El desarrollo
tecnológico y la actual coyuntura mundial han permitido acercarnos a la
educación desde novedosos ángulos. El cómo aprendemos ha sido siempre un tema
esencial para nuestra sociedad y, gracias a estudios como los del doctor
Stanislas Dehaene, se han resuelto algunos de los algoritmos del cerebro,
identificando cuatro pilares bases en donde se centra el aprendizaje y que
cobran más importancia a la hora de hablar de la educación online: atención,
compromiso activo, retroalimentación y consolidación. CAPABILIA, la empresa que desarrolla experiencias de
aprendizaje efectivas, en su compromiso por avanzar junto a la innovación
educativa, nos habla de ellos a continuación.
Atención:
el primer pilar
Atender combina tres
procesos cognitivos: saber cuándo, a qué
y cómo prestar interés. Es decir, funciona como filtro de selección, donde uno
se queda con ciertos datos y desecha otros. En una generación donde el tiempo promedio que los
estudiantes mantienen la atención no supera el contar -en voz alta- del 1 al 5
y en donde están acostumbrados al ritmo incesante de una pantalla o interfaz,
resulta vital priorizar y definir un objetivo y momento adecuado para captar su
atención.
Compromiso activo: el segundo pilar
Un
elemento clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje es el de incrementar la
curiosidad en el alumnado. Una pantalla por sí sola ya no es tan interesante,
por lo que será necesario
integrar elementos lúdicos en el aprendizaje e incrementar la experiencia de
usuario (user experience) principalmente a través de actividades que permitan
la activación constante de los estudiantes.
Un
ejemplo claro es la “gamificación” de los contenidos didácticos: donde el juego
despierta los sentidos y las emociones de quien lo ejecuta. Logrando, de esta
forma, que la atención se convierta en acción.
Retroalimentar es importante: el tercer pilar
El cerebro aprende a
través de un proceso iterativo de ajustes sucesivos en respuesta a errores, por
lo que retroalimentar dichas fallas es un pilar importante, ya que permite al
alumno comprender el error, corregirlo y superarlo; razón por la cual si no es
llevada de buena forma, podría debilitar los otros pilares y, por ende, la
adquisición del conocimiento.
Si hablamos de cursos
en línea, recordemos que los espacios virtuales son reproducciones de un
entorno físico, el feedback debe darse en un contexto de confianza que aporte
seguridad y deseo en el estudiante, de manera que no se sienta excluido. Para que éste aporte al aprendizaje,
debe plantear cuestionamientos que conduzcan a la reflexión de lo que puede
mejorarse.
Consolidación: el cuarto pilar
Resulta
necesario crear hábitos en los estudiantes que afiancen, día a día,
su aprendizaje. Una de estas costumbres puede ser el recodificar lo aprendido;
cuestión que aventajan las plataformas online. El volver a transformar o
formular el conocimiento adquirido, ayudará al estudiante a generar su propio
registro del mismo, a apropiarse de lo aprendido.
Asimismo, las
habilidades y la información recibidas deben consolidarse en conocimiento. Al
aprender algo, el cerebro repite el proceso varias veces hasta convertirlo en
algo automático. Esto quiere decir que el esfuerzo disminuye y lo aprendido se
convierte en rutina, lo que permite seguir acumulando conocimiento, principio
básico de la educación en línea. Es así como lo aprendido se transforma en algo
inconsciente y duradero.
Los cuatro pilares del aprendizaje aplican en
cualquier alumno y están ayudando a mejorar las prácticas en la educación. Para
expertos en desarrollar plataformas digitales de aprendizaje, como CAPABILIA,
estos pilares no sólo brindan orientación, sino le permiten dirigir a sus
estudiantes hacia un aprendizaje efectivo y una educación continua (lifelong
learning), el principal pilar de nuestro desarrollo como sociedad en el mundo
actual.
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