Hay
bebidas asociadas a la gastronomía e imagen de un país, como el caso de
Tío Pepe, el jerez más consumido y premiado en el mundo; ícono en la
gastronomía, coctelería y cultura española.
Tío Pepe es también una tradición familiar, elaborado desde hace casi
dos siglos por González Byass, familia de vinos fundada en el año 1835,
dedicada a la producción de vinos, jereces, brandies y espirituosos premium.
El legado de Tío Pepe se traduce en un sabor único, que a su vez se
convierte en el aliado sofisticado para la elaboración de cócteles
equilibrados y balanceados. En su creación hay cuidado y dedicación.
Hecho con uvas Palomino recolectadas a mano, el vino jerez Tío Pepe
permanece por un mínimo de 4 años bajo el velo de “la flor”, una capa de
levadura en la superficie del vino que protege al licor del oxígeno,
manteniendo un color dorado pálido y que otorga a la nariz notas de
levadura y almendra tostada.
Al paladar es un vino seco con recuerdos de almendras, olivas, manzana
verde y ligeramente amargo; de buen cuerpo, punzante y muy seco, con un
final largo y complejo. Tío Pepe se ha posicionado como la opción
perfecta para maridarlo con tapas, pescados, ostras, caviar o carpaccio de atún.
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario