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4 mil millones de personas podrían vivir con sobrepeso u obesidad en 2035:
la mitad del planeta en riesgo.
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La obesidad no siempre duele, pero sí avanza: desde el sobrepeso puede
detonar diabetes tipo 2, hipertensión y daño cardiovascular silencioso.
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La obesidad afecta mucho más que el peso: limita la movilidad diaria,
expone a entornos no adaptados y exige atención médica especializada; de no
frenarse, México podría enfrentar una mayoría poblacional con mayores
necesidades de salud e infraestructura.
Cada
4 de marzo se conmemora el Día Mundial contra la Obesidad, promovido a nivel
internacional por la World Obesity Federation, una fecha que impulsa una
conversación urgente: la obesidad debe entenderse como una enfermedad crónica,
progresiva y multifactorial, no como un asunto estético.
En
este contexto, la campaña del organismo hace un llamado a los 8 mil millones de
personas que viven en entornos donde el sobrepeso y la obesidad se han vuelto
una realidad creciente, con especial atención en los grupos más vulnerables,
particularmente niñas y niños.1
Las
proyecciones son contundentes: para 2035, cuatro mil millones de personas -la
mitad de la población mundial- podrían vivir con sobrepeso u obesidad. En
México, esta tendencia ya impacta a familias, comunidades y al sistema de
salud, reflejándose en un aumento sostenido de enfermedades crónicas que
afectan la calidad de vida. El crecimiento de la obesidad infantil, además,
pone en evidencia entornos poco saludables y una brecha que continúa
ampliándose en materia de equidad en salud.
Las
personas que viven con obesidad se enfrentan a otro tipo de problemas
cotidianos al habitar en ambientes que no fueron diseñados para individuos
corpulentos y con gran sobrepeso, por ejemplo: se enfrentan a un transporte
público con escalones de acceso elevados (el obeso no puede elevar mucho las
rodillas para subir a los autobuses) asientos pequeños y espacios reducidos
donde no caben para sentarse, aceras elevadas para cruzar algunas avenidas,
hasta asientos de avión reducidos donde necesitarían dos plazas para poder
sentarse y cinturones de seguridad que no alcanzan a extenderse hasta el otro
lado para abrocharlos, mobiliario que no soporta el peso de estas personas, la
dificultad de encontrar ropa y calzado de su talla, calzado que no requiera
atar agujetas para su uso (el obeso no puede inclinarse para ponerse los
calcetines ni atar sus agujetas) edificios públicos que no cuentan con elevador
(subir escaleras es un reto peligroso para el obeso) y estacionamiento alejado
(el obeso no puede caminar largas distancias, tiene dificultad para respirar
-disnea-), hacer filas de pie de más de 5 minutos es otro martirio para el
obeso, sanitarios cuya ubicación está alejada con mobiliario y espacios reducidos
que tampoco son adecuados para el obeso.
La
atención médica del paciente obeso también requiere un manejo especial, por
ejemplo, la dosificación de la mayoría de los medicamentos se calcula en
miligramos por kilo de peso del paciente, por día, si el paciente cursa con
obesidad mórbida se debe revisar con cuidado la dosificación por el médico
tratante para administrar una dosis suficiente sin llegar a la dosis tóxica de
los medicamentos.
De
no frenarse el avance de la obesidad, pronto la población de obesos será la
mayoría en México, un número inmenso de personas con necesidades especiales,
con patologías diferentes y con capacidades limitadas. Es un futuro cercano y
real.
El
Médico Bariatra David Montalvo Castro, especialista en Medicina Cannábica,
explica que este problema de salud no aparece de forma repentina. “La obesidad
inicia con una etapa de sobrepeso y el daño metabólico comienza mucho antes de
que una persona sea considerada clínicamente obesa. Desde fases tempranas
pueden presentarse elevaciones de glucosa, colesterol y triglicéridos, además
de inflamación crónica y estrés oxidativo que van deteriorando progresivamente
órganos y sistemas. Cuando alguien se pregunta ‘¿desde cuándo afecta el
sobrepeso?’, la respuesta es clara: desde antes de que existan signos
visibles”.
El
especialista detalla que el exceso de grasa corporal no solo incrementa el
peso, también altera el funcionamiento interno del organismo. La sangre puede
volverse menos eficiente para transportar oxígeno debido al aumento de glucosa
y grasas circulantes, mientras que el tejido adiposo -que es metabólicamente
activo- demanda mayor irrigación y consumo de oxígeno. “Hay menor capacidad de
transporte y, al mismo tiempo, un incremento en la demanda”, señala. Esta
combinación coloca al cuerpo en un estado de sobrecarga constante que afecta
corazón, pulmones y metabolismo.
A
ello se suma un factor preocupante: muchas complicaciones avanzan en silencio.
Hígado graso, resistencia a la insulina, desgaste articular, hipertensión e
incluso insuficiencia cardíaca pueden desarrollarse durante años sin causar
dolor. Un Índice de Masa Corporal igual o mayor a 25 ya indica sobrepeso y
requiere valoración médica. “No porque no duela significa que no esté
ocurriendo algo”, enfatiza.
La
conexión entre obesidad y diabetes tipo 2 es directa. Tras el consumo de
carbohidratos, la glucosa en sangre aumenta y el páncreas libera insulina para
permitir que las células utilicen una parte de ella como energía, aunque la
otra parte de esa glucosa se convierta en grasa. Sin embargo, cuando existe
exceso de grasa corporal, puede generarse resistencia a la insulina, elevando
progresivamente el riesgo de enfermedad metabólica.
Por
ello, el abordaje no debe improvisarse. Requiere evaluación clínica,
seguimiento y un plan individualizado. “Es fundamental acudir con profesionales
preparados que diseñen estrategias adaptadas a cada persona para lograr una
reducción segura, restablecer el equilibrio metabólico y disminuir riesgos a
largo plazo. No se trata solo de perder kilos, sino de recuperar salud. En el
marco del Día Mundial contra la Obesidad, reconocerla como enfermedad y actuar
a tiempo puede marcar la diferencia entre prevenir complicaciones o enfrentar
padecimientos que impactan la calidad y la expectativa de vida”, concluye el
Dr. David Montalvo Castro.
Para
más información acerca del Médico Bariatra, David Montalvo, Especialista en
Medicina Cannábica, visite la página web: https://drdavidmontalvobariatra.com/. También a los teléfonos
5555241010 y 5555240664 o escribir a david@montalvo.as y dr_montalvo@hotmail.com.
Web: https://drdavidmontalvobariatra.com/
@drdavidmontalvo
Fuentes:
1.- https://www.smobesidad.com.mx/wod/advocacy.php
Acerca del Médico Bariatra David Alberto de
José Montalvo Castro
Es un médico altamente capacitado en una de
las áreas más importantes de la medicina: la Bariatría. A lo largo de sus más
de 30 años de experiencia ha participado en reconocidos eventos como ponente
nacional e internacional. El Doctor Montalvo Castro ha ocupado cargos
importantes en diversos hospitales, fundaciones, asociaciones y consejos, por
ejemplo, fue Presidente del Consejo Mexicano de Médicos Bariatras, A. C.;
Presidente de la Asociación Mexicana para el Estudio de la Obesidad y
Trastornos Alimentarios, A. C. y Presidente del Colegio Mexicano de Bariatría
A.C. El Doctor Montalvo ejerce, al unísono, su especialidad como Médico
Bariatra en su consultorio particular desde 1985. Debido a su experiencia ha
obtenido diversas distinciones y reconocimientos, como los otorgados por la
Sociedad Latinoamericana de Aterosclerosis que lo integra al Registro
Latinoamericano de Excelencia Médica y Científica. Cuenta con un diplomado
internacional en aplicaciones clínicas con Medicina Cannábica por el IIEMED
(Instituto Iberoamericano de Estudios en Medicina Complementaria y Preventiva),
en el cual imparte cursos y talleres especializados en Medicinas
Tradicionales y Complementarias.

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