jueves, 9 de julio de 2026

Una venta perdida ya no depende del producto: la experiencia de pago se convierte en el nuevo diferenciador para los comercios



  • Cada segundo adicional durante el proceso de pago incrementa el riesgo de abandono de compra en un entorno donde los consumidores esperan experiencias rápidas y sin fricción

  • Para Kushki, el reto para las empresas ya no consiste únicamente en aceptar pagos digitales, sino en garantizar que cada transacción se complete sin fricciones, evitando que una venta se pierda en el último paso del proceso de compra.


Ciudad de México a 09 de julio, 2026.-  México vive una acelerada transformación en la forma de comprar y pagar. El comercio electrónico continúa creciendo, los consumidores utilizan cada vez más tarjetas, transferencias inmediatas, códigos QR y billeteras digitales, mientras que la infraestructura financiera del país evoluciona para responder a una economía cada vez menos dependiente del efectivo.

Sin embargo, este avance también está cambiando las reglas de la competencia. Si durante años el desafío para las empresas fue incorporar pagos digitales, hoy el verdadero reto consiste en lograr que esos pagos funcionen de forma rápida, sencilla y sin fricciones. En un mercado donde el consumidor ya decidió comprar, una experiencia de pago lenta, una transacción rechazada innecesariamente o un proceso complejo pueden ser suficientes para perder una venta.

Los datos reflejan la velocidad de esta transformación. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), el comercio electrónico mexicano alcanzó $789,700 millones de pesos durante el último año, un crecimiento anual del 20%. Además, 80% de los mexicanos ya realiza compras en línea, una cifra que continúa aumentando año con año. 

A la par, el ecosistema de pagos continúa expandiéndose. Tan sólo durante el último año, el sistema SPEI procesó más de cinco mil millones de transferencias, un crecimiento cercano al 35% respecto al periodo anterior, de acuerdo con cifras del Banco de México. Los pagos con tarjeta, los códigos QR y las billeteras digitales también continúan ganando participación entre consumidores y comercios, haciendo que las empresas deban operar un ecosistema de pagos mucho más diverso que hace apenas unos años.

Para Jaime Domingo, CRO de Kushki, este cambio representa un punto de inflexión para las organizaciones. "Hace algunos años el objetivo era digitalizar los pagos y ofrecer más alternativas para cobrar. Hoy el desafío es completamente distinto: lograr que todos esos métodos funcionen de manera coordinada para que ninguna venta se pierda por una fricción innecesaria. Hoy el 89% de los compradores digitales considera que una mala experiencia de pago influye directamente en su decisión de abandonar una compra. Por esto, el procesamiento de pagos es un factor que impacta directamente el crecimiento del negocio."

De acuerdo al estudio "Los pagos en Latinoamérica 2026: La era de la orquestación y la interoperabilidad", elaborado por Kushki y Payments and Commerce Market Intelligence (PCMI), las operaciones de pago "suficientemente buenas" ya no son suficientes: los consumidores esperan experiencias rápidas, simples y prácticamente invisibles, mientras que las empresas necesitan gestionar una combinación cada vez más amplia de métodos de pago, adquirentes, procesos de autorización y mecanismos de prevención de fraude.

Más que incorporar un nuevo método de pago, las organizaciones comienzan a buscar plataformas capaces de aumentar las tasas de aprobación, reducir rechazos innecesarios, simplificar la conciliación y ofrecer una experiencia consistente sin importar cómo decida pagar el consumidor. En este contexto, la infraestructura de pagos deja de ser únicamente una función tecnológica para convertirse en un habilitador del crecimiento comercial.

"La conversación ya no gira alrededor de cuántos métodos de pago puede aceptar un comercio, sino de cuántas compras logra convertir efectivamente en ventas. La diferencia entre una operación promedio y una experiencia de pago optimizada puede traducirse en mejores tasas de conversión, mayor lealtad del cliente y un impacto directo en los ingresos”, señaló Domingo. 

La evolución también está impulsando la adopción de tecnologías que reducen la fricción durante el checkout. El estudio destaca el crecimiento de herramientas como la tokenización, los pagos sin contacto, las billeteras digitales y la autenticación biométrica, que permiten acelerar las transacciones y mejorar las tasas de autorización. Actualmente, más del 70% de las transacciones con tarjeta en América Latina ya se realizan mediante tecnología contactless, reflejando la creciente preferencia de los consumidores por experiencias de pago ágiles y prácticamente invisibles.

En este escenario, la ventaja competitiva ya no dependerá únicamente de ofrecer el mejor producto o el precio más atractivo. Conforme el comercio digital continúa creciendo, las empresas también competirán por ofrecer la experiencia de compra más fluida posible, donde el proceso de pago deje de ser un obstáculo y se convierta en un facilitador para concretar cada venta.


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