Ciudad de México, 8 de octubre de 2026.- El Mes de la Concientización sobre Ciberseguridad ofrece a las instituciones financieras una oportunidad para revisar cómo protegen a sus clientes, colaboradores y sistemas. La transformación digital ha ampliado el acceso a los servicios bancarios, pero también la cantidad de puntos que una organización debe proteger. En México, entre enero y mayo de 2026 se registraron 35,762 reclamaciones por posible fraude financiero, un aumento de 18% en la banca múltiple frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF). El reto ya no consiste en defender una sola aplicación o reaccionar cuando un incidente ya ocurrió. Los atacantes buscan el eslabón más débil del ecosistema bancario: una persona, un proveedor, un servidor, un dispositivo de red, un cajero automático o incluso una conexión física. Por ello, la seguridad debe formar parte de los procesos diarios del banco y extenderse a toda su infraestructura. Convertir la ciberseguridad en una práctica operativa Hacer operativa la ciberseguridad significa incorporar controles y comportamientos seguros directamente en los flujos de trabajo. La autenticación multifactor, el principio de mínimo privilegio, las credenciales robustas, una buena higiene de seguridad y la verificación de solicitudes inusuales o sensibles deben aplicarse de forma cotidiana, no solo después de una alerta. También se debe incluir a terceros y contratistas con acceso operativo o privilegiado, como personal de mantenimiento de cajeros, reposición de efectivo u otras actividades críticas. Sus acciones pueden afectar la seguridad del banco y de sus clientes, por lo que deben estar sujetos a los mismos controles. Al mismo tiempo, las entidades deben monitorear continuamente su infraestructura crítica -incluidos cajeros, hardware, comunicaciones y conexiones físicas- para identificar cambios de configuración, desviaciones del estado de seguridad esperado y señales de comportamiento anómalo. La superficie de ataque es toda la cadena Uno de los errores más frecuentes es pensar que la ciberseguridad es principalmente un problema de servidores o redes. En realidad, la superficie de ataque abarca personas, proveedores, dispositivos, comunicaciones e infraestructura física. Un equipo de red olvidado o una conexión mal protegida puede influir en una transacción tanto como una vulnerabilidad en una aplicación visible. Las personas siguen siendo un punto especialmente sensible. La inteligencia artificial está haciendo más convincentes el phishing, la suplantación de identidad y los deepfakes. Frente a ello, un enfoque de confianza cero implica verificar antes de actuar: si una solicitud puede comprometer a clientes, datos, transacciones o sistemas, debe validarse aunque parezca legítima. Proteger los cajeros automáticos desde la base Los cajeros automáticos deben tratarse como activos críticos. Su protección no puede comenzar únicamente cuando Windows u otro sistema operativo ya está en ejecución: también existen riesgos en el hardware, el firmware y las etapas previas al arranque, incluidos vectores que pueden aprovechar acceso físico o capacidades de acceso directo a memoria. Por eso, la seguridad del cajero debe considerar lo que ocurre antes y durante la operación del sistema. El acceso físico no debería traducirse en acceso irrestricto al hardware, al firmware o al entorno operativo, y el equipo debería incorporar solo los componentes y capacidades que necesita. Para reducir la superficie de ataque, los bancos pueden combinar hardening, whitelisting, control del orden de arranque, restricción de capacidades de hardware y una gestión segura de contraseñas de BIOS y configuraciones del dispositivo. Cuando la plataforma lo permita, estas políticas también pueden administrarse de forma centralizada y remota. Lookwise Device Manager (LDM) de Auriga extiende este enfoque de Zero Trust al ciclo operativo del cajero. La plataforma protege procesos relacionados con software, hardware, conexiones de red, despliegues, actualizaciones, mantenimiento y operaciones remotas; en plataformas compatibles, amplía los controles al BIOS, a operaciones a nivel de firmware y al hardware, para identificar y autorizar dispositivos del cajero, como dispensadores, PIN pads, lectores de tarjetas o módulos de efectivo y controlar si pueden utilizarse, bloqueando accesos o cambios no autorizados. |
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