Un año crucial para Miles Davis
Para Miles Davis, 1956 fue un año decisivo. Apenas unos meses antes había conformado lo que se conocería como su "Primer Gran Quinteto": John Coltrane en el saxofón tenor, Red Garland en el piano, Paul Chambers en el bajo y Philly Joe Jones en la batería. Juntos se convertirían en una de las fuerzas más definitorias de la era del hard bop.
"El grupo simplemente tenía muchísimo que ofrecer", escribe Kahn. "Dependiendo del tema que interpretaran y de quién estuviera improvisando, el sonido podía transformar por completo su energía... En conjunto, la banda era capaz de respirar como una sola entidad. Podían hacer fuego y, con igual efectividad, transmitir quietud, algo de lo que Miles era el principal responsable."
Tras grabar su álbum debut a finales de 1955, el quinteto afiló su sonido en una gira extensa por USA y Canada, con residencias frecuentes en el Café Bohemia del West Village neoyorquino. Su repertorio mezclaba baladas, temas enérgicos y blues: estándares como "My Funny Valentine" y "Surrey With the Fringe on Top", clásicos del bebop como "Woody'N You" y "Salt Peanuts", composiciones de contemporáneos como Sonny Rollins, Thelonious Monk y Ahmad Jamal, y temas propios de Davis como "Half Nelson" y "Four".
Para entonces, Davis ya era una figura en ascenso que atraía la atención de la prensa y los sellos grandes. Aunque seguía bajo contrato con Prestige, firmó con Columbia Records (con el aval de Bob Weinstock, fundador del sello independiente). Para cumplir sus compromisos con Prestige, organizó dos largas sesiones en el legendario estudio de Rudy Van Gelder en Hackensack, Nueva Jersey: el 11 de mayo y el 26 de octubre de 1956. El quinteto las abordó como si fueran conciertos en vivo, tocando el repertorio que habían perfeccionado en los meses anteriores. El resultado capturó su magia escénica con una inmediatez casi física.
"La mayoría de los temas contaban con el quinteto completo", apunta Kahn, "pero tal como lo hacían en el escenario, se permitían explorar el concepto de 'grupos dentro del grupo': Coltrane se apartaba mientras Miles lideraba la sección rítmica, o Garland tomaba el protagonismo con un trío de piano." Y añade: "Salvo en un segundo intento en The Theme, todas fueron primeras tomas".
De esas sesiones surgieron cuatro álbumes que hoy son parte del canon del jazz: Cookin' (1957), Relaxin' (1958), Workin' (1960) y Steamin' (1961). Una excepción notable es "Round Midnight" de Thelonious Monk, que apareció en Miles Davis and the Modern Jazz Giants (1959).
Miles '56 incluye también la sesión del 16 de marzo de ese año, grabada junto a Sonny Rollins, Tommy Flanagan, Paul Chambers y Art Taylor. Fue la última vez que Davis y Rollins grabaron juntos en estudio, y la única colaboración registrada entre Davis y Flanagan. De esa fecha surgieron "Vierd Blues", "No Line" y "In Your Own Sweet Way" de Dave Brubeck, todas publicadas en el LP Collectors' Items (1956).
El impacto de estas grabaciones fue inmediato: la crítica las celebró y una generación de músicos jóvenes buscó replicar el enfoque improvisatorio de Davis. Pero su influencia no se detuvo ahí. "Muchos de los temas y arreglos de las sesiones del quinteto de 1956 pueden escucharse hoy en el repertorio de conjuntos de jazz contemporáneos", señala Kahn. "En enfoque y actitud, esta música sigue inspirando a los improvisadores, ofreciéndoles una base sólida desde la cual lanzarse a encontrar su propio camino."
Aunque el Primer Gran Quinteto duró poco tiempo como tal, fue determinante en la trayectoria de Davis: lo ayudó a consolidarse como líder y a encontrar su propia voz. Al cerrar 1956, estaba listo para el siguiente capítulo, uno en el que su carrera alcanzaría alturas inimaginables, abarcando el post-bop, la fusión, el funk, el rock y los ritmos africanos hasta bien entrados los años ochenta. Hoy, su catálogo sigue resonando mucho más allá del mundo del jazz.
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