- Una de las mujeres más notables de la historia artística de nuestro país, expone la subsecretaria de Eduación Básica, Angelica Noemi Juárez Pérez
- A los ocho años impresionó a la célebre soprano Henriette Sontag, quien reconoció en ella un talento extraordinario
- Hoy sus restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres, como testimonio de la grandeza de su legado
La subsecretaria de Educación Básica, Angélica Noemí Juárez Pérez, rinde homenaje a Ángela Peralta, el Ruiseñor Mexicano, una de las mujeres más notables de la historia artística de nuestro país, cuyo talento y trayectoria trascendieron fronteras y siguen siendo motivo de orgullo nacional.
Durante la sección “Mujeres en la historia” de la conferencia de prensa “La Mañanera del Pueblo” que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la titular de Educación Básica presentó una cápsula donde narró que Ángela Peralta nació un 6 de julio de 1845 en la Ciudad de México, mostró desde niña un don excepcional para el canto. A los ocho años impresionó a la célebre soprano Henriette Sontag, quien reconoció en ella un talento extraordinario. Desde entonces inició una preparación rigurosa en canto y piano que la llevaría a los más altos escenarios del mundo.
Su debut en el Gran Teatro Nacional a los 15 años marcó el inicio de una carrera fulgurante. Aquella función, destinada a recaudar fondos para los más necesitados, fue un éxito rotundo que abrió para ella las puertas de Europa. En 1862, su voz resonó en la Scala de Milán, uno de los teatros de ópera más exigentes del mundo, donde interpretó “Lucia di Lammermoor” con un reconocimiento memorable.
En aquellos años, Ángela supo proyectar su imagen como artista moderna: los retratos y fotografías que circularon dentro y fuera del país contribuyeron a consolidar su prestigio. Sin embargo, fue en México donde alcanzó la cima de la popularidad, al ser celebrada por la prensa y por un pueblo que veía en su figura un símbolo de esperanza en tiempos de profundos contrastes políticos y sociales.
Su regreso a México en 1865 fue un acontecimiento nacional. Desde Veracruz hasta la capital, multitudes se reunieron para recibirla con fervor. En cada saludo y cada aplauso se reflejaba la admiración por su talento, pero también el anhelo de unidad en un país dividido entre el imperio y la república.
A lo largo de su vida, Ángela Peralta recorrió escenarios de América, Europa y Rusia, llevando en alto el nombre de México. No se limitó a ser intérprete: en 1875 publicó un álbum musical con composiciones propias, como “Ausencia”, “Lejos de ti” y “Vuelta a la patria”, piezas que revelan la sensibilidad de una artista que nunca olvidó sus raíces.
En 1883, durante una gira en Mazatlán, la epidemia de fiebre amarilla apagó prematuramente su voz a los 38 años de edad. Su muerte conmocionó al país, pero su recuerdo permaneció vivo en la memoria colectiva. Hoy sus restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres, como testimonio de la grandeza de su legado.
La subsecretaria de Eduación Básica, resaltó que Ángela Peralta fue más que una soprano de renombre internacional: fue una mujer que abrió camino, que defendió con su arte la dignidad de la cultura mexicana y que demostró que el talento de nuestra tierra podía brillar en los más altos foros del mundo.
Con su ejemplo, reafirmamos la importancia de rescatar y difundir la historia de nuestras grandes figuras culturales. La memoria de Ángela Peralta, el Ruiseñor Mexicano, nos invita a reconocer en la música, en el arte y en la educación, la fuerza que une a un pueblo y lo proyecta hacia el futuro.
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