La complejidad tributaria, la carga operativa y la necesidad de
control en tiempo real están transformando la forma en que las empresas
mexicanas gestionan su flujo de caja.
México, 05 de enero de 2026. El
arranque de 2026 confirma un cambio estructural en la forma en que las empresas
mexicanas gestionan su flujo financiero. En un entorno marcado por
incertidumbre económica, mayor exigencia fiscal y operaciones cada vez más
complejas, el control del flujo dejó de ser un ejercicio administrativo para
convertirse en una función crítica de continuidad operativa.
De acuerdo con Grant Thornton, el 50 % de los empresarios en México
identifica la incertidumbre económica como el principal obstáculo para el
crecimiento este año. Aunque el país mantiene oportunidades asociadas al nearshoring,
la presión real se concentra hoy dentro de las organizaciones, en su capacidad
de orquestar de forma integrada ingresos, pagos, cumplimiento fiscal y liquidez
disponible.
“En 2026, la forma en que las empresas mexicanas gestionan su flujo
financiero está cambiando de manera estructural: hoy se requiere un control
integral y en tiempo real que garantice continuidad operativa, eficiencia y
resiliencia ante la incertidumbre económica”, destaca
Matías Umaschi, cofundador de Payana, la plataforma de agentes de IA que automatiza la operación
financiera para multiplicar
la productividad de los equipos
El problema: la fragmentación del flujo financiero
A pesar de los avances tecnológicos, muchas compañías del middle market
operan con procesos financieros fragmentados. Departamentos de finanzas
destinan hasta el 80 % de su jornada a tareas manuales: conciliaciones
bancarias, validación de facturas y seguimiento de los complementos de pago
ante el SAT.
Esta carga operativa no solo reduce productividad, sino que expone a las
empresas a errores humanos que afectan la deducibilidad fiscal y la visibilidad
real del flujo de caja, convirtiendo la ineficiencia en un riesgo crítico para
la operación y la resiliencia financiera.
Agentes de IA como solución
La respuesta no está en contratar más personal, sino en implementaciones
de Inteligencia Artificial que supervisen y ejecuten el flujo financiero de
punta a punta. Una muestra de ello son los agentes de IA de Payana, los cuales
funcionan como una extensión autónoma del equipo, integrando ingresos,
validaciones fiscales, pagos y conciliaciones en un flujo continuo y trazable
en tiempo real.
Entre
los beneficios para las empresas mexicanas, Payana destaca:
● Blindaje fiscal automático:
sincronización en tiempo real con el SAT, garantizando que cada egreso cuente
con su CFDI y reduciendo riesgos de auditoría.
● Recuperación del talento estratégico:
hasta 85 % menos tiempo dedicado a tareas operativas, liberando al equipo para
análisis y toma de decisiones.
●
Optimización del capital de trabajo: reducción de hasta 73 % en tiempos de dispersión de pagos y
conciliación, aumentando la agilidad operativa y la capacidad de reacción ante
la volatilidad del mercado.
Hacia un 2026 más resiliente
Para las empresas mexicanas, la visibilidad y el control del flujo
financiero son hoy pilares de la estabilidad. Con un 24 % de las compañías de
mercado medio priorizando la productividad y la eficiencia, la adopción de
agentes de IA representa el paso definitivo para escalar sin las limitaciones
de la operación manual.
“La competitividad financiera en México no dependerá de quién tiene más
personal, sino de quién logra delegar la carga operativa a la tecnología de
forma más eficiente. Nuestros agentes de IA no solo automatizan, sino que
entienden el ciclo financiero, permitiendo que la tesorería funcione de manera
autónoma y sin errores”, finaliza Umaschi.
En este contexto, la tecnología de
agentes inteligentes deja de ser un lujo de eficiencia para convertirse en un
estándar indispensable, garantizando que las empresas mexicanas comiencen el
año con flujo controlado, visibilidad total y capacidad de reacción frente a la
incertidumbre económica.
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