Javier
Palafox Padilla
Líder
de Antorcha en la zona norte del Estado de México
Seguimos
en “cuarentena” y a pesar de que las autoridades federales
anuncian que muy pronto podremos regresar a la normalidad, creo que
muchos desconfiamos de este pronunciamiento, sobre todo por el
confuso actuar gubernamental ante esta pandemia. Recordemos que el
Presidente de la República, licenciado Andrés Manuel López
Obrador, quien a causa de su negligencia (no sabemos si
conscientemente) puso en grave riesgo de contagio a todo el país,
cuando en un inicio no reconocía la gravedad del asunto. No
obstante, ya con el problema encima y con las terribles consecuencias
del confinamiento, sigue sin implementarse un Plan Nacional de
Seguridad Alimentaria para todas las familias que ya padecen hambre
pese a que desde hace un mes el Movimiento Antorchista Nacional, y
millones de mexicanos venimos haciendo dicha petición.
En
el Estado de México las cosas no son diferentes: a pesar de las
múltiples peticiones que hemos hecho, tampoco hay respuesta por
parte del gobierno que encabeza Alfredo Del Mazo Maza. Oídos sordos,
y discursos llenos de demagogia que ni siquiera vale la pena escuchar
pues sólo nos dejan una inmensa impotencia.
Por
lo anterior es que hoy más que antes la organización
social
es fundamental para podernos defender de los innumerables atropellos
e injusticias cometidas cotidianamente por los gobiernos.
Desgraciadamente hay quienes lanzan sus ataques en contra de los
pocos ciudadanos que hemos tenido a bien organizarnos para luchar por
una transformación de nuestras condiciones de vida. Tal es el caso
de la crítica que publicó la Revista
d’interés
en su edición digital con fecha 12 de mayo del presente,;una
supuesta “crítica” hacia los “señores de Antorcha” –así
nos llama-, pero que resulta en una bola de sandeces y aberraciones
sin fundament, sin ninguna pruebra; se trata de acusaciones trillados
y ya aclarados, con pruebas, por parte de diversas voces
antorchistas.
La
mentada revista nos acusa de oportunismo político porque pedimos
alimentos para la población màs pobre, la cual está siendo más
afectada por la pandemia. ¡Solo eso nos faltaba que nos acusaran de
oportunismo por pedir alimentos para la gente que se está muriendo
de hambre! Con absoluto desconocimiento de la administración
pública, la revista acusa que las presidencias municipales que
dirigen destacados antorchistas y los diputados federales y locales
deben ayudar a la población; y le respondo: lo hacen, nada más que
los precarios recursos propios de los Ayuntamientos no se puede
apoyar a una población de más de millón y medio de habitantes y
los diputados federales y locales, sí apoyan a la ciudadanía, pero
con sus percepciones personales. Antorcha solo tiene 3 diputados
federales, muy pocos para una composición de 500 en el Congreso, la
mayoría de los cuales pertenece a la Morena y la 4T, quienes nos han
regalado: recortes presupuestales a programas, obras y servicios
(ramo 23), cero apoyo al campo, reformas a la Constitución para
reelegirse por hasta 12 años más, y últimamente quisieron darle
facultades exclusivas al poder legislativo al presidente de la
REpública, para que hicieran lo que quisiera con el Presupuesto de
Egresos de la Federación. Afortunadamente no lo lograron.
Sigo.
Dice él que no quiere un Chimalhuacán en Atlacomulco, entiendo su
postura producto de su ignorancia y cerrazón a informarse
verazmente, pues es una víctima más de la manipulación mediática
impuesta por el sistema. Si fuera una revista seria, hubiera
investigado y sacado en conclusión que, a partir del año 2000 en
que llegó un militante de Antorcha a la presidencia municipal,
Chimalhuacán se transformó al brindarle servicios básicos a toda
la población; escuelas, clínicas de salud, hospitales y centros
culturales para todos. Además, para apoyar a la gente más
vulnerable durante esta pandemia entrega mensualmente 110 mil
despensas y kits de limpieza; y a los hospitales les ha entregado los
insumos sanitarios que ni el gobierno estatal ni el federal les ha
entregado a pesar de múltiples gestiones.
Si
tanto le preocupa el municipio de Atlacomulco, debería visitar las
colonias aledañas al centro y las comunidades o pueblos, donde en
pleno siglo XXI y año 2020 siguen sin contar con agua potable,
drenaje, pavimentos, alumbrado público, solo por mencionar las más
elementales carencias, ¡que salgan de su burbujita los que escriben
en contra de Antorcha! Los responsables de cambiar las condiciones de
vida de la población son los gobiernos en sus tres niveles, las
organizaciones como nosotros solo gestionamos, somos un vehículo que
lleva a los mexicanos más pobres y humildes (no “muy jodidos”,
como ofensivamente él nos llama) a reclamar a las autoridades que
cumplan con sus funciones, que se hagan efectivas sus garantías que
consagra nuestra Constitución Política.
Subrayo,
somos una organización política con independencia económica, es
decir, que no recibimos presupuesto público, ni de gobiernos ni de
partidos políticos; nuestro sustento son las actividades económicas
y negocios que hemos desarrollado, como cualquier conciudadano,
dentro del marco legal a lo largo de 46 años de existencia (no 36
como erróneamente sumó él), pero parece que eso también le
molesta.
La
desinformación malintencionada, es decir las noticias falsas, o de
las que se desconoce su veracidad, es fatal para la estabilidad
social, por eso no podía dejar solo en visto la opinión del señor
Juan Leyva en la mentada revista.
Otro
ejemplo de lo grave de dicha conducta, es la serie de audiomensajes
que vía WhatsApp se difundieron viralmente la semana pasada en
varias zonas del Estado de México. Decían cosas muy graves como
que: “los
gobiernos municipales tienen que entregar 60 muertos por semana”,
“no ir a centros de salud porque ahí les contagiarán el virus”,
“que se curen con remedios naturales”, “no permitir las
fumigaciones para sanitizar”, “la teoría de las antenas 5G”,
“avionetas soltando el virus”, “militares fumigando y lanzando
el virus”, y “contaminación de pozos de agua potable”.
Los cuales vinieron a alimentar la mal información que se da a la
población no solo para generar desconfianza sino para crear cortinas
de humo; es decir, para que la gente no se enoje porque sus
autoridades locales y federales no los apoyan con alimentos para que
la gente más lacerada por el confinamiento, gente que ya hace más
de 50 días está sin empleo y sin ingresos para sus familias.
En
Atlacomulco, el edil no ha atendido la petición de alimentos para
300 familias que ya están padeciendo hambre. Pero eso sí, en
presidencia se dieron el lujo de contratar un helicóptero para
perifonear e “informar” a la población. ¿Qué más se puede
esperar de los gobiernos de MORENA y su transformación de cuarta?
Allí apunten la pluma señores críticos, articulistas, periodistas
y demás, y dejen en paz al pueblo organizado, porque desviar la
atención para salvar a los responsables, no ayuda al pueblo con
hambre.
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