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De
no contar con glifosato la producción de los cultivos más
importantes del país decrecería entre 30% y 40%.
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Se
utiliza principalmente en los cultivos del maíz y su aplicación
garantiza la protección y productividad de los cultivos amenazados
por la invasión de la maleza.
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Otras
alternativas al uso del glifosato representan un incremento hasta de
300% de gasto por hectárea, lo cual es devastador para los pequeños
propietarios.
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A
nivel mundial, la maleza representa el 35% del total de pérdidas en
los cultivos, que es de 1.2 billones de dólares.
La
utilización del herbicida glifosato es una herramienta para
garantizar la productividad y calidad de los cultivos, dos factores
clave para el bienestar de los productores agrícolas. En México, el
glifosato se usa principalmente en los cultivos de maíz en casi un
60% y solo 10 estados concentran el 80% de la producción, entre
ellos, Chiapas, Guerrero, Veracruz y Michoacán, entidades que tienen
alta porcentaje de pobreza, producen mayormente para el autoconsumo,
tienen agricultura de temporal y un menor rendimiento por hectárea,
1.8 toneladas, en promedio. Para los pequeños productores agrícolas,
el uso del glifosato el factor clave que les garantiza la producción
de sus cultivos.
“México
es maíz, es consumo de maíz, si le pegamos en esta parte a una
herramienta importante vamos a afectar los costos, la producción y
la productividad y esto, creemos, puede ser un tema que vale la pena
que las autoridades conozcan”, esto afirmó el Ingeniero Luis
Eduardo González, vocero de la Unión Mexicana de Fabricantes y
Formuladores de Agroquímicos (UMFFAAC), y con 35 años en el sector
fitosanitario en el webinar “El Glifosato: qué es y su importancia
para el campo”.
Ing.
Gonzáles subrayó que “hay que tener mucho cuidado en la toma de
decisiones que pueden afectar en especial al sector más
desprotegido, los pequeños productores” en referencia a la
prohibición repentina que hizo la SEMARNAT en noviembre pasado para
importar el glifosato.
Resaltó
que en la actualidad el país importa 17 millones de toneladas de
maíz y una afectación derivada de la prohibición del uso del
glifosato podría llevarnos a importar hasta 25 millones de
toneladas. En términos de gasto por hectárea, la ausencia de
glifosato en la producción agrícola se incrementaría hasta en
300%.
En
su presentación, el vocero de la UMFFAAC enfatizó que la baja
toxicidad que tiene el glifosato como lo acredita la banda verde en
su etiquetado, el nivel más bajo de acuerdo a la Comisión Federal
para la Protección contra Riesgos Sanitarios, COFEPRIS órgano
regulador del sector salud en México.
Durante
su exposición, el Ing. González subrayó dos de los aspectos más
relevantes para comprender los posibles riesgos en el uso del
glifosato: primero, que diversos organismos internacionales como la
Agencia Europea de Productos Químicos, la Autoridad Europea de
Seguridad Alimentaria y la Agencia de Protección Ambiental, EPA, de
Estados Unidos, no encontraron evidencia científica y comprobable
que el glifosato genere cáncer.
También
durante su exposición, el vocero de la UMFFAAC mostró la baja
toxicidad del glifosato, mucho menor que productos de uso tan
cotidiano como el barniz de uñas, la aspirina, la sosa cáustica y
la cafeína, productos que tienen mayores concentraciones de
partículas por millón. Lo relevante, insistió el Ing. González es
que se debe manejar el uso adecuado en la aplicación del glifosato
para evitar posibles daños a la salud de los productores agrícolas
que lo utilizan.
A
pregunta expresa sobre la posición de la UMFFAAC respecto a si se
habían generado avances para levantar la prohibición del glifosato
en México, el vocero dijo que la Unión de Fabricantes agroquímicos
no está en contra de la prohibición como tal, sino de la forma en
que se hizo, de forma repentina y unilateral.
En
este sentido, el vocero de la UMFFAAC dijo que concuerdan con el
diagnóstico del Presidente López Obrador en el sentido de que el
glifosato “no se pude quitar de golpe porque se caería la
producción de alimentos y tendríamos que importar alimentos que se
cultivan con esta importante herramienta”. De hecho, llamó la
atención que, por un lado, la SEMARNAT prohibió la importación de
glifosato por motivos de salud, pero por otro lado aplaza la entrada
en vigor de la NOM 044 que permite la importación de vehículos de
carga que utilizan el diésel como combustible y cuyos efectos en la
calidad del aire generan una contaminación responsable de 11 mil
muertes durante este año solo en la capital del país.
Por
tal motivo, el Ing González dijo que ya se solicitó una audiencia
con la nueva titular de la SEMARNAT, María Luisa Albores, para
tratar un tema clave para la producción de alimentos y la economía
de los productores agrícolas.
Por
su parte, el Ing. Agrónomo José Callejas Moreno, autoridad en el
estudio de las malezas con más de 35 años de experiencia en materia
de fitosanidad y profesor de la Universidad de Guanajuato, abordó el
tema de las malezas, el modo como afecta a los cultivos y la
importancia del glifosato para erradicarla con el fin de proteger y
garantizar la productividad de los cultivos.
El
Ing. Callejas explico que en el mundo existen más ocho mil especies
de maleza, de las cuales el 40 por ciento de las más dañinas se
encuentran en México. En ese sentido, enfatizó que la erradicación
de maleza en los cultivos es fundamental para que los productores
agrícolas puedan tener el rendimiento de los cultivos porque retiene
la humedad en los suelos lo cual es de suma importancia en países
como México donde el 60 por ciento de la producción agrícola.
El
experto en malezas enfatizó que el glifosato es el medio más eficaz
para combatir la maleza SIN causar daños al medio ambiente, no solo
porque sustituyó el método tradicional de tumba, roza y quema, sino
porque es amigable con el medio ambiente por una serie de
características que incluye la conservación del suelo, que no es
volátil, ni residual, ni se filtra a los mantos freáticos.
El Ing Callejas finalizó explicando que los beneficios del glifosato
han ayudado a millones de agricultores en todo el mundo, sobre todo a
los más pequeños y en México ha contribuido a producir alimentos
en forma sustentable para beneficio de familias del campo.