CDMX, octubre de 2026.- Las decisiones en torno a la organización
productiva del campo en México y a toda la cadena alimentaria, deberían de
tomarse entre los propios productores y en las distintas regiones y entidades,
para evitar las ineptitudes que suelen comentarse por los gobiernos mexicanos de
manera centralizada.
Beatriz
Paredes Rangel, presidenta del Consejo Técnico de la Confederación Nacional Campesina,
afirmó que los distintos vaivenes de la política pública agraria en México sólo
se podrán superar con la organización propia de los productores y productoras mexicanas, bajo
modelos sociales y privados.
En
el marco de su participación en la primera edición de Foro Económico Internacional Mujeres Agro (FEIMA), organizado por
la Comisión Agroalimentaria de 50+1, dijo
que las condiciones de improductividad que han fomentado diversas decisiones
oficiales han propiciado que en México ser productor del campo se convierta en
un verdadero “acto de heroísmo”, en especial para las mujeres productoras.
De
igual manera, recomendó la creación de una organización nacional de mujeres productoras
del campo, que les permitan cambiar gremialmente diversas condiciones de su
actividad, como acabar con el intermediarismo y generar modelos productivos que
las llevan hacia la competencia y no sólo hacia la sobrevivencia.
Con
el profundo conocimiento que tienen de sus regiones, tierras y cultivos, así
como de sus retos de comercialización, las productoras del campo son las personas
idóneas para tomar las decisiones por su cuenta sin tener que depender de las
determinaciones del gobierno, y desarrollar así condiciones adecuadas y justas
de comercio.
Una
organización de esta naturaleza les será muy útil a las mujeres productoras del
campo y les permitirá una mayor capacidad para reconocer los nuevos tiempos “y
los nuevos vientos” de la agricultura mundial.
Paredes
Rangel explicó cómo fue el desarrollo de la actividad agropecuaria en México a
partir de la gesta revolucionaria y las condiciones y determinaciones por las
cuales a México le ha sido muy difícil desarrollar una verdadera estrategia
agrícola integral.
El
campo mexicano, dijo, siempre ha vivido un esquema en donde nunca han sido
suficientes aspectos como el acceso a semillas, la asistencia técnica, un
modelo de acopio adecuado, mecanismos de financiamiento y comercialización
justos, precios finales y de insumos correctos, entre otros.
Explicó
que a lo largo de los años México apostó solamente por una urbanización de la vida,
que deterioró el esquema de costos de producción del campo con el fin de
fomentar el consumo en las grandes ciudades, y generó con ello una importante serie
de distorsiones y empobrecimiento de las zonas rurales del país.
Beatriz
Paredes externó finalmente que las mujeres campesinas, jornaleras, rancheras y productoras
del campo han sido no sólo transmisoras de cultura y tradiciones, sino también ejemplo
de autosuficiencia y resistencia que debe ser aprovechada para modificar el
modelo de producción y crear condiciones distintas y propias de organización más
generosas con su actividad.
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