jueves, 9 de julio de 2026

América del Norte sigue siendo el ancla. La tarea de México es fortalecer su ejecución

 


Ciudad de México a 9 de Julio de 2026

Por David O’Donnell, presidente de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados, A.C (AMPIP)

 

La posición de AMPIP frente a la revisión anual del T-MEC parte de tener alcances claros: los parques industriales privados en México no pueden influir en las decisiones políticas de Washington ni sustituir el papel del gobierno mexicano en la conducción de la relación bilateral. Lo que sí pueden hacer —y deben hacer— es concentrarse en lo que está en manos de México y del sector privado: fortalecer la competitividad interna, sostener la inversión productiva y reducir, en la medida de lo posible, los efectos de la incertidumbre.

 

A partir de un análisis realizado por la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados, A.C. (AMPIP), el principal riesgo para los próximos años no es una ruptura inmediata del marco comercial de América del Norte, sino una incertidumbre prolongada. Un entorno incierto tiende a retrasar decisiones de inversión, posponer expansiones, encarecer el capital y generar mayor cautela en empresas que evalúan nuevos proyectos, perdiendo agilidad y oportunidad. Para los parques industriales, ese efecto se traduce en más tiempo para cerrar operaciones, más presión sobre la ejecución de nuevas fases y mayor sensibilidad de los inversionistas ante cualquier señal de inestabilidad.

 

Al mismo tiempo, AMPIP considera que la lógica estructural de la integración regional sigue intacta. América del Norte continúa operando como una plataforma productiva altamente articulada, y México conserva una posición estratégica dentro de esa integración por su capacidad manufacturera, su ubicación, su amplia red de relaciones comerciales con el resto del mundo, su infraestructura industrial y su experiencia operativa. El desafío actual no es demostrar que la integración regional sigue siendo valiosa, eso ya está probado. El desafío es mantener su funcionalidad y su atractivo, aun cuando persista un entorno político poco predecible.

 

En ese contexto, la respuesta de AMPIP no es reaccionar con alarma, sino fortalecer el ambiente interno. En otras palabras, si la incertidumbre externa no puede controlarse, México tiene que compensarla con mejores condiciones de ejecución, mayor certidumbre local y una plataforma industrial mejor y más preparada.

 

Esa agenda comienza por reforzar la promoción con mayor inteligencia sectorial. Hoy se requiere una promoción más precisa, más técnica y mejor alineada con las necesidades reales de la industria. Por ello, AMPIP intensifica reuniones con diferentes cámaras, asociaciones y sectores productivos, organizando los Diálogos de Futuro Industrial, con el objetivo de entender mejor las necesidades de cada industria, sumar esfuerzos de promoción e identificar los eslabones faltantes en las cadenas de suministro que hoy resultan estratégicos para México.

 

Esta línea de trabajo es especialmente importante porque el entorno actual exige atraer inversión, y profundizar la integración productiva. México ha ganado relevancia en la región, pero todavía enfrenta el reto de ampliar su base de proveedores, fortalecer las cadenas locales y capturar un mayor valor agregado interno. Para los parques industriales, esto significa que el siguiente paso no se limita a recibir empresas, sino que debe ayudar a construir entornos donde la inversión pueda vincularse mejor con la manufactura nacional, la logística avanzada y el desarrollo regional.

 

Una segunda línea de acción es seguir apoyando a México y al Plan México, porque los parques industriales forman parte de la infraestructura estratégica que materializa la inversión productiva. No son solo tierra o naves; son plataformas donde operan la manufactura, la logística, el empleo y la integración de cadenas de valor. En un entorno externo incierto, respaldar y acelerar esa infraestructura es una forma concreta de fortalecer la posición del país.

 

Desde la óptica de AMPIP, eso implica seguir trabajando para que México cuente con más parques industriales listos, mejor conectados, con mayor capacidad de respuesta y con mejores condiciones operativas. Implica también acompañar los esfuerzos nacionales para ampliar y modernizar la infraestructura industrial. En un momento de revisión y ajuste del marco regional, la mejor señal hacia los inversionistas es que México sigue avanzando en su capacidad de ejecución.

 

La conclusión es sencilla: los parques industriales privados en México no pueden resolver la incertidumbre política de América del Norte, pero sí pueden ayudar a que el país llegue mejor preparado a este momento. Eso significa más articulación con sectores productivos, una promoción mejor enfocada, mayor atención a los eslabones estratégicos que faltan en las cadenas de suministro, y un respaldo firme a la infraestructura industrial del país. En el corto plazo, esa es la contribución más útil, responsable y realista de nuestro sector.

 

De esta forma, si la incertidumbre va a acompañar a la región por un tiempo, la respuesta de México no puede ser esperar, debe ser ejecutar mejor.

 

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