Hay algo casi contradictorio en una buena chamarra de piel: entre más se usa, mejor se ve. No es una regla que aplique a casi nada más en el clóset de un hombre. La camisa perfecta se plancha antes de cada salida. El zapato fino se cuida para que no se note el paso del tiempo. La piel, en cambio, lo convierte en historia. Cada marca cuenta algo que la ropa nueva no puede decir.
La piel evoluciona distinto a todo lo demás: se suaviza, adquiere carácter, se vuelve tuya. La Vera Pelle no busca la perfección, busca esa personalidad que solo el tiempo puede construir. |
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