En
respuesta al aumento global de la violencia doméstica, que llevó a un
llamado de la ONU a tomar medidas, IBM propone cinco principios de
diseño destinados a combatir una nueva generación de abuso doméstico: el
control coercitivo facilitado por la tecnología.
Por: Andrea Escobedo, Líder de Relaciones con Gobierno y Asuntos Regulatorios
Nuestro ecosistema tecnológico está repleto de innovadores que constantemente nos traen productos y dispositivos que mejoran nuestra vida. En un mundo de COVID-19, donde el autoaislamiento se ha convertido en la norma, hemos ganado una nueva apreciación por la capacidad de la tecnología para unirnos y mejorar nuestro bienestar. Si bien no hay duda de que la tecnología tiene un enorme potencial para el bien, proporcionando un mecanismo para una mayor conexión y protección, la triste realidad es que los malos actores pueden explotarla para causar daños en el mundo real.
Las
tecnologías que nos protegen, facilitan nuestras rutinas y enriquecen
nuestras experiencias son manipuladas por abusadores para ejercer
control sobre sus víctimas. Esta aplicación de la tecnología es
particularmente frecuente en el abuso doméstico, especialmente el
control coercitivo, un patrón implacable de comportamiento de control
dirigido a infundir miedo y cumplimiento en una víctima.
El abuso doméstico es un problema generalizado en la sociedad que afecta a todos los países.
De
acuerdo com la ONU, en América Latina, en promedio 1 de cada 3 mujeres
ha padecido violencia en una relación íntima a lo largo de su vida. Y
cada año, cerca de 20 millones de mujeres y niñas sufren violencia em la
región. Lo que es profundamente preocupante es que un informe reciente de la ONU que
explora el impacto de COVID-19 en las mujeres, destacó una tendencia de
mayor abuso a medida que las casas se ven sometidas a la tensión del
autoaislamiento y cuarentena.
Esto se ha generalizado tanto que el jefe de la ONU, António Guterres, está pidiendo medidas para abordar este "horrible aumento global de la violencia doméstica".
Los
abusadores son expertos en aprovechar cualquier cosa a su disposición
para promover sus propios fines, y esto incluye la tecnología. Si bien
los métodos de abuso facilitado por la tecnología son muy variados, lo
que es particularmente insidioso es que las aplicaciones diseñadas con
las mejores intenciones se utilizan con fines malévolos.
Por ejemplo, la aplicación de tarjeta de crédito que proporciona notificaciones de compra se creó para ayudar a combatir el fraude. Sin embargo, su uso puede proporcionar un mayor control sobre las víctimas con un seguimiento constante de los detalles de sus gastos.
Por ejemplo, la aplicación de tarjeta de crédito que proporciona notificaciones de compra se creó para ayudar a combatir el fraude. Sin embargo, su uso puede proporcionar un mayor control sobre las víctimas con un seguimiento constante de los detalles de sus gastos.
El
abuso facilitado por la tecnología es un problema desafiante, y no
existe una solución simple para eliminarlo. Sin embargo, al tomar
decisiones sutiles, el equilibrio intencionado con las consecuencias no
deseadas, es posible diseñar tecnología para que sea resistente a él.
Para ayudar a los tecnólogos a tomar estas decisiones, IBM propone cinco principios de diseño clave para hacer que los productos sean resistentes a cualquier tipo de control coercitivo.
Al
compartir este conjunto de principios de diseño, IBM tiene como
objetivo mejorar la usabilidad, seguridad y privacidad de las nuevas
tecnologías, para hacerlas inherentemente más seguras. Recomendamos que
se conviertan en una parte integral de cualquier revisión de diseño de
producto. Si bien estos principios pueden ser familiares para los
tecnólogos, adquieren un significado adicional cuando se miran a través
del lente del control coercitivo.
Los cinco principios de diseño son:
1. Promover la diversidad
para que los diseñadores de tecnología consideren a todos los usuarios
potenciales de la tecnología, no solo al usuario asumido.
2. Garantizar la privacidad y la elección
para que los usuarios puedan tomar decisiones informadas sobre su
configuración de privacidad y garantizar que sus datos no se compartan.
3. Combatir el ‘Gaslighting’
para que haya un registro digital de evidencia y los abusadores no
puedan manipular a las víctimas para que duden de sus recuerdos.
4. Fortalecer la seguridad y los datos para que los usuarios de tecnología tengan control conjunto, solo recolectando y compartiendo la información necesaria.
5. Hacer que la tecnología sea más intuitiva para que las víctimas puedan navegar por la tecnología con mayor facilidad.
Si
bien muchos ven el control coercitivo como un problema que afecta a las
mujeres, esto tiene ramificaciones más amplias en la sociedad, ya que
puede darse en cualquier tipo de relación, especialmente cuando hay un
desequilibrio de poder. Algunos ejemplos serían entre cuidadores y
personas vulnerables, ancianos o discapacitados, dentro de las
instituciones e incluso en el lugar de trabajo. Nuestros cinco
principios de diseño se aplicarían igualmente a las tecnologías creadas
para todas estas situaciones.
Podría
haber 125 mil millones de dispositivos conectados a Internet para 2030.
A medida que estos dispositivos se vuelvan más frecuentes, los
abusadores tendrán más herramientas para manipular a sus víctimas. Es
fundamental que salvaguardemos la nueva tecnología con fuertes
protecciones contra el abuso por defecto, para que los abusadores no
puedan usar estas herramientas para dañar a las víctimas.
Hacer
que la tecnología sea resistente al control coercitivo asegura que
otros no puedan explotar invenciones, empañar las intenciones o atenuar
la luz de los logros tecnológicos. Lo más importante es que es un paso
clave para hacer que el mundo tecnológico sea más seguro para todos
nosotros.
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