Fuente: Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera Banamex
Este 10 de mayo, más allá de las flores y los festejos, es el momento perfecto para reflexionar sobre todas las cosas valiosas que mamá nos ha enseñado acciones, valores y hábitos que nos han acompañado toda la vida especialmente aquellos relacionados con el cuidado de las finanzas familiares.
Muchas personas crecimos viendo a mamá hacer auténtica magia con el presupuesto del hogar. Sin ser economista, sin un posgrado en finanzas y sin haber tomado un curso de educación financiera, ya aplicaba en la práctica conceptos como el crédito, el flujo de efectivo, la diversificación de riesgos y, sobre todo, la maximización del presupuesto y la optimización de los recursos familiares.
Aquí te dejamos las lecciones fundamentales que mamá nos enseñó y por qué una de sus principales herencias es haber inculcado la base de una vida financiera saludable:
· El arte de estirar el gasto:
Mamá sabía con exactitud cuáles eran los recursos disponibles para la semana y lograba hacerlos rendir hasta recibir más dinero. Muchas veces eso significaba prescindir de gustos o gastos innecesarios que daban placer inmediato, pero podrían poner en riesgo r las finanzas familiares. Si ella podía alimentar a toda la familia con un presupuesto limitado, nosotros podemos gestionar nuestro ingreso con la misma disciplina y prioridades.
· Ahorrar para imprevistos:
El “guardadito” de mamá casi siempre estaba presente, ya fuera en un calcetín, debajo del colchón o en la bolsa de un abrigo colgado en el closet. Ese dinero era intocable y solo se ocupaba si la situación realmente lo ameritaba. Aunque seguramente no lo llamaba “fondo de emergencia”, este cumplía exactamente ese propósito. Comprar con calidad-precio:
Mamá nos enseñó que lo barato puede salir caro, Gracias a su ojo clínico entendimos que es mejor invertir un poco más en un producto de buena calidad que durará un más tiempo, que optar por algo muy económico, pero prácticamente desechable. Comprar con este principio no es buscar el precio más bajo, sino maximizar los años o beneficios que recibes por cada peso invertido.
· Invertir en salud y educación:
Si en algo nunca escatimó mamá fue en la escuela o en el médico ante una enfermedad. Ella sabía que un mejor nivel educativo y el cuidado de la salud representan un futuro con más oportunidades y estabilidad.
· El valor de la palabra y la reputación crediticia
Mucho antes de las fintechs y los instrumentos financieros actuales, mamá ya participaba en tandas, cajas de ahorro o llegó a pedir prestado a amigos y familiares. Su férreo compromiso de pago nos inculcó la importancia de cumplir con todas nuestras obligaciones crediticias.
La educación financiera no solo trata de gráficas, tasas de interés o cálculos complejos; también se construye a partir de valores, resiliencia y una toma de decisiones más consciente. Este 10 de mayo, honra a mamá demostrándole que aprendiste las lecciones que, con esfuerzo y sacrificio, te enseñó; que nada fue en vano y que te encaminó a ser una persona capaz de construir, mantener unas finanzas sanas e incluso salir adelante ante a algún descalabro financiero.
Gracias, mamá, por ser nuestra primera maestra de finanzas.
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