lunes, 8 de junio de 2026

Más allá de la cancha: lo que nadie te cuenta del Mundial



Ciudad de México, junio de 2026.- A tan solo unos días de la inauguración del Mundial 2026 y del debut de la selección mexicana, la Ciudad de México quiere mostrarse como una capital segura, incluyente y comprometida con los derechos de las mujeres. La imagen es poderosa. Sin embargo, detrás de la euforia futbolera hay otra conversación igual de urgente. Porque mientras el mundo celebra, miles de mujeres siguen enfrentando violencia, miedo y denuncias ignoradas.


No es una percepción: los datos lo confirman. Diversos estudios han registrado cómo, durante eventos deportivos masivos, aumentan los casos de violencia doméstica. En Inglaterra, por ejemplo, una investigación de la Universidad de Lancaster encontró que las agresiones crecían un 38% cuando la selección perdía, pero incluso un 26% cuando ganaba o empataba.


Lizeth Mejorada, vocera de Mujeres Vivas, Mujeres Libres, afirma: “El problema no es el fútbol, sino la normalización de la violencia machista en estos espacios. A esas conductas hay que sacarles la tarjeta roja de una vez por todas. Queremos que a la Selección Mexicana le vaya bien, pero también a las mujeres”


La violencia en el fútbol no es exclusiva de México. Los datos muestran que este patrón se repite en distintos países. En Colombia, otro estudio encontró que la violencia contra las mujeres aumentó hasta un 43% durante los partidos del Mundial de 2014, incluso más cuando la selección ganó. En Brasil ocurrió algo similar: la violencia doméstica creció casi un 24% los días de partido de la liga local de fútbol. Sin importar el marcador, las que más tienen que perder siguen siendo las mujeres.


Lo que sucede en nuestro país

Un estudio sobre la CDMX encontró que los reportes de violación aumentaron 12% la semana en que México perdió contra Suecia durante el Mundial de 2018. El ambiente alrededor de los partidos intensifica conductas agresivas y su impacto alcanza a las mujeres. Durante ese mismo Mundial, las compras de alcohol crecieron un 35%. Distintos contextos, misma señal de alerta.


La Ciudad de México, una de las tres sedes de nuestro país, ya registra cifras alarmantes. Los feminicidios en la CDMX aumentaron 50% durante el primer bimestre de 2026 y la capital concentra el mayor número de llamadas de emergencia por violencia contra las mujeres en el país: más de 9,600 en apenas dos meses. Como si estas estadísticas no fueran preocupantes,  de acuerdo con el INEGI, 7 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Es decir, prácticamente todas conocemos a alguien —o somos alguien— que ha vivido esta experiencia.


A esa violencia cotidiana se suma otra deuda pendiente. Mientras la Ciudad de México se presenta como una metrópoli feminista, el aborto sigue figurando en su Código Penal. Aunque en 2024 se presentó una iniciativa para eliminarlo por completo, permanece congelada en el Congreso. La contradicción no es menor: los derechos de las mujeres conviven con normas que aún permiten su criminalización. Tampoco es un fenómeno exclusivo de la capital. Entre 2023 y 2024, en ocho estados del país, incluida Ciudad de México, se abrieron más carpetas de investigación por aborto que por feminicidio.


"Una ciudad que investiga a más mujeres por abortar que a feminicidas no es una ciudad segura: es una ciudad que eligió a quién proteger. La seguridad no se decreta en los discursos, se demuestra en los hechos," afirma Angie Contreras, portavoz de Mujeres Vivas, Mujeres Libres.


Las contradicciones no terminan ahí. La dimensión del evento futbolístico es enorme: la ONU estima que el Mundial atraerá a 5.5 millones de turistas, con la CDMX como sede inaugural y más de 56 mil policías desplegados para resguardar estadios y zonas turísticas. Pero en medio de todo ese operativo, la pregunta incómoda es: ¿quién protege a las mujeres?


La violencia también entra a la cancha: un informe del PNUD encontró que el 78% de las entrevistadas,jugadoras, árbitras, periodistas y aficionadas ha vivido violencia de género, señalando a la afición como principal agresora.


¿Entonces qué hacemos?

Desde Mujeres Vivas, Mujeres Libres, queremos que disfrutes esta fiesta deportiva, te emociones y celebres cada gol. Pero también queremos invitarte a mirar la otra cara del Mundial. Porque el evento más grande del planeta convivirá con una realidad que no desaparece durante los 90 minutos de un partido.


Hablemos de las violencias que siguen afectando a las mujeres mientras la ciudad celebra. De las historias que rara vez aparecen en la transmisión oficial. Porque una ciudad verdaderamente segura para las mujeres no se mide por la cantidad de turistas que recibe ni por el tamaño de sus operativos. Se mide por la vida que pueden vivir sus mujeres todos los días.

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