sábado, 29 de noviembre de 2025

La incertidumbre en los procesos de admisión dispara el riesgo de deserción escolar en México.


Mientras la deserción escolar alcanza niveles críticos en México, las instituciones siguen admitiendo estudiantes “a ciegas”, sin medir los factores que realmente predicen su permanencia. Nuevas metodologías basadas en analítica educativa buscan transformar este proceso, reduciendo el abandono desde el primer año y fortaleciendo la estabilidad académica y financiera.

 

Noviembre del 2025, Ciudad de México, México - En un entorno educativo post-pandemia marcado por el rezago y la transformación de modelos pedagógicos, las instituciones educativas mexicanas enfrentan un gran reto: la creciente incertidumbre en sus procesos de captación y una tasa de abandono escolar que sigue siendo el talón de Aquiles de muchas instituciones. Expertos advierten que los métodos tradicionales de admisión, basados únicamente en exámenes de conocimientos, ya no son suficientes para predecir el éxito o la permanencia de un estudiante.

El panorama es desafiante. Según datos recientes del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la eficiencia terminal en el país es alarmante: de cada 100 alumnos que ingresan a la primaria, solo 46 logran terminar el bachillerato. Esta brecha de más del 50% no solo representa una crisis social, sino un problema financiero y operativo crítico para los colegios privados y universidades, que ven mermada su matrícula año con año.

A esto se suma el reporte de la Secretaría de Educación Pública (SEP) sobre el abandono en Educación Media Superior, que históricamente ha presentado las tasas más altas de deserción alcanzando niveles superiores al 10% en ciclos pasados. Las causas son multifactoriales, pero una destaca por ser prevenible desde la puerta de entrada: la falta de alineación entre el perfil del alumno y el modelo de la institución.

El mayor error de las instituciones hoy en día es realizar procesos de admisión “a ciegas”. Se enfocan en llenar un cupo o en evaluar si el alumno sabe matemáticas, pero ignoran si tiene las habilidades socioemocionales para adaptarse, la resiliencia para no desertar o los hábitos de estudio necesarios para el nivel exigido.

Esta admisión intuitiva deriva en una inestabilidad en la matrícula que implica costos adicionales. Cuando un colegio admite a un estudiante sin conocer su perfil integral (habilidades intelectuales, emocionales y de aprendizaje), el riesgo de que ese alumno abandone en el primer año se multiplica. La institución pierde la inversión de captación y el alumno pierde tiempo valioso en su desarrollo.

Para revertir esta tendencia, la gestión educativa en México está migrando hacia modelos basados en datos. La clave ya no es solo captar, sino seleccionar con inteligencia a los alumnos para garantizar la permanencia.

 

 

Las instituciones de vanguardia están adoptando herramientas que les permiten:

  • Predecir el riesgo: Identificar desde antes de la inscripción si un aspirante tiene alta probabilidad de deserción.
  • Evaluar el perfil 360°: Medir no solo el CI (IQ) o los conocimientos, sino competencias blandas como el manejo del estrés, la toma de decisiones y el estilo de aprendizaje.
  • Personalizar la oferta: Usar la data de admisión para nivelar y apoyar al alumno desde su primer día, blindando su retención.

En respuesta a esta necesidad crítica de certidumbre, soluciones tecnológicas como el SIP (Sistema de Ingreso y Permanencia) de Lexium se han posicionado como aliados estratégicos para los directores y tomadores de decisiones en las instituciones.

A diferencia de un examen de admisión estándar, SIP permite a los colegios evaluar con precisión las habilidades intelectuales, socioemocionales y procedimentales de cada aspirante.

Al implementar SIP, los directivos obtienen más que una calificación; obtienen un mapa de oportunidades y riesgos que les permite:

  • Reducir drásticamente la deserción temprana al identificar focos rojos emocionales o cognitivos antes del ingreso.
  • Elevar el nivel académico general al conformar generaciones con perfiles de ingreso más sólidos y compatibles.

En un mercado educativo cada vez más competido, dejar la admisión al azar es un riesgo que ninguna institución se puede permitir. La tecnología de Lexium ofrece la claridad necesaria para transformar la incertidumbre en una estrategia de crecimiento sostenible.

 

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