miércoles, 15 de noviembre de 2023

BBVA. El sector privado impulsa los depósitos a plazo, mientras que el sector público no financiero explica mayormente una mayor captación a la vista

 Reporte mensual de banca y sistema financiero

Iván Martínez Urquijo / Gerónimo Ugarte Bedwell / Mariana A. Torán  / Aarón Gaytán Nava
15 de noviembre de 2023

  1. Banca y Sistema Financiero

El sector privado impulsa los depósitos a plazo, mientras que el sector público no financiero explica mayormente una mayor captación a la vista

En septiembre de 2023, el saldo de la captación bancaria tradicional (vista + plazo) registró una tasa de crecimiento anual real de 4.7% (equivalente a un crecimiento nominal de 9.4%), incrementando su dinamismo respecto al mes previo (3.2% real). Por segundo mes consecutivo, los depósitos a la vista tuvieron una aportación positiva al dinamismo, aportando 1.2 pp al crecimiento de 4.7% de la captación tradicional, mientras que los depósitos a plazo se mantienen como la principal fuente de dinamismo, contribuyendo con 3.5 pp.

Como ha sido el caso el último año, la apreciación cambiaria impactó a la baja el dinamismo de los saldos de la captación tradicional de la banca múltiple, resultado del efecto valuación de los saldos denominados en moneda extranjera (12.5 % del total de la captación tradicional). Si se descuentan tanto el efecto inflacionario como el cambiario, los saldos en septiembre registraron un crecimiento real de 6.8%. 

Los depósitos a la vista registraron en septiembre un crecimiento real a tasa anual de 1.7% (6.3% nominal). La recuperación está asociada a un mejor desempeño de los depósitos a la vista del sector público no financiero (con un crecimiento real de 19.3%), así como al crecimiento de los saldos en este tipo de instrumentos de otros intermediarios financieros que, a pesar de haberse desacelerado, registraron una variación anual real de 24.3%. Dicha desaceleración también se presentó en los saldos de las empresas, cuyos saldos crecieron 1.5% real anual (1.6% en el mes previo). Por su parte, los saldos reales a la vista de las personas físicas continúan contrayéndose en términos anuales, con una caída de 4.5% en septiembre, reduciendo por segundo mes consecutivo la magnitud de la contracción real que estos instrumentos registran. La caída en los depósitos a la vista de las personas físicas es consistente con el mayor consumo privado (que en el período enero-agosto de 2023 promedió una tasa de crecimiento anual de 4.2%), así como con la actual expectativa de tasas de interés elevadas por un período más prolongado, que promueve una recomposición los saldos hacia instrumentos a plazo.

En el caso de los depósitos a plazo, su dinamismo presentó un repunte. En septiembre de 2023, dichos instrumentos de ahorro mostraron un crecimiento real de 10.6% (15.6% nominal), muy por encima del crecimiento observado el mes previo (7.5% real) y de la tasa real anual de crecimiento promedio observada en los primeros ocho meses de 2023 (de 7.2%). Por tenedor, los depósitos a plazo de las personas físicas mejoraron su desempeño, al registrar nuevamente un crecimiento real anual de 13.1% (18.1% nominal). Destaca el gran dinamismo que registraron los saldos a plazo de otros intermediarios financieros, que en septiembre crecieron a una tasa de 12.0% después de haber registrado 0.4% en agosto y una variación real promedio enero-agosto de -3.1%. Por su parte, las empresas también presentaron un mayor dinamismo en septiembre, con un aumento de los saldos reales de 8.8% (4.5% en el mes previo). En el caso del sector público no financiero, los saldos a plazo registraron una contracción anual real de 33.4%, la mayor caída en 15 meses, tras un crecimiento promedio enero-agosto de 7.7%.

El crecimiento del crédito a los hogares disminuye, mientras que la cartera empresarial incrementa su dinamismo en términos reales

En septiembre de 2023, el saldo de la cartera de crédito vigente otorgado por la banca comercial al sector privado no financiero (SPNF) registró un crecimiento de 5.4% real anual (10.1% nominal), un aumento de mayor magnitud respecto al 5.1% del mes inmediato anterior (MIA). El crédito al consumo y a las empresas mejoró su desempeño respecto a agosto, tanto en términos nominales como en reales. Por su parte, la cartera de crédito a la vivienda registró una desaceleración - nominal y real - por tercer mes consecutivo. Para el noveno mes del año, el crédito al consumo aportó 3.0 pp al crecimiento de 5.4% real anual de septiembre, mientras que las carteras de empresas y vivienda contribuyeron con 1.2 pp cada una.

El crédito vigente al consumo registró en septiembre un crecimiento de 13.5% real anual (18.5% nominal), manteniendo la tendencia de aceleración iniciada en enero de 2023. Los segmentos de tarjetas de crédito (TDC) y crédito de nómina (37.9 y 26.0% de la cartera de consumo, respectivamente), registraron crecimientos reales de 17.3 y 10.6%, similares a los observados en agosto. Por su parte, el crédito para la adquisición de bienes de consumo duradero (ABCD, 15.9% del crédito al consumo) aumentó 13.4% real anual, mientras que los créditos personales (15.8% de la cartera de consumo) registraron una variación real anual de 8.4%, superando el crecimiento anual registrado el mes previo. El dinamismo de la cartera de consumo se ha sustentado principalmente en el buen desempeño del empleo formal y los salarios reales, que han impulsado a su vez un mayor consumo privado.

Por su parte, la cartera de vivienda registró una tasa de crecimiento anual de 5.2% en términos reales en septiembre (9.9% nominal). Con este resultado, se registra una desaceleración de esta cartera respecto al MIA explicada por el segmento de vivienda media-residencial, cuyos saldos presentaron un menor crecimiento comparado con el MIA en términos reales (5.6 vs. 5.9% en el MIA). Por otra parte, los saldos de financiamiento a la vivienda de interés social registraron una contracción de 2.7% real anual, una caída de menor magnitud a la presentada el mes previo ( 4.5% anual real. Esta desaceleración en el crecimiento de esta cartera podría atribuirse a una menor demanda en  un entorno en el que las tasas de interés a largo plazo se mantienen elevadas y se ha observado también un importante incremento en el índice de precios a la vivienda. 

Respecto al crédito empresarial (53.6% de la cartera vigente al SPNF), éste registró un crecimiento anual de 3.0% en términos reales (7.6% nominal), dinamismo mayor al observado en el MIA. Respecto a los sectores que conforman esta cartera, destacan los sectores de servicios inmobiliarios y comercio con una aportación al crecimiento de 2.4 y 2.3 pp respectivamente, que lograron compensar las caídas que aún se observan en otros sectores. El buen desempeño de los ingresos de algunos sectores podría estar reactivando la demanda por financiamiento. En particular, los ingresos por el suministro de bienes y servicios del comercio al por mayor creció a una tasa real anual de 2.8% en agosto (última información disponible) después de cinco meses de caída. También se registró un mayor crecimiento real de las ventas de las tiendas totales de la ANTAD (3.2% en septiembre vs 1.3% el mes previo. Por otro lado, el crecimiento del sector de servicios inmobiliarios, refleja en parte la materialización del nearshoring, esta relocalización de las empresas, junto al crecimiento del crédito empresarial, estarían reflejando el destino de las inversiones, necesarias para financiar naves industriales y alquiler de bienes muebles. Por su parte los sectores de manufacturas, agropecuario y electricidad, agua y gas, presentaron una contracción de 4.6, 5.0 y 6.4% respectivamente. 

El dinamismo del empleo y el crecimiento real de los salarios actúan como impulsores del crédito para los hogares, al impulsar la demanda por financiamiento. Por su parte, el mejor desempeño de la inversión, con cierto rezago, incide positivamente en el desempeño del crédito empresarial, impulsando la demanda por este tipo de financiamiento. Estos factores han contribuido a amortiguar el efecto negativo que las mayores tasas de interés generan sobre la demanda de fondos prestables en todas las carteras que integran el crédito al SPNF.

Vulnerabilidades del sector bancario a nivel global: FMI

En la más reciente edición del Global Financial Stability Report el FMI realiza un análisis de las vulnerabilidades de la banca a nivel global mediante el uso de pruebas de estrés a partir de dos escenarios macroeconómicos (v.gr. base y adverso) y mediante un mapa de indicadores de riesgo que incorpora expectativas de los analistas.

Las pruebas de estrés se realizaron para una muestra de 900 bancos en 29 países con datos públicos observados hasta el segundo trimestre de 2023. El escenario base, fundamentado en el World Economic Outlook de octubre, supone un anclaje de las expectativas de inflación de largo plazo, que las tasas de interés llegan a su punto máximo tras ligeros tensionamientos adicionales y que las primas por plazo (Term Premium) caen en todas las regiones.

Por el contrario, el escenario adverso plantea una estanflación con una contracción de 2.0% a nivel global en 2023, una inflación persistente por choques de oferta y un tensionamiento monetario adicional en 160 puntos base respecto al escenario base.

La principal aportación de este ejercicio respecto a ediciones anteriores, además de modificar la metodología para proyectar los principales componentes del resultado neto, es la inclusión de un nuevo canal de transmisión de una menor liquidez a la solvencia para el escenario adverso basado en el supuesto de una corrida bancaria de 25% de los depósitos al final de 2023.

Los resultados muestran que, en ambos escenarios macroeconómicos, el sistema bancario en su conjunto muestra resiliencia. En el escenario base, el nivel de capitalización de la banca a nivel global se mantiene en 12.7% de los activos ponderados por riesgo en 2023, periodo en que la tasa de interés alcanza su nivel más alto, para después incrementarse hacia 2025. En el escenario adverso la capitalización cae a un nivel mínimo de 10.0% en 2025, para cerrar 2025 con un nivel de 10.8%.

No obstante, en el escenario base se identifican 55 bancos con más de USD 5.5 trillones en activos, cuyo nivel de capitalización se ubica por debajo del mínimo regulatorio de 7.0%, o experimentan una caída de esta métrica en más de 5.0% en 2023. En el escenario adverso esta cifra asciende a 215 instituciones, lo que representaría el 42% de los activos bancarios a nivel global.

Como segundo elemento del análisis de vulnerabilidades bancarias, el FMI utiliza indicadores clave de riesgo en cinco dimensiones (solvencia, calidad de activos, rentabilidad, liquidez y métricas de mercado), medidas a través de doce indicadores como el ROE, el nivel de capitalización, el pronóstico del crecimiento de los dividendos y la razón de precio a valor en libros, entre otros.

Este ejercicio se lleva a cabo para un conjunto de 375 bancos de 43 jurisdicciones distintas e incluye a 28 de los 30 bancos considerados como de importancia sistémica a nivel global de acuerdo con el Financial Stability Board. Cabe destacar que este ejercicio incluye pronósticos de los indicadores de riesgo para los últimos dos trimestres de 2023, lo que permite hacer un análisis prospectivo.

Para cada uno de los 12 indicadores de riesgo se calcula un umbral, considerando diferencias estructurales a nivel regional y de modelo de negocio, a partir del cual se identifican observaciones atípicas. En caso de que los datos de alguna institución califiquen como observaciones atípicas para uno o más indicadores de alguna dimensión de riesgo, esa institución se considera como potencialmente vulnerable. A su vez, si una institución es considerada como vulnerable para tres o más de las cinco dimensiones de riesgo, esta se incluye en una lista de monitoreo.

Los resultados indican que, al cierre del segundo trimestre de 2023, un total de 85 bancos con activos por USD 26 trillones estarían en la lista de monitoreo. Este número se reduciría a 80 bancos con USD 21 trillones en activos para el tercer trimestre y cerraría en 82 instituciones con USD 25 trillones en activos para el cierre del año en curso. Cabe destacar que, para el último trimestre, un total de 25 instituciones con activos por USD 9 trillones califica como vulnerable en cuatro de cinco de las dimensiones de riesgo analizadas.

De acuerdo con el análisis, la dinámica de las vulnerabilidades está en función de las presiones sobre la rentabilidad y la liquidez que se esperan el resto del 2023, como consecuencia de la elevada incertidumbre en el entorno económico y la elevada probabilidad de que las tasas de interés se mantengan en niveles elevados por un tiempo prolongado.

Con base en estos resultados el FMI plantea algunas recomendaciones: 1) Instrumentar prácticas de supervisión más exhaustivas e implementar acciones correctivas de modo anticipado y más efectivo; 2) Hacer más estricta la regulación en cuanto a las medidas prudenciales de los requerimientos de capital frente a un incremento del riesgo de mercado; 3) Preparar a las instituciones bancarias para acceder a los recursos que proveen los bancos centrales para mitigar las potenciales pérdidas de capital de la venta de instrumentos conservados hasta su vencimiento (held-to-maturity).

2. Mercados Financieros

Volatilidad exacerbada en los mercados financieros ante elevadas variaciones de las condiciones financieras

En un contexto con cambios considerables en la demanda y oferta de fondos prestables a nivel global, el grado de convergencia entre las expectativas de la tasa de interés de la FED y las de los participantes de los mercados, generó una elevada volatilidad en los precios de los activos financieros entre la segunda mitad de octubre y los primeros diez días de noviembre.

Este grado de convergencia de las expectativas ha estado influido, principalmente, por los datos de inflación y del mercado laboral norteamericano, así como por la propia comunicación de los miembros del Comité de Mercado Abierto (FOMC) de la FED. De tal forma que, en general, cuando las acciones de los participantes de los mercados generan que el grado de convergencia de las expectativas disminuya, la comunicación de los miembros del FOMC tiende a ser más restrictiva para tratar de alinearlas nuevamente y viceversa.

Este proceso ha generado un incremento en la volatilidad, particularmente en lo que respecta a las tasas de largo plazo. Como se puede apreciar en la gráfica 1, entre el 13 y el 31 de octubre, periodo anterior a la más reciente reunión de la FED y al dato por debajo de lo esperado de empleo de octubre, el rendimiento a vencimiento del bono del Tesoro a 10 años subió 32 puntos base (pb), mientras que durante los primeros 10 días de noviembre este cayó 28 pb. Cabe señalar que hacia finales de octubre este instrumento cotizó por encima del 5.0%.

En la parte corta de la curva el rendimiento a vencimiento del bono del Tesoro a dos años cotizó hasta en 5.22%, pero prácticamente cerró sin cambios en el periodo mencionado. Como consecuencia de estos movimientos, la pendiente de la curva se mantuvo en terreno negativo alrededor de los 40 pb, aunque tocó su mínimo del año (16pb) el 20 de octubre.

En México, el Mbono a 10 años, entre el 13 y el 31 de octubre, se registró un alza de 42 pb, mientras que en los primeros 10 días de noviembre se registró una caída de 54 pb (véase gráfica 1). El rendimiento de este instrumento llegó a 10.26% hacia el final de octubre.

En lo que respecta a los mercados accionarios, el comportamiento fue similar (véase gráfica 1). Entre el 13 y el 31 de octubre, se registraron minusvalías como consecuencia del tensionamiento de las condiciones financieras, mientras que después de esta fecha, retornaron las ganancias influidas por las menores tasas de interés. No obstante, como se observa en la gráfica 1, los benchmarks de esta clase de activos en Europa y en los mercados emergentes terminaron el periodo entre el 13 de octubre y el 10 de noviembre con pérdidas.

Los movimientos de mayor magnitud en términos de pérdidas y ganancias en los periodos mencionados se registraron en el índice Nasdaq, lo que es consistente con la mayor sensibilidad de las acciones tecnológicas a los movimientos de las tasas de largo plazo. Cabe señalar que, en lo que va del 2023, este índice acumula ganancias por 31.8%.

En el mercado cambiario, el peso mexicano logró una ganancia de 2.45% entre el 13 de octubre y el 10 de noviembre influido por una relevante apreciación de 2.23% durante los primeros 10 días de noviembre, ante un relajamiento de las condiciones financieras y un debilitamiento generalizado del dólar. De esta manera, el tipo de cambio regresó a niveles alrededor de los 17.60 pesos por dólar, luego de haber cotizado hasta en 18.30 pesos por dólar a finales de octubre.

Los participantes de los mercados financieros mantienen al soft landing como el escenario más probable, sobre todo ante las primeras señales de debilitamiento del mercado laboral norteamericano en un contexto de reducción de precios, si bien a un ritmo más lento al esperado. No obstante, el hecho de que las tasas de interés se vayan a mantener elevadas por un tiempo prolongado, dados los cambios en el mercado de fondos prestables a nivel global, hace pensar si existen condiciones para que esta vez sea diferente a lo observado en términos históricos y la actividad económica logre evitar una recesión. 

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