*Compromiso con obtener éxito, deseo por compartir conocimientos y por el aprendizaje continuo, caracterizan a miembros de las comunidades que suman su talento en la resolución de problemas, hacen recomendaciones y comparten experiencias.
*Al llevar el concepto al terreno tecnológico, contar con las comunidades de Código Abierto se traduce en una ventaja y fortaleza porque incluye a miles de expertos en TI empresarial que están profundamente involucrados en crear nuevas soluciones.
Ciudad de México, 18 de julio de 2022 –
Por definición, en una organización abierta los valores y propósitos
compartidos guían la participación y son elementos determinantes, más
allá de ubicaciones geográficas arbitrarias o posiciones jerárquicas. Es
decir, los roles, responsabilidades y afiliaciones son determinados a
través de intereses y pasiones compartidas, no por títulos o
posiciones.
Para implementar este modelo, que cada día cobra mayor relevancia ante
la necesidad de construir organizaciones flexibles, ágiles y que se
adapten rápidamente a los constantes cambios, los líderes deben
comprometerse con construir comunidades prácticas dentro sus
organizaciones, conectando a personas de ideas afines entre sí para
acelerar los negocios.
Olivia Salas, directora de marketing en Red Hat NoLA, empresa líder en
Código Abierto que desde su fundación ha implementado y promovido la
cultura abierta, señala que para crear comunidades hay que conformar
grupos de personas que interactúan alrededor de algo importante para
ellos, lo cual incluye tanto a los que se benefician de los proyecto,
como a los que participan y contribuyen para su crecimiento.
“Hay que considerar que las comunidades abiertas además tienen dominio
del interés compartido. No es simplemente un grupo que trabaja en la
misma área, los miembros del equipo tienen el compromiso de obtener
éxito en sus proyectos y deseo de compartir sus conocimientos. Son
profesionales que comparten recursos (herramientas, técnicas e ideas) y
que valoran compartir sus historias de éxito y el aprendizaje de los
errores”, destaca la ejecutiva.
Otro elemento indispensable para estas comunidades es la participación
activa a través de debates, la ayuda mutua y la construcción de
relaciones que permitan el aprendizaje continuo.
“Los miembros de una comunidad práctica participan regularmente, pero
ello no significa que necesariamente trabajen juntos a diario, sino que
suman su talento en la resolución de problemas, hacen recomendaciones,
comparten experiencias, organizan foros comunitarios, desarrollan
herramientas de medición compartidas, construyen argumentos y discuten
los desafíos para que juntos resuelvan problemas actuales e innoven en
nuevos productos y soluciones”, precisa Olivia Salas sobre estos
grupos, que resultan indispensables dentro de una organización abierta.
Los alcances del concepto de comunidad práctica se dimensionan al
llevarlo al terreno tecnológico, donde se exponencia el número de
profesionales que aportan su perspectiva, conocimiento y habilidades
para lograr un objetivo común. Una labor que hoy las organizaciones
realizan de la mano del Código Abierto, que tiene la colaboración
embebida en su ADN.
Al respecto Iván Hernández, director del ecosistema de socios de Red Hat
NoLA, indica que esta tecnología ayuda a crear soluciones digitales que
se desarrollen en estrecha colaboración con clientes, partners y las
comunidades.
“Contar con las comunidades de Código Abierto se traduce en una ventaja y
fortaleza porque incluyen miles de expertos en TI empresarial que están
profundamente involucrados en crear nuevas tecnologías, aportar
innovación y que se comprometen por llevar al máximo nivel todos los
proyectos”, menciona.
Por ello, no es de sorprender que 82% de más de mil 200 los líderes de
TI entrevistados en el “Estado del Código Abierto Empresarial 2022”
prefiera proveedores que colaboren con esta comunidad.
“La razón por la que cada día cobra mayor relevancia y presencia esta
comunidad es porque se trata de grupos inspiradores que están
remodelando cómo podemos manejar mejor los problemas y operaciones, con
resultados innovadores”, concluye Iván Hernández.
Tanto a nivel tecnológico como organizacional, contar con una comunidad
se traduce en la unión de esfuerzos, lo que hace de ella un elemento
primordial de la cultura abierta, que hoy se posiciona como un modelo
exitoso que ofrece valor agregado a las organizaciones.
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