El Informe “Situación México”
destaca que Banxico permanecerá en una larga pausa y no iniciará un ciclo de
subidas hasta 2023.
▰ Recuperación parcial y gradual del
PIB (4.7% en 2021); sesgo al alza en
crecimiento, pero cautela ante un entorno doméstico desafiante.
▰ El consumo cobra fuerza en marzo; se
observa una recomposición de la demanda hacia los servicios (hoteles y
restaurantes).
▰ La industria sorprendió a la alza en febrero (0.4% MaM)
impulsada por la construcción; la
manufactura (-2.1% MaM) muestra señales de recuperación en marzo.
▰ El eslabón débil del crecimiento es la inversión,
que ha mostrado debilidad persistente en años
recientes, a lo que se suma la lenta recuperación post-pandemia.
▰
Mejora la perspectiva de recuperación del empleo formal
del IMSS. Se espera una recuperación del
empleo más dinámica a cierre de año. Sin embargo, los niveles previos a la
pandemia se alcanzarán hasta 2022.
▰ BBVA México anticipa que la debilidad de la demanda interna
acabará con la rigidez a la baja de la inflación
subyacente,
y pronostica que se desacelerará a niveles cercanos a 3.0%
en el último trimestre del año.
▰ La inflación general repuntará fuertemente -de forma
transitoria- en abril, pero se desacelerará rápidamente. Se estima que se ubicará en
4.2% al cierre del año.
▰ BBVA México anticipa que Banxico ha iniciado una pausa
prolongada, y que la tasa monetaria se
mantendrá en 4.00% durante 2021-2022.
▰ La inmunización contra el COVID-19 y el mayor apetito por riesgo
podrían apreciar al peso a niveles alrededor de 19.7 pesos
por dólar al cierre de 2021.
▰ Para la deuda pública
en
su concepto más amplio, BBVA México prevé que ésta
se incrementará a 56.4% del PIB para 2026 sin una reforma fiscal que incremente
los ingresos tributarios.
▰ Expectativa de superávit en la cuenta corriente de 2021. Ello será un reflejo del largo camino para la consolidación de
la recuperación económica.
De
acuerdo con el Informe “Situación México”, correspondiente al segundo trimestre
de 2021, la recuperación económica podría dinamizarse ante un mayor impulso
externo y un mejor desempeño de la actividad económica en el primer trimestre
con respecto al previsto anteriormente. Por lo anterior, BBVA México considera
que esto le imprime un sesgo al alza a la previsión de crecimiento para este
año.
Al cierre
de 2020 el PIB se encontraba 3% por debajo de su nivel pre-COVID, registrando un
comportamiento diferenciado entre sus componentes. La inversión privada ha
registrado el peor desempeño con un nivel 13% por debajo de su nivel
pre-pandemia, mientras que las exportaciones mostraron una recuperación
completa para el 4T20. Por su parte, el consumo privado reporta una
recuperación parcial, encontrándose 6% por debajo de su nivel pre-COVID al
cierre de 2020. Por lo que se anticipa que el crecimiento continúe en 1T21 con
un efecto positivo sobre 2021.
Los
primeros datos de marzo muestran un repunte del consumo privado registrándose
una recomposición de la demanda hacia los servicios. De acuerdo con el
Indicador de Consumo BBVA, el gasto en terminales punto de venta efectuado en
hoteles y restaurantes alcanzó una variación real interanual de 29.3% y 32.0%
en la última semana de marzo, respectivamente, mientras que las cifras de
ventas de vehículos ligeros del INEGI señalan mayor dinamismo en el mismo mes,
con el número de unidades vendidas alcanzando 91.1% de su nivel previo a la
pandemia. Así, la señal de un retorno más rápido a la normalidad imprime un
sesgo al alza en el consumo y en la estimación de crecimiento de BBVA México
para 2021.
Con
respecto al sector industrial, el índice de producción sorprendió al alza en el
mes de febrero, con una variación mensual de 0.4%. Si bien la manufactura (57%
de la industria) registró una contracción de (-)2.1% MaM afectada por los
apagones en Texas y en el norte del país, la caída fue más que compensada por
la evolución positiva de la construcción (21% de la industria) y la minería
(17% de la industria), segmentos que registraron crecimientos mensuales de 2.5%
y 2.3%, respectivamente. Hacia delante, la materialización de un ritmo de
crecimiento más rápido en EE.UU. impulsaría la demanda externa en los próximos
años con efecto positivo sobre la industria. Los datos más recientes del sector
manufacturero de EE.UU. y México apuntan ya hacia un fortalecimiento en el mes
de marzo, con el índice ISM de nuevos pedidos alcanzando un nivel de 68.0 (vs
64.8 previo).
El eslabón
débil del crecimiento lo constituye la inversión, que ha mostrado debilidad
persistente en años recientes, a lo que se suma la lenta recuperación
post-pandemia. En el mes de enero el indicador de inversión fija bruta del
INEGI registraba un nivel 10% por debajo del observado antes de la pandemia, y
17% por debajo de su nivel de enero de 2019. Si bien el Indicador de Inversión
BBVA apunta hacia una recuperación progresiva de este componente del PIB, el
entorno para la inversión fija bruta se ha vuelto desafiante ante los problemas
de inconsistencia temporal como resultado de los cambios cuestionables en las
políticas económicas del gobierno.
BBVA
México estima una recuperación gradual y parcial en 2021 (crecimiento de 4.7%
para 2021) con sesgo al alza (ante datos positivos de 1T21, el crecimiento en
EE.UU. y un despliegue más rápido de vacunas) pero cautela ante un entorno
doméstico desafiante. El camino para la recuperación en México será más lento
que el observado en otras economías emergentes como Chile, Brasil y Colombia, y
que el registrado en economías desarrolladas como EE.UU. y Canadá.
El Informe
“Situación México” señala que a un año del inicio de la pandemia del COVID-19 y
a pesar del relajamiento de las restricciones de movilidad, el mercado de
trabajo continúa con una contracción relevante. Esto se puede confirmar con las
tasas de participación del mercado laboral que para febrero de 2021 mantenía
una tasa 3.4pp inferior al nivel del mismo mes del año anterior, lo que es
equivalente a una reducción del mercado laboral de 2.4 millones de personas.
Esta contracción del mercado de trabajo continúa afectando en mayor medida a
las mujeres, cuya tasa de participación es menor en 4.3pp, es decir, 79.1% de
la contracción del mercado laboral se explica por una menor participación de
las mujeres. Cabe señalar que la recuperación gradual del mercado laboral ha
sido acompañada por una reactivación más acelerada de informalidad laboral que
prácticamente se mantiene en niveles similares previos a la pandemia llegando a
55.5% en febrero de 2021, tan solo 0.7pp menos con respecto al nivel del año
anterior. Otro rasgo de la recuperación del mercado laboral -con base a cifras
de febrero de 2021- son los altos y persistentes niveles de subocupación (14.9%
a.e.) y condiciones críticas de ocupación (27.1%), que continúan por arriba en
5.9pp y 6.2pp, respectivamente, en su comparación anual.
En el caso
del empleo formal registrado en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)
se ha presentado una recuperación lenta e insuficiente del empleo, sobre todo
tomando de referencia la pérdida acumulada de empleos que llegó a superar los
1.1 millones en algún momento del 2020. Cifras acumuladas de enero a marzo de
2021 muestran que en lo que va del año se han creado un total de 252 mil nuevos
empleos, nivel inferior a la mediana de creación de empleos desde 2010 para
períodos similares, lo cual es una creación débil en relación con las
necesidades requeridas para cerrar la brecha de empleos perdidos durante la
pandemia, que aún se ubica en niveles de 588 mil empleos menos con respecto a
febrero de 2020. Por nivel de ingreso, la brecha de empleos ha tenido una
recomposición importante, inicialmente la pérdida fue de puestos de trabajo con
ingreso de hasta dos salarios mínimos; sin embargo, este empleo prácticamente
se recuperó y muestra saldo positivo desde enero de este año. En contraparte,
hubo una sustitución de estos empleos, que implicó una pérdida de puestos de
trabajo de mayor remuneración, que de manera acumulada a marzo suman 243 mil
empleos menos de 2 a 5 salarios mínimos y de 471 mil empleos menos de más de
cinco salarios mínimos, es decir, pérdida de empleos en niveles salariales, que
dado el contexto económico son más difíciles de recuperar.
El salario
promedio real reportado por parte del IMSS ha presentado crecimientos
importantes durante 2020 y 2021 pese a la pandemia, ayudado en gran parte por
los niveles de inflación relativamente estables que se tuvieron hasta inicio de
año. No obstante, este buen desempeño no logró compensar el efecto de la
pérdida de empleo sobre la masa salarial, que prácticamente se quedó estancada
y cuyas tasas interanuales de crecimiento desde junio de 2020 promedian
(-)0.1%. Dado lo anterior, resulta prioritaria la recuperación de empleos mejor
remunerados para dinamizar la masa salarial y, en consecuencia, el consumo y
crecimiento económico.
A pesar de
la lenta recuperación del empleo a inicio del año, mejora la perspectiva de
creación de empleo para 2021
de BBVA México, que anticipa una creación de 564 mil empleos a fin
del periodo, explicada por la previsión de mayor dinamismo de la actividad
económica, y a que se espera una reactivación del sector servicios, que es en
donde prevalece la mayor pérdida de empleos. Sin embargo, esta creación de
empleo será insuficiente para alcanzar los niveles previos a la pandemia este
año y mucho menos para cubrir las necesidades de empleos formales en el país.
Asimismo,
la institución financiera mantiene la perspectiva de que el significativo
aumento de la inflación general será transitorio, por lo que anticipa que
Banxico ha comenzado una larga pausa monetaria. BBVA México revisa al alza su
previsión para la inflación general, en un contexto de continuas presiones
sobre los precios energéticos. En abril continuará aumentando -hasta niveles
cercanos a 6.0%- consecuencia de estas presiones y del fuerte efecto base por
la significativa caída de la inflación en el mismo mes de 2020. No obstante,
comenzará a desacelerarse en mayo y se ubicará por debajo de 3.0% durante el
tercer trimestre, antes de aumentar nuevamente -también de forma transitoria-
por arriba de 4.0%, afectada también por un efecto desfavorable. Hacia 2022
tenderá a estabilizarse en niveles en torno a 3.5%. Por su parte, si bien la
inflación subyacente de los servicios ha respondido favorablemente al contexto
de debilidad de la demanda y se ha mantenido en niveles bajos, cercanos al
2.0%, las presiones sobre los precios de las mercancías, en respuesta a las
continuas presiones sobre los precios de los alimentos, pero ahora también por
efectos indirectos por el aumento de los precios de los servicios de transporte
(i.e., en los costos de distribución de las mercancías), en respuesta al
significativo repunte en los precios energéticos. Hacia delante, los cambios en
la demanda relativa, una vez que la economía se normalice, deberían traducirse
en una desaceleración de los precios de las mercancías, y con ello, en una
desaceleración gradual de la inflación subyacente. Con ello, el Informe
“Situación México” prevé que la inflación subyacente cerrará el año en 3.4% y
que oscilará en torno a ese nivel durante 2022.
El ciclo
de relajamiento monetario ha terminado. La decisión unánime de la Junta de
Gobierno del banco central en su última reunión de decisión de política
monetaria es una clara señal en ese sentido. Aunque el lenguaje del comunicado
es en balance menos moderado que la discusión que se desprende de las minutas,
en las que la mayoría de los miembros señalaron que dicha decisión no implicaba
necesariamente el fin del ciclo de bajadas, y asociaron esta decisión a una
nueva pausa ("la mayoría" mencionaron que "esta pausa en el
ciclo de flexibilización no significa que dicho ciclo haya terminado"),
algunos miembros señalaron que para reanudar el ciclo de flexibilización
deberían materializarse un conjunto de circunstancias difíciles: a saber, un
peso más fuerte y la inflación cayendo hacia el 3.0%. El peso podría
fortalecerse aún más después de la reciente sobrerreacción en febrero, de
hecho, es lo que ha ocurrido y es el escenario base de BBVA México. Sin
embargo, la inflación no caerá al 3%. En otras palabras, no se anticipa un
contexto en el que el banco central recortaría la tasa de política nuevamente
este año. La inflación probablemente aumentará a alrededor del 6.0% en abril y
volverá a niveles más bajos, pero se mantendrá por encima del 4.0% en los
próximos meses.
Dicho lo
anterior, resulta claro que Banxico no está pensando en subir las tasas, lo que
respalda la opinión de la institución financiera de que las expectativas del
mercado, que esperan aumentos de las tasas dentro de un año, son una reacción
exagerada tanto al final del ciclo de flexibilización como al aumento
transitorio de la inflación. La Junta de Gobierno de Banxico ha reconocido
explícitamente en los últimos dos comunicados que los efectos base impulsarán
aún más la inflación, pero que el aumento será temporal y la inflación volverá
a caer a niveles por debajo del 4.0%. El objetivo es señalar que esta subida no
será una sorpresa, y que, en un contexto de debilidad de la demanda, no
reaccionará ante esta tendencia temporal. En suma, Banxico no tendrá prisa por
iniciar un ciclo de subidas, es decir, habrá una barra alta para que Banxico
cambie a una modalidad de subida en un contexto de demanda débil y con la
Reserva Federal al margen en el futuro previsible. Por lo que el Informe
“Situación México” señala que la tasa de política monetaria se mantendrá en
4.00% durante los próximos dos años. Esta es una visión más moderada en
comparación con las expectativas del mercado.
Recientemente,
el peso ha tenido una mejor evolución que otras divisas de economías emergentes,
pero todavía hay espacio para alcanzar el desempeño promedio de éstas desde el
inicio de la aversión al riesgo global asociada a la pandemia (desde febrero de
2020). Por lo que la institución financiera considera que aún hay margen para
una apreciación adicional del peso, impulsada por la inmunización global contra
el COVID-19, la mayor búsqueda de rendimiento y la expectativa de superávit en
la cuenta corriente de 2021. BBVA México prevé un tipo de cambio en niveles de
19.70 y 19.73 pesos por dólar para diciembre de 2021 y 2022, respectivamente.
El Saldo
Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), el
concepto de deuda pública más amplio, se incrementaría de 52.3% del PIB en 2020
a 56.4% del PIB al cierre de 2026 de no implementarse una reforma fiscal que
aumentara los ingresos tributarios. Este incremento de 4.1 puntos porcentuales
de PIB se explica principalmente por mayores RFSP y la disminución del
crecimiento económico en torno a una tasa de menor crecimiento potencial. Por
su parte, la entrada en vigor de una reforma fiscal propiciaría una mayor
estabilidad en el cociente de deuda pública a PIB.
El
estudio “Situación México” del segundo trimestre de 2021 prevé que este
crecimiento potencial estabilizará el déficit de la cuenta corriente en
alrededor de 1.3% del PIB en el mediano plazo. Asimismo, se anticipa que el
superávit de cuenta corriente de 2021 será de alrededor de 0.6% del PIB ya que
no se prevé que las importaciones puedan cerrar la brecha con las exportaciones.