Según un reciente informe global de Kaspersky Security Services, el robo y abuso de credenciales, así como los ataques basados en el uso de cuentas válidas, se encuentran entre las tácticas más efectivas utilizadas por los ciberdelincuentes. Esta tendencia refleja un cambio estratégico en el comportamiento de los atacantes, quienes están dejando de depender de malware fácilmente detectable para optar por el uso de accesos legítimos que les permiten pasar desapercibidos y evadir los controles de seguridad.
“Anatomy of a Cyber World” es un informe global basado en datos recopilados por los servicios de Managed Detection and Response (MDR), Incident Response (IR), Compromise Assessment y SOC Consulting de Kaspersky. El reporte analiza las técnicas, herramientas y escenarios de detección más utilizados por los actores maliciosos, además de identificar las principales características de los incidentes observados a nivel mundial. Según el informe, una parte significativa de las técnicas de ataque más frecuentemente detectadas gira en torno a la gestión de credenciales e identidades. El análisis realizado examina las tasas de conversión* de diversos indicadores de ataque (IoA) y destaca las siguientes tácticas maliciosas más frecuentes: Esta técnica consiste en que los atacantes prueban sistemáticamente diferentes combinaciones de contraseñas hasta lograr acceder a una cuenta. Encabeza la lista de métodos más efectivos debido a su frecuente aparición tanto en ataques reales como en evaluaciones de seguridad autorizadas, lo que la convierte en una amenaza persistente en el panorama actual de ciberseguridad. El uso de contraseñas débiles, predecibles o reutilizadas por parte de las organizaciones sigue facilitando el éxito de esta estrategia, una de las más antiguas, pero aún vigentes. Una vez que logran ingresar a un sistema, los atacantes suelen crear nuevas cuentas locales para mantener el acceso incluso si el punto de entrada original es detectado y eliminado. Esta técnica se observa con frecuencia tanto en incidentes reales como en ejercicios de seguridad y puede ser identificada, pero solo cuando las organizaciones cuentan con los mecanismos adecuados de monitoreo y visibilidad, algo que aún sigue siendo una carencia común en muchas infraestructuras. En lugar de desplegar malware, los atacantes utilizan credenciales robadas o comprometidas para iniciar sesión y mezclarse con la actividad normal de los usuarios. Esto dificulta considerablemente su detección, ya que el acceso parece legítimo. La alta efectividad de esta técnica demuestra por qué las credenciales comprometidas continúan siendo uno de los vectores de ataque más peligrosos para las organizaciones. Los atacantes modifican cuentas existentes para consolidar y ampliar su acceso al entorno comprometido. Esto puede incluir la activación de cuentas deshabilitadas, cambios en los grupos de usuarios o la elevación de privilegios. Esta práctica refuerza una tendencia cada vez más común: en lugar de introducir nuevas herramientas o malware, los ciberdelincuentes aprovechan los recursos y accesos que ya existen dentro de la organización para fortalecer su control y pasar desapercibidos. Antes de lanzar un ataque más profundo, los ciberdelincuentes exploran la infraestructura de la organización para identificar sistemas vulnerables y rutas de acceso. Detectar estas señales tempranas puede marcar la diferencia entre un incidente contenido y una brecha de seguridad de mayor impacto. |
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