En México, la inclusión financiera no se mide únicamente por cuántas
personas tienen una cuenta bancaria. Hoy el reto es otro, es convertir esa
tenencia en acceso real y seguro a servicios útiles. Entre 2012 y 2024, la
población con cuenta en México pasó de 36% a 76.5%. Además, 81.4% de los
mexicanos tiene celular y 69.1% usa banca móvil. El mercado está listo. La
pregunta es si la infraestructura también lo está.
Tras la reciente conmemoración del Día Internacional de la Protección de
Datos (28 de enero), surge un ángulo poco explorado, la protección de datos
como acelerador de la inclusión. “Cuando las preocupaciones por
vulnerabilidades frenan la capacidad de hacer los servicios más accesibles,
proteger datos deja de ser cumplimiento y se convierte en una palanca directa
de crecimiento y adopción”, señala Tory Jackson, Jefe de Negocios y
Estrategia de Galileo Financial Technologies.
Datos recientes muestran que 73.7% de los líderes tecnológicos cree que
las vulnerabilidades ralentizan esfuerzos de inclusión. Más de la mitad estima
que pierde al menos 10% de negocio potencial por limitaciones tecnológicas, y
63.7% del presupuesto de TI en México se destina a mantener sistemas heredados.
La conclusión parece clara. Sin infraestructura segura e interoperable,
la inclusión se estanca. Galileo ha desarrollado soluciones como su motor de
verificación de identidad con autenticación instantánea para fortalecer la
confianza en transferencias entre instituciones.
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