencia. La ENDUTIH no permite saber si la tarjeta utilizada pertenece o al menor o a sus padres u otra persona. Por ello, el indicador es más adecuado para analizar su vinculación con tarjetas y servicios financieros que para estimar la tenencia de productos propios o a su nombre.
Finalmente, los resultados apuntan a dos velocidades en la vinculación con el sistema financiero: mientras la población adulta muestra un avance sostenido, entre los menores los indicios de uso o acceso se mantienen prácticamente sin cambios. La ENDUTIH no sustituye a la ENIF, pero puede complementar su medición al ofrecer información anual y extender el análisis a grupos de menores de edad que la ENIF no cubre.
[1] En las encuestas de 2017 y 2018, la opción de otros seguía incluyendo pagos con los que se podían inferir tenencia de tarjetas, como son: para 2017 "BANCA MOVIL","DOMICILIADO","TARJETA BANAMEX OXXO","TARJETA DE NOMINA","TRANSFERENCIA ELECTRONICA" y para 2018 "MEDIANTE SPAI","MERCADO PAGO","PAGA EL SERVICIO DE MEGACABLE POR LA PROPIA PLATAFORMA", "PAGOS EN LINEA","PORTAL BANCARIO". Para los años subsecuentes el apartado de otros presenta una mejor depuración.