De acuerdo con el Estudio Salarial 2025 de Worky, el sueldo de las mujeres es menor que el de los hombres incluso en roles equivalentes, con ingresos mensuales de $23,178 frente a $31,025 pesos, lo que confirma que la equidad salarial continúa siendo un reto importante para el mercado laboral mexicano
Ciudad de México- En México, las oportunidades de crecimiento profesional para mujeres avanzan de forma gradual, pero continúan marcadas por diferencias relevantes según la región, la industria y la etapa de carrera. El informe de Worky, elaborado con una muestra de más de 17,000 registros laborales en el país, revela que la brecha salarial por género continúa siendo una realidad en muchas empresas mexicanas, y es que las mujeres perciben salarios más bajos que los hombres en roles equivalentes, signo de que la desigualdad aún persiste en el ámbito laboral.
En México, la desigualdad salarial no solo persiste: se profundiza justamente en los niveles donde se concentra el poder y la toma de decisiones. La investigación también evidencia que la brecha se amplía conforme aumenta el nivel jerárquico. En posiciones de alta dirección, los hombres perciben ingresos promedio de $302,285 mensuales, mientras que las mujeres alcanzan $265,160 pesos, muestra de que el acceso a los niveles de liderazgo mejor remunerados continúa siendo desigual. Esta tendencia coincide con el estudio Women in the Workplace de McKinsey & Company, el cual señala que el principal obstáculo en la trayectoria profesional femenina ocurre en las primeras promociones hacia puestos de liderazgo, fenómeno conocido como “broken rung”, que reduce la representación femenina en posiciones estratégicas a largo plazo.
Este panorama confirma que cerrar la desigualdad salarial no será posible sin transformar los procesos de promoción y desarrollo dentro de las organizaciones, donde hoy se define, más que en cualquier otra etapa, quién accede realmente al poder y a los salarios más altos.
El análisis por entidad muestra que las mayores oportunidades de desarrollo profesional para mujeres se concentran en los principales hubs económicos del país. Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco destacan por ofrecer los salarios más competitivos y una mayor presencia de industrias de alto valor, particularmente tecnología, fintech y servicios financieros, sectores que presentan los rangos salariales más altos dentro de la muestra. En contraste, estados como Chiapas, Oaxaca y Colima registran menores niveles salariales y menor presencia de posiciones estratégicas, reflejando cómo la concentración de inversión, infraestructura empresarial y empleo formal incide directamente en las oportunidades de crecimiento profesional femenino en México.
El estudio también muestra que el talento joven exige crecimiento rápido, ya que el mercado está en constante movimiento, y es que más del 83% de los colaboradores analizados cuenta con menos de cinco años de antigüedad en su puesto, y el 26% tiene menos de un año en su puesto, lo que indica que el crecimiento profesional se está acelerando en talento early y mid-career, especialmente en industrias vinculadas con innovación y transformación digital. En otras palabras, el problema no es la entrada de talento femenino al mercado laboral, sino su permanencia y avance; un sistema que acelera carreras, pero sigue dejando atrás a las mujeres conforme se acercan a los espacios de mayor influencia.
Las pequeñas y medianas empresas, que representan más del 53% de la muestra, pagan por debajo del promedio del mercado, lo que limita su capacidad para atraer y retener talento femenino en posiciones estratégicas. A esto se suma que los roles tradicionalmente feminizados, como atención al cliente, administración y nómina, siguen concentrados en los niveles salariales más bajos. El resultado es claro, la desigualdad salarial no es aislada, sino estructural y sostenida por cómo se distribuyen los roles y las oportunidades dentro del mercado laboral.
Diversos análisis internacionales coinciden en que impulsar la participación femenina en industrias de alto crecimiento no solo responde a un objetivo de equidad, sino también a una oportunidad de negocio. McKinsey estima que las empresas con mayor diversidad de género en posiciones directivas tienen 25% más probabilidades de superar el rendimiento promedio de su industria, lo que refuerza la correlación entre diversidad, innovación y desempeño financiero.
“No existen cambios sin datos. Como mujer emprendedora creo firmemente en la paridad que debe existir entre géneros, y este reporte nos invita a reflexionar sobre la importancia de tomar decisiones estratégicas que impulsen un mercado laboral más equitativo, competitivo y alineado con las necesidades actuales del talento femenino en México”, señaló Maya Dadoo, CEO de Worky.
En un entorno donde el talento se ha convertido en uno de los principales diferenciadores competitivos para las organizaciones, la evidencia apunta a que cerrar la brecha de género requiere no solo ajustes salariales, sino estrategias integrales que incluyan mayor transparencia en compensaciones, programas de desarrollo de liderazgo femenino y políticas de flexibilidad laboral que permitan ampliar la participación de mujeres en sectores de alto valor económico.
De acuerdo con estimaciones del World Economic Forum, al ritmo actual podrían pasar más de 130 años para alcanzar la paridad económica plena entre hombres y mujeres a nivel global, lo que refleja la dimensión estructural del reto. En México, donde la brecha salarial aún ronda 25%, es primordial garantizar la igualdad de oportunidades para ambos géneros y en condiciones equitativas, lo que será un factor clave para reducir este plazo y fortalecer la competitividad del mercado laboral.
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