Cada gelato es de un tamaño semejante al de una mano, por lo que es ideal para compartir al menos entre dos personas. Su presentación es exquisita, pues llega a la mesa en un hermoso platón de mármol, cuya amplitud permite disfrutar cada bocado con deleite y pasión. Otro de los rasgos que hace diferente a esta delicia es que no se almacena, sino que se elabora en el momento, es por ello que toma su tiempo en servirse, pero bien vale la espera. Este meticuloso proceso garantiza que cada gelato sea una creación sin igual, destinada a un único comensal y preparada exclusivamente para quien sabe apreciar los verdaderos piaceri della vita. Al igual que este postre helado, el resto de los platos que se sirven en Marcello fueron creados para celebrar la tradición italiana y otorgarle un toque contemporáneo: cada comida clásica es reinterpretada y transformada en creaciones capaces de conquistar a cualquier generación. |
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