Banca Gerónimo Ugarte Bedwell / Iván Martínez Urquijo /Mariana A. Torán / Aarón Gaytán Nava 16 de mayo de 2023
1. Banca y Sistema Financiero
En marzo, el desempeño anual real de la captación tradicional se mantiene en terreno negativo, a pesar del dinamismo de los depósitos a plazo
En marzo de 2023, el saldo de la captación bancaria tradicional (vista + plazo) registró una tasa de crecimiento anual real de -0.3% (equivalente a un crecimiento nominal de 6.5%), tercer mes en terreno negativo si se descuenta el efecto de la inflación. Los depósitos a plazo mitigaron la contracción de la captación tradicional, y en marzo aportaron 2.7 puntos porcentuales (pp) a su crecimiento, los cuales fueron más que compensados por la caída de -3.0 pp registrada por los depósitos a la vista, los cuales se ven afectados por la recomposición de la captación bancaria hacia instrumentos de mayor plazo en un entorno de tasas de interés elevadas.Los depósitos a la vista registraron una variación anual real de -4.3% (un crecimiento nominal de 2.2%), una caída de magnitud ligeramente menor a la observada el mes previo (-4.6%). No obstante, en marzo, la variación mensual real de este tipo de depósitos mostró un crecimiento de 1.8%, volviendo a terreno positivo tras haber registrado variaciones negativas durante los primeros dos meses del año. Los tenedores que más aportaron a esta contracción fueron las personas físicas, cuyos saldos mostraron en marzo una variación real anual de -5.2%, una caída de menor magnitud que la registrada en febrero (-7.2%). Por su parte, los depósitos a la vista de las empresas registraron una variación anual real de -2.5% (también menor a la contracción de -5.0% en febrero). Destaca además que los saldos del sector público no financiero cayeron a una tasa real de -12.6%, primer mes en terreno negativo tras un año de crecimientos reales. Por el contrario, los saldos de depósitos a la vista de otros intermediarios financieros son los únicos que se mantienen en terreno positivo, al registrar un aumento real de 11.8% en marzo, el primero de doble dígito desde julio de 2020.
Por su parte, los depósitos a plazo siguen mostrando un importante dinamismo. En marzo de 2023, dichos instrumentos de ahorro mostraron un crecimiento real de 8.5% (15.9% nominal), la variación más alta registrada desde marzo de 2020 y acumulando cuatro meses en terreno positivo. La mayoría de sectores tenedores de este tipo de ahorro (empresas, personas físicas, y sector público no financiero, que representan 83.8% de los depósitos a plazo) han registrado un aumento en sus saldos respecto al año previo. Sólo en el caso de otros intermediarios financieros se ha observado una reducción en dichos saldos, lo que en parte explicaría el incremento observado en su tenencia de depósitos a la vista (por una sustitución hacia ahorro más líquido). Cabe señalar que esta recomposición de saldos para los otros intermediarios financieros sigue una tendencia opuesta a la del resto de los tenedores, y podría estar relacionada al encarecimiento de las fuentes de fondeo para estos agentes.
Si bien el actual entorno de mayores tasas de interés ha incentivado a los agentes a mantener más saldos en instrumentos a plazo, el financiamiento del gasto corriente ante los niveles de inflación que se han registrado desde el año pasado podría explicar la insuficiencia de dicho dinamismo para compensar la mayor contracción en depósitos a la vista. Es probable que las afectaciones al poder adquisitivo derivadas de un menor ingreso real para financiar el gasto hayan evitado que se realice una transferencia a la par de recursos entre instrumentos de ahorro para aprovechar el rendimiento real positivo de los depósitos a plazo. En consecuencia, la captación tradicional de la banca registra una contracción, cuya persistencia dependerá de la relativa dominancia de dichos efectos.
Los saldos reales del financiamiento bancario a los hogares incrementan su dinamismo
En marzo de 2023, el saldo de la cartera de crédito vigente otorgado por la banca comercial al sector privado no financiero (SPNF) registró un crecimiento real anual de 5.1% (12.3% nominal), el aumento en términos reales más alto observado desde mayo de 2020. Cabe señalar que las tasas anuales nominales presentan una desaceleración en la mayoría de las carteras que es resultado de la paulatina disipación del efecto nominal de la inflación, y, en términos reales, únicamente la cartera empresarial registra un menor dinamismo, mientras que el crédito a los hogares - consumo y vivienda - incrementó su dinamismo, lo cual resultó en una aceleración del total de crédito al SPNF. De esta forma, al crecimiento real anual de 5.1% en marzo, el crédito al consumo aportó 2.2 pp, mientras que las carteras de empresas y vivienda contribuyeron con 1.8 y 1.0 pp, respectivamente.El crédito vigente al consumo logró un crecimiento real anual de 10.3% (17.8% nominal), incrementando su dinamismo respecto al mes previo (cuando se observó un crecimiento real de 9.6%). Los segmentos de tarjetas de crédito y crédito de nómina (37.4 y 26.4% de la cartera de consumo, respectivamente) son los principales motores de esta recuperación, con crecimientos reales de 14.6 y 10.1%. Por su parte, el financiamiento para la adquisición de bienes de consumo duradero (ABCD, 16.0% del crédito al consumo) aumentó 6.4% real anual, mientras que los créditos personales (15.9% de la cartera de consumo) registraron una variación real anual de 6.5%. En términos generales, el dinamismo de la cartera de consumo se ha sustentado en el dinamismo del empleo y el salario real.
Por su parte, la cartera de vivienda registró una tasa de crecimiento anual en términos reales en marzo de 4.5% (11.7% nominal). Con el resultado del tercer mes del año, se observa un aumento en el dinamismo de esta cartera por segundo mes consecutivo, tanto por un mayor dinamismo del segmento de vivienda media-residencial, como por la menor magnitud de la caída anual de los saldos de financiamiento a la vivienda de interés social. Si bien las mayores tasas de interés de largo plazo podrían explicar un menor incentivo por parte de los agentes a disponer de este tipo de financiamiento, el buen desempeño del mercado laboral ha contribuido (con rezago) a sostener el crecimiento de esta cartera.
Finalmente, el crédito a empresas (54.4% de la cartera vigente al SPNF) registró un crecimiento en términos reales de 3.3% (10.3% nominal), una ligera desaceleración respecto al mes previo. No obstante, en marzo se registró el primer crecimiento real mensual del año (0.9% vs. -0.8 promedio ene-feb). El mayor costo de financiamiento, aunado a la desaceleración de la inversión privada y un relativo estancamiento de los ingresos empresariales (por ejemplo, en términos reales, el indicador de ventas nominales de la ANTAD no presentó crecimiento real anual durante marzo) podrían estar conteniendo un mayor dinamismo de la cartera empresarial.
Las trayectorias inflacionaria y de tasas de interés seguirán en la mira como determinantes de las dinámicas crediticias, aunque también será imperativa una resiliencia del sector real de la economía para expandir de manera sostenida el ingreso de los agentes y su demanda por fondos prestables, lo que promovería un mayor dinamismo real de los saldos de crédito bancario al SPNF en el mediano plazo.
El sistema financiero mexicano muestra una posición sólida y resiliente ante un incremento de los riesgos en la coyuntura actual
El Consejo de Estabilidad del Sistema del Sistema Financiero (CESF) presentó el décimo tercer Informe anual sobre la estabilidad del sistema financiero en México correspondiente al período comprendido entre el 1o de abril de 2022 y el 31 de marzo de 2023. El informe destaca el incremento de los riesgos derivados de las secuelas de la pandemia por covid-19, las consecuencias económicas derivadas de la guerra en Ucrania y el endurecimiento de la política monetaria para contener las presiones inflacionarias.El análisis de los riesgos de crédito, mercado y liquidez para el conjunto del sistema financiero mexicano sugiere una posición estable. Por su parte, la banca múltiple mantuvo, durante 2022, niveles de capitalización y liquidez que exceden con holgura los mínimos regulatorios, todo ello ante un panorama de inflación elevada, riesgos a la estabilidad financiera y condiciones financieras globales complejas.
En cuanto a la solvencia de la banca múltiple, el informe destaca que todas las instituciones mantuvieron el índice de capitalización (ICAP) mínimo requerido durante todo el 2022, mostrando un nivel de 19.0% al cierre del año, menor al 19.5% observado en diciembre de 2021, pero consistente con el aumento en las provisiones ante la mayor colocación de créditos a empresas y familias , cuyos saldos ya muestran una tendencia creciente, tras el estancamiento provocado por la pandemia, con tasas de crecimiento nominal, al cierre de 2022, de 5.7% en la cartera gubernamental, 11.3% en créditos a la vivienda, 12.5% en financiamiento empresarial, así como 16.1 y 20.4% en las carteras de consumo no revolvente y revolvente, respectivamente. Por su parte, los atrasos en la cartera total de crédito, así como el porcentaje de saldo de los créditos en incumplimiento que se habrían incrementado por efectos de la pandemia, muestran ya una tendencia a la baja. El IMOR correspondiente a la cartera de empresas cerró el año con un nivel de 2.0%, mientras que la cartera de vivienda registró 2.6%, por su parte, los niveles de IMORA de la cartera crediticia se ubicaron en niveles de 2.5% y 3.5% para las carteras de empresas y vivienda respectivamente.
Sobre los indicadores relacionados con el riesgo de liquidez de la banca múltiple, el Coeficiente de Cobertura de Liquidez (CCL) registrado muestra una mediana de 231% y un mínimo de 100%, evidenciando la suficiencia de liquidez de la banca múltiple, con una mediana para los bancos de importancia sistémica local (IISL) de 182% a diciembre de 2022. Por su parte, el Coeficiente de Financiamiento Estable Neto (CFEN) de la banca múltiple cerró el año con una mediana de 140.6%, cumpliendo cada institución con el mínimo establecido por la regulación (100%). En cuanto al fondeo de las instituciones de banca múltiple, la principal fuente es la captación de ventanilla, que representa el 70.0% del total de captación. Destaca que dicha captación incrementó su saldo respecto a diciembre de 2021 al pasar de 6.0 a 6.6 billones de pesos en diciembre de 2022.
Respecto al riesgo de mercado que enfrentan las instituciones de banca múltiple, el informe analiza la composición del portafolio de las instituciones al cierre de 2022. Si bien se observa una distribución similar a la del cierre de 2021, se ha registrado un aumento en la participación de títulos de deuda con plazo a vencimiento de cero a un año y de uno a tres años, una disminución del promedio de duración de los portafolios de 2.4 a 1.3 años y un aumento en el porcentaje de posiciones en instrumentos de tasa variable entre diciembre de 2021 y diciembre de 2022. En los portafolios de la banca múltiple, los principales factores de riesgo de mercado son las tasas de interés nacionales - por operaciones en títulos de deuda y swaps de tasas de interés - y el tipo de cambio peso/dólar.
En el análisis de riesgos que enfrentan las Instituciones del Sector Bursátil, destaca que los activos netos administrados por el sector de fondos de inversión corresponden al 10.05% del PIB. De éstos, el 41.4% son administrados por las dos mayores operadoras y el 66.25% por las cinco mayores, con una concentración significativa en valores gubernamentales. Cabe señalar que, ante el incremento de la tasa de referencia durante el primer semestre de 2022 para hacer frente a los elevados niveles de inflación observados, el riesgo de mercado en los fondos de inversión del segundo trimestre aumentó respecto al del primero, y se atenuó moderadamente durante el tercer y cuarto trimestre debido a movimientos positivos en el consumo privado y el repunte en la economía de Estados Unidos.
2. Mercados Financieros
Falta de dirección para los precios de los activos de riesgo en un contexto con datos mixtos y brotes relevantes de incertidumbre
Entre el cierre de marzo y los primeros once días de mayo, la información adicional que se incorporó en los mercados financieros no contribuyó de modo significativo a que los precios de los principales activos encontraran una dirección clara.Los datos macroeconómicos de abril en EE.UU. (v.gr. empleo e inflación), en general, continúan mostrando un contexto de crecimiento persistente de los precios y un mercado laboral resiliente al incremento de las tasas de interés, si bien ya con señales de desaceleración.
En el tema bancario, está claro que no hay un escenario de crisis como el de 2008. Sin embargo, la venta de First Republic organizada por el FDIC a finales de abril, mantiene ciertas dudas sobre algunas partes del sector, sobre todo ante el escenario de tasas de interés elevadas por un tiempo prolongado.
En cuanto a las condiciones crediticias en EE.UU., la más reciente Encuesta sobre las Prácticas del Mercado Crediticio elaborada por la FED (SLOOS, por sus siglas en inglés) muestra que, al mes de abril, el tensionamiento continuó, si bien a un ritmo algo menor al observado hasta diciembre pasado y aún distante de lo observado en 2007-2008. Esto es, la turbulencia de marzo parece no haber tenido un efecto adverso significativo, al momento, sobre las condiciones crediticias.
De esta manera, los precios de los principales activos financieros no encontraron durante abril y la primera semana de mayo un catalizador que marcara una dirección concreta. Al momento, el hilo conductor de los movimientos parece ser la expectativa de que la FED recorte la tasa de interés hasta en 75 puntos base (pb) hacia enero de 2024 ante una recesión poco profunda y duradera. Cabe señalar que esta expectativa del mercado se mantiene en clara oposición a las proyecciones del banco central norteamericano.
De hecho, la comunicación de mayo de la FED, los datos de inflación y empleo del mes de abril, así como la volatilidad por la venta de First Republic, influyeron para una reducción de la curva norteamericana de 13 pb para el nodo de dos años y de 8 pb para la parte larga de la curva (véase gráfico 1). Cabe señalar que entre el 31 de marzo y el 24 de abril, día en el que se dieron a conocer los resultados trimestrales de First Republic, los movimientos habían sido opuestos con alzas de 6.0 y 2.0 pb, respectivamente.
En el caso de los principales índices accionarios, los movimientos fueron contrarios. Entre el 25 de abril y el 11 de mayo, tras el reporte de resultados trimestrales de First Republic, los principales índices norteamericanos registraron retrocesos con excepción del Nasdaq 100 (véase gráfico 1). El movimiento al alza de las acciones tecnológicas podría explicarse por la preponderancia de las expectativas de recortes de las tasas de interés, pues en términos de valuación el flujo de efectivo de este tipo de acciones se encuentra en un punto distante del futuro.
Como era de esperarse, la venta de First Republic trajo consigo una nueva caída de los precios de las acciones bancarias en EE.UU. Entre el 31 de marzo y el 11 de mayo el índice KBW que agrupa a los bancos de escala nacional, cayó 8.8%, mientras que el índice de bancos regionales cayó 17.0% en el mismo período. Con ello, las caídas en lo que va del 2023 ascendieron a 27.6 y 50.0%, respectivamente.
En el caso de los activos mexicanos cabe destacar que el IPC fue el índice accionario con mayor crecimiento dentro de la muestra entre el 31 de marzo y el 11 de mayo (2.1%), con lo cual durante el año ya registra ganancias de 13.5% en lo que va de 2023. Esta cifra es superior a la de los principales índices norteamericanos con excepción del Nasdaq 100 y al benchmark de mercados emergentes (2.2%).
En cuanto a las tasas de interés, la influencia de las tasas norteamericanas, la reducción de la inflación y la expectativa de que el ciclo de tensionamiento monetario ha llegado a su fin, podrían explicar la caída de 10 pb del rendimiento a vencimiento del Mbono a 10 años entre el 31 de marzo y el 11 de mayo (véase gráfica 1). Con ello, este indicador cierra el primer tercio de mayo en 8.8%, 30 pb por debajo del cierre del 2022.
Sin duda alguna, dentro de los activos domésticos el más destacado continúa siendo el peso mexicano. Entre el 31 de marzo y el 11 de mayo, se apreció 2.6% (véase gráfico 1). Con ello, el tipo de cambio cerró el primer tercio de mayo en 17.6 pesos por dólar, una reducción de 1.9 pesos por dólar, respecto al cierre de 2022.
De esta manera, no parece haber una completa consistencia entre los precios de los distintos activos con un escenario cuyo principal elemento son varios recortes de la tasa de interés en unos cuantos meses. Es probable que este comportamiento se mantenga los próximos meses hasta que haya evidencia que defina la dinámica de la inflación y del mercado laboral. Por lo pronto, en las próximas semanas el contexto de los mercados se verá dominado por la volatilidad resultante del tema de la ampliación del techo de deuda en los EE.UU.
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