martes, 28 de abril de 2026

México en la mira mundial: empresarios apostando, gobierno improvisando


Los indicadores llevaban meses hablando. El ataque en Teotihuacán los volvió imposibles de ignorar.

Ciudad de México, 28 de abril de 2026. Faltan pocas semanas para que el mundo llegue a México. Los hoteles están reservados, las marcas ya invirtieron, los empresarios calcularon su parte: solo para la Ciudad de México, según estimaciones de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco CDMX), se proyecta una derrama de 26,280 millones de pesos, con más de un millón de visitantes y un gasto promedio de 22,500 pesos por turista. El sector privado hizo su tarea. El problema está al otro lado de la ecuación.

El 20 de abril, un hombre armado subió a la Pirámide de la Luna en Teotihuacán y abrió fuego. Murió una turista canadiense. Trece personas resultaron heridas. Las autoridades confirmaron que el ataque fue planeado. Lo que no confirmaron –pero los datos ya venían diciendo– es que el escenario estaba servido: en 2025, el INAH redujo la custodia del sitio de 30 a 24 elementos, en un recinto de más de 260 hectáreas, sin arcos detectores, con miles de visitantes diarios.

“En una frase presidencial, se encapsuló la gravedad de la falta de previsión de riesgos del estado mexicano”, comenta Sergio Díaz, Socio Director de VESTIGA CONSULTORES. La presidenta de la República, preguntándose cómo pudo un sujeto, armado y con una mochila llena de balas, subir a lo alto de la célebre pirámide, sin haber sido detectado y detenido en algún punto, por qué no había control en los accesos, contestó que “porque eso nunca había pasado antes”. Al respecto, dice Sergio Díaz, “eso es una falla que no puede permitirse en instituciones de un Estado, el cual existe, en principio, para proveer seguridad a los ciudadanos y uno de los elementos de esa seguridad es la identificación y manejo de riesgos. En un lugar como Teotihuacán, al que acuden cerca de 4 mil personas diarias, incluyendo muchos extranjeros, expuesto como objetivo de ataques terroristas o de un psicópata, como sucedió, no es entendible cómo nadie en el gobierno no identificó las amenazas potenciales ni evaluó, en consecuencia, su nivel de riesgo. Esa es una función esencial del Estado”.

Lo que pasó en Teotihuacán no ocurrió en el vacío. El Monitoreo de Percepciones Empresariales de VESTIGA llevaba meses documentando un entorno que se deterioraba sin respuesta institucional. El 90 % de las empresas en México considera que la corrupción ha disminuido poco, nada o incluso ha aumentado bajo la administración actual. El 74 % la siente como un factor que afecta su operación cotidiana. Casi el 80 % tiene escasa o nula confianza en que las cosas mejoren en los próximos tres años. "La corrupción es una variable que se torna en un elemento distorsionador contra la competitividad, calidad y rentabilidad de las empresas y, a la larga, también afecta al conjunto de la economía nacional", advierte Sergio Díaz, socio director de VESTIGA.

Y, el sistema de justicia no mejora el cuadro. A seis meses de la reforma judicial, 65 % de los tomadores de decisión no percibe cambio alguno; 27 % dice que empeoró; 81 % declara tener poca o nula confianza en la Suprema Corte. Para 8 de cada 10 empresarios, la calidad del Poder Judicial incide directamente en sus decisiones de inversión. "Las empresas pudieran invertir más y no lo hacen justamente por ello", señala Díaz. El resultado: solo 15 % de las organizaciones tiene planes concretos de inversión para este año.

Y aun así, hay algo que llama la atención: 51 % de los empresarios percibe que la seguridad para sus operaciones ha mejorado respecto al sexenio anterior y 56 % confía en que la estrategia actual dará resultados. El sector privado no ha abandonado al gobierno. Le está dando el beneficio de la duda, incluso mientras el presupuesto de la Secretaría de Seguridad se recorta 17.6 % en el año del mundial.

"No es cosa menor la percepción de seguridad. En las empresas, se traduce en decisiones que impactan el ciclo económico: se invierte o no, y si se invierte, cómo, cuánto, cuándo y dónde. En México, con un muy bajo crecimiento económico, urgen los resultados en este aspecto –sin exagerar– de vida o muerte", concluye Díaz.

México tiene encuestas de victimización, índices de corrupción, consultoras especializadas y a su propio sector empresarial advirtiendo con datos desde hace meses. La información estaba. La pregunta que deja el incidente en Teotihuacán no es si alguien podía saberlo, es qué se decidió hacer con ello. De eso se trata la gestión de riesgos: no de predecir el futuro, sino de no ignorar las condiciones presentes y decidir invertir para así contar con herramientas que permitan esperar lo mejor para el futuro.

 

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