● La institución financiera destaca la revisión a
la baja de la estimación de crecimiento para 2021 a 5.3% (6.0% previo) ante la debilidad de la
demanda y el menor crecimiento reportado por el INEGI en 1T21-3T21 (vs cifras
preliminares)
El Informe “Situación México”
1T22, destaca la revisión a la baja en la estimación de crecimiento para 2021 a
5.3% (6.0% previo) y en 2022 a 2.2% (previo 3.2%).
● Los datos más recientes del Indicador de Consumo
Big Data BBVA Research muestran debilidad
del consumo privado durante 4T21.
● Los cuellos de botella y escasez de insumos
frenan la recuperación de la manufactura; la industria automotriz opera al 60% de su capacidad
instalada en meses recientes
● Asimismo, revisa a la baja la estimación de
crecimiento para 2022 a 2.2% (3.2% previo) por debilidad de 2021, prolongación de cuellos de
botella, mayores precios, y una política monetaria más restrictiva con riesgos
a la baja impulsados por Ómicron
● La institución financiera ajusta a la baja la
estimación de empleo formal a 618 mil nuevos empleos
para 2022; el mercado de trabajo todavía muestra niveles importantes
de holgura.
● BBVA México anticipa que la inflación subyacente
continuará con una tendencia alcista en el 1T22, y que se desacelerará más lento que la inflación general.
Esta última comenzará una trayectoria descendente, pero permanecerá por arriba
de 4.0% todo el año.
● Prevé que Banxico aumentará la tasa monetaria hasta alcanzar 7.0% a
fin de año.
● El incremento de tasas de la Reserva Federal y la
reducción de su hoja de balance se reflejarán sobre un tipo de cambio que
alcanzará 22.00 ppd a finales de 2022 y mostrará mayores niveles de
volatilidad.
● El rendimiento de los bonos a 10 años presentó un
ajuste al alza, similar al experimentado por los bonos del Tesoro
de Estados Unidos ante la postura más restrictiva por parte de la Reserva
Federal.
● BBVA México pronostica un déficit de cuenta
corriente de 0.8% del PIB para 2022
ante el moderado crecimiento
económico anticipado para este año. México no tiene problemas de desequilibrios
externos
● La estabilidad prevista para la deuda pública (%
del PIB) y la expectativa de mayores ingresos
tributarios mitigan el riesgo de la pérdida del
grado de inversión en los próximos dos o tres años
BBVA
México prevé en el Informe “Situación México”, correspondiente al primer
trimestre de 2022, elaborado por el área de Estudios Económicos de la
institución financiera, que el país podría enfrentar un panorama de retos para
la economía, derivado de la cuarta ola de contagios, el aumento considerable en
la inflación, así como mayores tasas de interés.
El estudio destaca la revisión a la baja de la estimación
de crecimiento para 2021 a 5.3% (6.0% previo) ante la debilidad que la economía
registró en 2S21, y considerando el menor crecimiento que la actividad
económica exhibió en los tres primeros trimestres del año, en comparación con
las cifras preliminares publicadas por el INEGI (1T21-3T21). En el 3T21 el
sector de apoyo a los negocios se contrajo (-)50.8% TaT como resultado de la
fecha límite para la implementación de la nueva ley de outsourcing. Este cambio representó la desaparición (o reducción)
del número de unidades económicas que proveían dicho servicio, y la
correspondiente pérdida de su valor agregado a la producción. La institución
financiera considera que este evento afectaría a la actividad económica de
manera única en el 3T21.
Con respecto a los componentes de la demanda, los datos
más recientes del Indicador de Consumo Big Data BBVA Research señalan debilidad
en el consumo durante la segunda mitad de 2021, manteniendo como riesgo la
persistencia de altos precios y su efecto sobre el ingreso disponible y el
gasto de los hogares así como la ola de contagios que está causando la variante
Ómicron. Por el lado de la oferta, la escasez de insumos resultado de los
cuellos de botella en las cadenas globales de suministro, ha frenado el
crecimiento de la manufactura, especialmente en la industria automotriz (que ha
operado al 60% de su capacidad instalada en meses recientes). Los últimos datos
del indicador ISM de Nuevos Pedidos Manufactureros en EE.UU. señalan un
prolongamiento en los cuellos de botella, para los que la variante Ómicron
representa el mayor riesgo, ante los cierres de fábricas, escasez de mano de
obra y congestiones portuarias. Con respecto a la inversión, aún se encuentra
15% por debajo de su nivel de enero de 2019 ante la reiterada incertidumbre
derivada de algunas políticas públicas y la extensión de las afectaciones en
las cadenas de valor.
El informe señala que es importante notar que la
recuperación en México ha sido más lenta que en otros países Latinoamericanos
comparables; aún persiste holgura en la actividad económica que permanece 3%
por debajo de su nivel pre-pandemia. El débil crecimiento de 2021, las
persistentes afectaciones a las cadenas de valor, y la continua ralentización
del consumo ante mayores precios, imponen una revisión a la baja en la
estimación de crecimiento para 2022 a 2.2% (3.2% previo), con riesgos a la baja
impulsados por Ómicron y la consecuente prolongación de los cuellos de botella,
a lo que se suma el riesgo de que se materialicen movimientos en la tasa de
referencia de la Reserva Federal menos graduales de lo previsto.
Después de 23 meses de haber iniciado el confinamiento
por el COVID-19, el mercado laboral continúa con señales de debilidad y
empeoramiento de las condiciones generales. Uno de los riesgos latentes sobre
el mercado de trabajo sigue siendo el COVID-19 y sus variantes que continúan
incidiendo negativamente en la actividad económica. Otro factor es el bajo
nivel de inversión, importante determinante de la creación de empleos.
Datos a diciembre de la Encuesta Nacional de Ocupación y
Empleo (ENOE) muestran que persiste el estancamiento de la tasa de
participación laboral que se ubicó en 59.5%, solo 3pp arriba en su comparación
anual, pero 0.7pp por debajo del nivel previo a la pandemia (febrero de 2020).
Adicionalmente, la institución financiera identifica cuatro rasgos
fundamentales en la reactivación del mercado laboral: 1) una acelerada
recuperación de los niveles de informalidad laboral (56.2%, similar al nivel
previo a la pandemia), 2) niveles de subocupación que han venido descendiendo
de manera marginal (11.1%) pero que continúa 2.2pp por arriba del nivel de
febrero de 2020; 3) niveles de desempleo persistentemente altos (4.0%,
prácticamente igual al 4.2% de diciembre de 2020) y 4) una recuperación de
empleo con condiciones críticas de ocupación donde prácticamente una cuarta
parte (24.3%) de los ocupados en el país se clasifican en esta condición.
El estudio detalla con respecto al empleo formal y en
línea con el pronóstico de BBVA México que el número de trabajadores afiliados
al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) creció en 846 mil en 2021, la
mayor creación de empleo desde 1998, explicada principalmente por la
reactivación económica, que permitió el regreso de los trabajadores al mercado
laboral tras el cierre económico que provocó la pérdida de más de 1.1 millones
de empleos. Otro elemento que contribuyó en la generación de empleo durante
2021 fue la Reforma para eliminar el outsourcing
que favoreció principalmente la creación de puestos permanentes. Con este
resultado, el mercado laboral alcanzó el nivel de empleo previo a la pandemia.
Si bien esto es una buena noticia, al compararlo con el nivel de creación de
empleo de la tendencia previa a la pandemia, el resultado no es tan positivo,
ya que se ubica 1.5 millones de empleos por debajo, y dadas las perspectivas de
creación de empleo para los próximos años, la afectación al mercado de trabajo
será de largo plazo.
Un elemento a señalar es que a pesar de la reforma para
eliminar el outsourcing, todavía se
esperaba un ajuste estacional negativo en el empleo en diciembre de 2021 de
alrededor de (-)319 mil empleos, el cual prácticamente se materializó con
(-)313 mil empleos de acuerdo a cifras del IMSS, con lo cual se corrobora que
el ajuste estacional del empleo se explica por otros factores que pueden estar
relacionados, por ejemplo, con trabajos que por sus características se requiere
que sean eventuales, o empleos que tienen ciclos productivos específicos con
cierres de presupuestos con plazos definidos, entre otros.
Partiendo de lo anterior y con base en el escenario de
crecimiento económico de BBVA México, se revisa a la baja la estimación de
empleo y ahora prevé que se crearán 618 mil nuevos puestos de trabajo en 2022 y
un ligero descenso en la tasa de desempleo con cifras desestacionalizadas, que
seguirá mostrando resistencia a la baja, y alcanzará un nivel de 3.4% a fin de
periodo de 2022.
Cabe señalar que los incrementos al salario mínimo han
representado avances importantes para la recuperación del poder adquisitivo de
los trabajadores que lo perciben, pero todavía se encuentra muy rezagado en
términos reales y de manera comparada se ubica como el más bajo entre los
países de la OCDE. De acuerdo con el Informe “Situación México” es importante
puntualizar que los incrementos del salario mínimo no han impactado a la
distribución salarial de los trabajadores afiliados al IMSS; de hecho, lo que
se observa es que se ha venido compactando la distribución salarial y se ha
generado en los últimos años una mayor concentración de trabajadores en empleos
de hasta 2 salarios mínimos e incluso han desaparecido puestos de trabajo con
rango de salario de más de 18 salarios mínimos. Es decir, no se ha observado un
efecto faro. El hecho de que se estén generando empleos de menor remuneración,
y dada la dinámica reciente de inflación, ha implicado que en términos reales
el salario y la masa salarial se hayan estancado en niveles previos a la pandemia,
lo cual implica directamente una afectación al ingreso real disponible y por lo
tanto al consumo, por lo que a pesar de las ganancias temporales en salario
real y empleo, el mercado de trabajo todavía muestra niveles importantes de
holgura.
Con respecto a la inflación el estudio señala que la
general alcanzó 7.4% al cierre de 2021, con la subyacente en 5.9%, ambos
niveles máximos para un año desde que Banxico estableció el esquema de metas de
inflación (2001). Las presiones inflacionarias se generalizaron e
intensificaron en la segunda mitad del año, con todos los subíndices
principales mostrando un incremento en este periodo, con excepción del
correspondiente a energéticos, que se desaceleró en la segunda mitad del año,
pero aún así cerró por encima del nivel de la inflación general, en 8.7%. La
inflación continúa presionada por los factores que la han afectado globalmente:
i) los cuellos de botella por el lado de la oferta en un contexto de mayor
demanda de mercancías, principalmente de alimentos, ii) los aumentos en los
precios de los servicios en un contexto de reapertura de la economía y mayor
movilidad tras el suavizamiento de las restricciones para contener los
contagios, iii) el traspaso de mayores costos e incluso aumento de márgenes de
utilidad en algunos sectores, y iv) sobre todo en la primera mitad del año, el
fuerte repunte de los precios energéticos.
Hacia delante, BBVA México prevé una tendencia de
desaceleración en la inflación, más rápida y marcada en la general que en la
subyacente. Anticipa que la inflación general tenderá a mostrar un menor ritmo
de aumento interanual trimestre a trimestre, desde el primero hasta ubicarse en
4.1% al cierre del año. Por su parte, el informe anticipa que la inflación
subyacente mostrará una tendencia alcista en el primer trimestre del año, y que
descenderá más lentamente en los siguientes tres, para ubicarse en 4.5% al
cierre del año. Para 2023 prevé el regreso de la inflación a niveles más
moderados y cercanos al promedio de la última década, de 3.5%.
En este contexto, Banxico incrementó la magnitud de su
ciclo de subidas en la última reunión del año, aumentando la tasa monetaria en
50pb a 5.50%, señalizando con ello que el ciclo de subidas “preventivo” hasta
antes de dicho incremento, se aceleraría para posiblemente ubicar la tasa
monetaria por arriba de la neutral lo más pronto posible, con la intención de
evitar que los persistentes elevados niveles de inflación afecten las
expectativas de inflación de mediano plazo, y con ello, el proceso de formación
de precios. Aunque la tasa monetaria es inefectiva para contrarrestar los
factores que han impulsado al alza la inflación -i.e., afectaciones en las
cadenas de producción y aumento de precios internacionales de los insumos-, la
institución prevé que Banxico mantendrá el mayor ritmo de aumento de la tasa
monetaria en la primera reunión del año, llevando la tasa monetaria a 6.0% en
febrero. Más adelante, en un contexto de subidas de tasas por parte de la
Reserva Federal, prevé que Banxico aumentará la tasa monetaria cuatro ocasiones
más, reduciendo el ritmo, con aumentos de 25pb, hasta llevar la tasa a 7.0% a
fin de año. Esta postura monetaria restrictiva incidirá negativamente sobre la
actividad económica de este año y el próximo. En 2023, con la inflación dentro
del rango objetivo, se prevé que Banxico iniciará una pausa prolongada en un
contexto de gradual aumento de la tasa de fondos federales.
En lo que se refiere al rendimiento de los bonos a 10
años, el estudio destaca que presentó un ajuste al alza, similar al
experimentado por los bonos del Tesoro de Estados Unidos ante la postura más
restrictiva por parte de la Reserva Federal. Con el nuevo escenario para la
trayectoria de la tasa de monetaria y la inflación, se revisaron las
previsiones para las tasas de interés. Con la expectativa de que Banxico
continuará con una postura de normalización relativamente agresiva en los
próximos meses y en línea con el acelerado proceso de retiro de estímulos
monetarios a nivel global, se prevé que al cierre de 2022 el rendimiento de los
Cetes a 3 meses rondará en torno a 7.0%, mientras que el rendimiento de los
bonos gubernamentales a tasa fija a 10 años será de 8.1%.
Anticipa que el déficit de la cuenta corriente se
estabilizará en alrededor de 1.3% del PIB en el mediano plazo. Asimismo, se
prevé que dicho déficit será de alrededor de 0.8% del PIB en 2022 ante el
moderado crecimiento económico anticipado para este año. Lo anterior sugiere
que la economía mexicana no presenta un problema de balanza de pagos.
En el periodo enero-noviembre, el balance primario del
sector público registró un monto de 74.8 mil millones de pesos vs. 145.7 mil
millones de pesos en el mismo lapso de 2020. Para este año, el gobierno federal
tiene una meta de -83.6 mil millones de pesos (-0.3% del PIB) para dicho
balance. Los ingresos públicos aumentaron 5.1% en términos anuales reales
durante enero-noviembre mientras que el gasto público se expandió en 5.3% en
dicho periodo. En lo concerniente a los ingresos tributarios, estos se
incrementaron 0.6% en términos anuales reales en el periodo mencionado.
El crecimiento económico y la evolución de los ingresos
tributarios serán dos factores relevantes que afectarán la calificación
crediticia soberana que otorgan las tres principales agencias calificadoras. Si
bien el gobierno federal se ha mantenido al margen de proponer una reforma
fiscal que apuntale los ingresos tributarios a través de la eliminación de
exenciones al pago del IVA y mayores tasas impositivas sobre el ingreso, la
expectativa de mayores ingresos tributarios para los próximos años se apoya en
mejoras recaudatorias y acciones de simplificación administrativa y tecnológica
con más autoridad de fiscalización para el cumplimiento en el pago de
impuestos. De cumplirse lo anterior y con estabilidad en la deuda pública (%
del PIB), se mitigaría el riesgo de la pérdida del grado de inversión en los
siguientes dos o tres años.
La institución financiera considera que resulta
cuestionable que durante los siguientes años Pemex pueda recibir paquetes de
apoyo financiero similares a los de 2020 y 2021. Para mejorar sus finanzas de
una manera más permanente, la empresa productiva del Estado tendrá que
controlar mejor su gasto operativo y enfocar su inversión en los campos
petroleros más productivos. Adicionalmente, sería adecuado que se retomaran las
asociaciones con el sector privado (farmouts),
lo cual le permitiría a Pemex atraer capital y conocimiento para la exploración
y producción de nuevos campos, sobre todo para aguas profundas. También sería
conveniente que Pemex eficientice su actividad de refinación antes de pensar en
su expansión, o que permita una mayor importación de gasolinas, lo cual tiene
menores costos que producir internamente. Hacia delante, Pemex tendrá más
dificultades para obtener financiamiento en términos competitivos debido al
creciente número de inversionistas globales que adoptan criterios de
sustentabilidad ambiental en sus decisiones de inversión. Por ello, BBVA México
anticipa que será el gobierno federal quien obtenga el financiamiento y se lo
otorgue a Pemex mediante aportaciones patrimoniales.
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Acerca de BBVA México
BBVA México es una
institución líder en el país en términos de cartera y captación. Su modelo de
negocio, basado en el cliente como el centro de negocio y apalancado en la
continua innovación, así como en la mejor tecnología, le permite ofrecer
servicios bancarios a 24.6 millones de clientes. Para ofrecer un mejor servicio
al cliente, cuenta con la infraestructura bancaria más amplia del sistema,
integrada por 1,721 sucursales, 13,139 cajeros automáticos y 644,832 terminales
punto de venta totales (cifras a septiembre de 2021). La continua inversión en
canales alternos a la sucursal ha permitido dar acceso rápido, fácil y seguro a
los servicios financieros a través de la banca digital a 14.1 millones de
clientes. Adicionalmente, a través de los corresponsales bancarios se ha
logrado incrementar el horario y los puntos de venta en 37,258 tiendas y
comercios asociados (cifras a septiembre de 2021). La Responsabilidad Social
Corporativa es una constante en el negocio bancario y el modelo de banca
responsable de BBVA México aspira a lograr una sociedad más inclusiva y
sostenible apoyando a sus clientes en sus decisiones de inversión con criterios
de sostenibilidad ambiental y social; y a través de la Fundación BBVA México
fomentando la educación y la cultura en el país.