domingo, 6 de septiembre de 2026

Una reforma que amplía el espacio habitable puede aumentar hasta 25% el valor de una vivienda


  • El valor promedio de una vivienda adquirida mediante crédito hipotecario en México superó los 2 millones de pesos en 2026. 


Ciudad de México.- Remodelar una vivienda requiere pensar en la distribución, el aprovechamiento de los metros disponibles y necesidades como almacenamiento, iluminación o circulación. La manera de resolver estos aspectos influye en el uso cotidiano del inmueble y puede cobrar relevancia cuando llega el momento de venderlo.


En México, estas decisiones adquieren mayor peso ante el crecimiento del precio de la vivienda. De acuerdo con la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), durante el primer trimestre de 2026 el precio de las viviendas adquiridas mediante crédito hipotecario aumentó 8.7% anual y el valor promedio nacional de avalúo alcanzó los 2,024,337 pesos.


“Una reforma no genera valor simplemente porque sea costosa. Antes de intervenir hay que entender qué necesita realmente el espacio, dónde vale la pena invertir y qué elementos conviene conservar. Corregir una distribución o recuperar metros desaprovechados puede tener mucho más impacto que sustituir todos los acabados”, señaló Aitor Viteri, arquitecto, interiorista y Director Académico de IDEQUO, Madrid Interior Design School.


Reformar con criterio puede crear valor


La Royal Institution of Chartered Surveyors (RICS) señala que convertir un ático en espacio habitable puede incrementar hasta 25% el valor de una vivienda, especialmente cuando la reforma permite incorporar un dormitorio y un baño adicionales.


Aunque estos porcentajes corresponden al mercado británico y no pueden trasladarse directamente a México, sirven como referencia para entender cómo el aprovechamiento de la superficie habitable puede incidir en el valor de una propiedad.


“El interiorismo puede mejorar mucho una vivienda sin necesidad de aumentar su superficie, pero cuando una reforma consigue transformar metros infrautilizados en espacio realmente habitable, el impacto puede ser todavía mayor. La clave está en entender qué necesita el inmueble y qué intervención tiene sentido en cada caso”, explicó Viteri.



El 2025 Remodeling Impact Report, elaborado por la National Association of REALTORS® y la National Association of the Remodeling Industry en Estados Unidos, estima cuánto puede recuperarse del costo de diferentes proyectos al vender una vivienda.


Según el reporte, una renovación de clósets y almacenamiento puede recuperar hasta 83% de la inversión; la sustitución de ventanas de madera, 71%; una renovación integral de cocina, 60%; y una renovación de baño, alrededor de 50%. Aunque las cifras corresponden al mercado estadounidense, las diferencias muestran por qué el destino del presupuesto puede ser tan relevante como el monto invertido.


La remodelación se refleja en el precio de venta


Un análisis de Zillow Research publicado en 2026, basado en más de 2 millones de viviendas anunciadas en Estados Unidos durante 2025, encontró que las viviendas remodeladas registraron precios 2.2% superiores a propiedades comparables. Además, aquellas cuyos anuncios destacaban elementos personalizados alcanzaron precios de venta 3.2% superiores a lo esperado y los acabados a medida se asociaron con una prima de 3%, mientras aquellas que requerían una reforma importante se vendieron alrededor de 14% por debajo de inmuebles similares.


“Cuando alguien visita una propiedad percibe cómo están resueltas muchas cosas antes de pensar en cambiarlas. Una buena distribución, almacenamiento suficiente, iluminación adecuada y materiales bien elegidos pueden facilitar que el comprador imagine su vida ahí. El trabajo del interiorista busca darle identidad al espacio sin limitar las posibilidades de uso del inmueble”, comentó Viteri.


Tres decisiones antes de remodelar


1. Analizar la distribución antes que la decoración. Revisar recorridos, proporciones y uso de cada estancia ayuda a identificar qué cambios pueden mejorar el funcionamiento de la vivienda.

2. Priorizar soluciones que permanezcan en el tiempo. Almacenamiento, cocinas y baños bien resueltos, iluminación adecuada y espacios flexibles responden a necesidades que suelen mantenerse aunque cambien las tendencias.

3. Saber qué transformar y qué conservar. Materiales, carpinterías y elementos originales pueden incorporarse al nuevo diseño cuando funcionan y aportan identidad al conjunto.


En IDEQUO, esta forma de analizar y resolver los espacios forma parte central de la enseñanza del interiorismo. La formación combina criterio estético, conocimiento técnico, distribución, iluminación, materiales, representación de proyectos y análisis del uso, con el objetivo de que los alumnos aprendan no solo a diseñar espacios atractivos, sino a justificar profesionalmente cada decisión del proyecto.


“Un interiorista tiene que saber por qué modifica una distribución, elige un material o conserva un elemento existente. Cada una de esas decisiones debe responder al proyecto y a las personas que van a habitarlo”, concluyó Viteri.

Sobre IDEQUO

IDEQUO, Madrid Interior Design School es una escuela especializada en la formación profesional en interiorismo y decoración, con más de 19 años de trayectoria y más de 6.000 alumnos formados. Su propuesta está dirigida tanto a personas que comienzan desde cero como a profesionales que buscan actualizar sus competencias y desarrollar proyectos con estándares profesionales.

La escuela mantiene una alianza editorial con Hearst España vinculada a las cabeceras Nuevo Estilo y ELLE Decoration, además de convenios académicos en México con la Universidad Anáhuac, la Universidad Iberoamericana, la Universidad Motolinía del Pedregal y el ISAD. Con campus en Madrid y oficina comercial en Ciudad de México, su metodología integra criterio de diseño, aplicación transversal de inteligencia artificial y conexión con la industria.

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