Los resultados de junio de 2026 confirman que tanto la actividad manufacturera como la no manufacturera continúan operando en un entorno de bajo dinamismo, sin señales claras de una recuperación sostenida. En el sector industrial, la mejoría observada en meses previos perdió impulso, prevaleciendo una fase contractiva caracterizada por debilidad en la demanda y la producción. Por su parte, el sector servicios y comercio mostró un desempeño igualmente frágil, con avances aislados en algunos componentes que resultan insuficientes para revertir la desaceleración general. Las trayectorias de ambos indicadores y de sus respectivas tendencias-ciclo apuntan a una estabilización en niveles bajos más que a una reactivación, lo que sugiere que la economía continúa transitando por una etapa de crecimiento débil, con una recuperación aún incipiente y sin fundamentos sólidos que permitan anticipar un cambio de ciclo en el corto plazo.
Con base en los datos del Indicador IMEF Manufacturero correspondientes a junio de 2026, el índice general registró un retroceso al pasar de 48.3 a 47.3 puntos, lo que representa una disminución de (-) 1.0 punto respecto a mayo. Con ello, el indicador acumula veintisiete meses consecutivos en zona de contracción, reflejando la persistencia de un entorno adverso para la actividad industrial. La serie tendencia-ciclo también retrocedió ligeramente (-) 0.1 puntos, ubicándose en 48.0 unidades, lo que confirma una pérdida de dinamismo en la trayectoria subyacente del sector. Asimismo, el subíndice ajustado por tamaño de empresa disminuyó (-) 1.2 puntos hasta situarse en 50.0 unidades, situándose en el umbral de neutral.
El Indicador IMEF No Manufacturero correspondiente a junio de 2026 mostró una ligera mejora en el índice general, que pasó de 48.8 a 49.0 puntos, un avance de 0.2 unidades respecto a mayo, aunque permaneciendo en zona de contracción. La serie tendencia-ciclo retrocedió (-) 0.1 puntos hasta ubicarse en 48.8 unidades, lo que confirma que la actividad subyacente continúa debilitándose. Por su parte, la medición ajustada por tamaño de empresa avanzó 0.3 puntos, alcanzando 49.6 unidades; sin embargo, permaneció por debajo del umbral de expansión por tercer mes consecutivo, reflejando que la recuperación sigue siendo insuficiente para consolidarse entre los distintos segmentos del sector.
Indicador IMEF No Manufacturero
El Indicador IMEF No Manufacturero correspondiente a junio de 2026 mostró una ligera mejora en el índice general, que pasó de 48.8 a 49.0 puntos, un avance de 0.2 unidades respecto a mayo, aunque permaneciendo en zona de contracción. La serie tendencia-ciclo retrocedió (-) 0.1 puntos hasta ubicarse en 48.8 unidades, lo que confirma que la actividad subyacente continúa debilitándose. Por su parte, la medición ajustada por tamaño de empresa avanzó 0.3 puntos, alcanzando 49.6 unidades; sin embargo, permaneció por debajo del umbral de expansión por tercer mes consecutivo, reflejando que la recuperación sigue siendo insuficiente para consolidarse entre los distintos segmentos del sector.
En el desglose por componentes, se observaron resultados mixtos. Nuevos pedidos y producción registraron retrocesos de (-) 0.2 y (-) 0.4 puntos, respectivamente, permaneciendo ambos en zona de contracción y reflejando una demanda aún débil. El empleo también disminuyó (-) 0.5 puntos hasta 47.8 unidades, profundizando la fragilidad del mercado laboral. En contraste, el componente de entrega de productos avanzó 2.1 puntos hasta 53.0 unidades, consolidándose nuevamente como el único indicador en terreno expansivo. En conjunto, los datos de junio reflejan una actividad no manufacturera que continúa mostrando un desempeño débil, donde las mejoras puntuales en algunos componentes no son suficientes para revertir la pérdida de dinamismo que ha caracterizado al sector durante los últimos meses.
La gráfica del Indicador IMEF No Manufacturero correspondiente a junio de 2026 confirma que la actividad del sector servicios y comercio continúa desenvolviéndose en un entorno de bajo dinamismo, aunque con señales de estabilización respecto a los meses previos. Tanto la línea del índice ponderado como la tendencia-ciclo permanecen por debajo del umbral de expansión (50 puntos), mostrando una trayectoria prácticamente horizontal en las lecturas más recientes. Este comportamiento sugiere que la desaceleración observada desde inicios del año ha dejado de intensificarse, pero aún no da paso a una recuperación firme. La ausencia de una pendiente ascendente sostenida en ambas series indica que el sector no manufacturero sigue enfrentando dificultades para recuperar tracción, manteniéndose en una fase de crecimiento débil y sin evidencias claras de una transición hacia una expansión sostenida en el corto plazo.Análisis de Coyuntura
Los datos del primer trimestre por el lado de la demanda corroboran la debilidad que mostraron anteriormente los datos que se dieron a conocer por el lado de la oferta. Si bien la demanda interna aportó 1.2 puntos porcentuales al crecimiento anual del PIB, impulsada por el consumo privado (+1.53 pp) y el gasto de gobierno (+0.39 pp), ese dinamismo fue más que neutralizado por las exportaciones netas, que restaron 6.29 puntos porcentuales. El resultado fue un avance anual de apenas 0.24%.
Al interior de la demanda interna, la inversión privada fue el componente más débil, con una contribución negativa de 0.99 puntos porcentuales. En términos trimestrales, queda patente la debilidad: la inversión privada cayó 3.5% vs. el último trimestre del año anterior, mientras que el consumo privado retrocedió 0.80%. El único contrapeso fue la inversión pública, que repuntó 7.88% trimestral en el trimestre, y el gasto de gobierno (1.6% t/t).
Los datos de abril del IGAE apuntan a un rebote de la economía, ante un fuerte avance de la actividad de construcción (arriba 7.6% mensual) y de las manufacturas (+1.2% mensual). En el sector servicios, destaca la expansión del comercio mayorista (2.9% m/m) y minorista (+1.6%). Sin embargo, de acuerdo con los estimados del Indicador Oportuno de Actividad Económica (IOAE) del INEGI, el avance de la economía será nulo. Esto modera el optimismo y apunta a que la recuperación será corta. Esto es consistente con el estimado de crecimiento de 1.2% anual para 2026. La economía mexicana opera en punto muerto: sin un catalizador interno visible que permita anticipar una aceleración sostenida.
En materia de precios, la inflación general mostró una moderación en la primera quincena de mayo, al situarse en 3.55% anual. El descenso se explica principalmente por la desaceleración del componente no subyacente que creció únicamente 1.6% anual, derivado de menores precios agropecuarios. No obstante, la inflación subyacente se mantuvo en 4.1% con la inflación de servicios de vivienda y de educación todavía por encima de 5%.
En este contexto, Banxico mantuvo su tasa de referencia sin cambios en 6.5% en junio, en línea con el consenso con un balance de riesgos para la inflación sesgado al alza y, para el crecimiento, a la baja. El tono de la autoridad monetaria sugiere que mantendrá sin cambios la tasa de referencia en lo que resta del año.
De cara al segundo semestre, existen algunas fuentes de incertidumbre. La más inmediata está en el frente comercial. Al inicio formal de las revisiones del TMEC (1º de julio) se une una fecha crítica, el 24 de julio. En esta fecha, en EE. UU. expiran los aranceles de la Sección 122 del Trade Act de 1974, que reemplazó a los IEEPA tras el fallo de la Suprema Corte y que grava bienes generales con un arancel de 10%. Simultáneamente, se espera la determinación de la Sección 301, que podría gravar sectores automotriz y siderúrgico con aranceles adicionales y que, a diferencia de la Sección 122, puede aplicarse sobre bienes que cumplen plenamente las reglas de origen del T-MEC. La Sección 232, que grava acero y aluminio mexicano con 50% sin fecha de vencimiento, permanece como telón de fondo.
El segundo factor de riesgo son las elecciones de medio término en Estados Unidos, programadas para noviembre. Las encuestas actuales asignan una probabilidad de 78% a que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes, lo que implicaría una reconfiguración significativa del balance de poder en el Congreso. Este escenario tiende a generar volatilidad de mercado en el período previo al evento, principalmente a través del canal de expectativas sobre la agenda fiscal de la administración Trump. Para México, el resultado tiene implicaciones adicionales sobre la agenda comercial y el tono de la negociación bilateral.
El tercer riesgo es doméstico. En septiembre el gobierno deberá presentar el Paquete Económico 2027, en un contexto fiscal que las calificadoras ya han señalado como deteriorado. La deuda ampliada (SHRFSP) se ubica en 50.2% del PIB tras un incremento de 4.7 puntos en dos años, el déficit fiscal cerró 2025 en 4.9% del PIB y las proyecciones de crecimiento para 2026 superan por poco el 1%. El paquete presupuestal deberá mostrar una trayectoria creíble de consolidación fiscal; de lo contrario, el riesgo de una acción adicional de las calificadoras en el corto plazo se incrementa.
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