CDMX, 16 de junio de 2026.- Ante la
imposibilidad de que las autoridades de la Secretaría de Marina en el Aeropuerto
Internacional de la Ciudad de México, puedan garantizar condiciones justas y
equilibradas de competencia para todos las empresas y permisionarios del
servicio de taxis autorizados, María Guadalupe Espinosa, propietaria y
directora de la empresa Casadey,
solicita a la Presidencia de la República y a la mandataria Claudia Sheinbaum,
su intervención para que sus derechos empresariales sean respetados con equidad
de género, ante lo que ha sido un franco hostigamiento laboral debido a su condición
de ser la única mujer propietaria de una de las empresas que ofrecen dicho
servicio en el aeropuerto capitalino.
A continuación el posicionamiento
público y mediático de la empresaria mexicana.
A LA PRESIDENTA DE MÉXICO, DRA.
CLAUDIA SHEIMBAUM PARDO:
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN:
A LA OPINIÓN PÚBLICA:
EN EL AICM MI OPORTUNIDAD Y DERECHO DE
TRABAJAR SE EXTINGUE POR SER MUJER
Soy María Guadalupe Espinosa, la
primera y única mujer permisionaria que compite de manera directa en el
servicio de taxis autorizados dentro del Aeropuerto Internacional Benito Juárez
de la Ciudad de México; mi empresa lleva por nombre Casadey, la cual desde hace más de seis años presta un servicio
honrado, seguro y con cero incidencias comprobadas por el propio AICM.
Hoy alzo la voz porque me encuentro
en un evidente estado de indefensión.
Casadey nació con el sueño de brindar
trabajo digno, especialmente a madres solteras y jefas de familia. Al día de
hoy, 110 familias dependen directamente de mí; operamos con unidades de modelos
recientes, rastreo satelital en tiempo real, botones de pánico, monitoreo 24/7
y personal capacitado y registrado ante las autoridades. No tengo ninguna deuda
con el Aeropuerto y he cumplido puntualmente con cada compromiso económico que
marca la ley.
Sin embargo, a pesar de todo esto,
estoy siendo desplazada por razones que claramente no están dentro del marco legal
y administrativo estipulado.
Ya fui despojada previamente por la
fuerza pública de dos puntos de venta con contratos vigentes y pagados, y hoy
están amenazados los otros dos puntos de que dispongo.
Las empresas mayoritarias poseen
hasta 18 cajas de venta y una servidora tenía únicamente seis, por lo que
competir así es imposible: es una exclusión directa simplemente por ser mujer.
Mi lema ha sido siempre: “TU
SEGURIDAD ES MI RESPONSABILIDAD Y ES LO MÁS IMPORTANTE” y con ese compromiso he
seguido el ejemplo de nuestra primera presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum
Pardo, demostrando que las mujeres sí podemos competir, crecer y brindar un
servicio de excelencia.
Por ello, hago un llamado urgente a
la Presidenta Sheinbaum y exijo a las autoridades del AICM:
1.- Abstenerse de despojarme de las
cajas que tengo rentadas y en pagos cumplidos, así como reponer las que me fueron
arrebatadas por la fuerza.
2.- Garantizar una competencia con
perspectiva de género e igualdad sustantiva, no midiendo el derecho al trabajo
por metros cuadrados ni por quién puede pagar más.
3.- Reconocer que las mujeres también
podemos competir y crecer, brindando un servicio seguro, a precios justos y con
personal capacitado.
Como empresaria, como mexicana, como jefa de familia y sobre todo, como
mujer, reclamo mi derecho a la inclusión en la toma de decisiones, al trabajo,
a la competencia y al crecimiento económico.
El equilibrio del mercado no se logra
dándole más espacio al que más paga, sino dando la misma oportunidad comercial
a todos los agentes económicos, sin distinción de sexo, evitando el
desplazamiento de las empresas, como lo establece la Ley Federal de Competencia
Económica.
En Casadey, la mayoría somos jefas de familia; tengo una cajera
embarazada, otra más con su padre enfermo y cueste
lo que cueste vamos a seguir defendiendo nuestro trabajo dignamente porque
ser mujer es nuestro orgullo, y para muestra usted Presidenta Claudia Sheinbaum
Pardo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario