martes, 2 de abril de 2024

Cafecito con Carolina 2 de abril de 2024

 Finalmente la primavera ha llegado a Washington DC y estamos en medio de los últimos preparativos para la ceremonia de entrega de los premios de derechos humanos y la Gala Benéfica del 50ta aniversario de WOLA, que se celebrará el 9 de mayo. Este año los galardonados son el Senador Patrick Leahy, al Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (PROVEA) y los Colectivos de Familiares de Personas Desaparecidas de Guanajuato, México. Pronto anunciaremos también a nuestros presentadores y al maestro de ceremonias, les recomendamos visitar nuestro sitio web para obtener más información. En tiempos tan turbulentos para los derechos humanos, es crucial poder unirnos y celebrar este logro histórico de WOLA.

 

En muchos de los escenarios donde he estado últimamente, muchas personas quieren hablar del declive de la democracia, no sólo en la región, sino en el mundo. Hace poco me invitaron a hacer una ponencia en el II Congreso sobre Democracia y Derechos Humanos de la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, Colombia. Allí, hablé acerca de las nuevas formas de autoritarismo a las que se enfrenta la región e hice hincapié en que el autoritarismo actual es trans-ideológico, es decir, que los autoritarios se encuentran a ambos lados del espectro político y están dispuestos a trabajar y aprender unos de otros, independientemente de la ideología política que sigan. 

 

Durante la sesión de preguntas y respuestas, los estudiantes me hicieron preguntas muy interesantes. Una estudiante declaró que aún si sus creencias se alineaban más con la “derecha”, no le importaba alzar su voz para luchar por los derechos reproductivos de las mujeres y la comunidad LGBTQ+. Se preguntaba cómo podríamos llevar a cabo este trabajo sin caer en la trampa de las etiquetas polarizadoras. Me alegró haber aceptado el desafío de interactuar con ella y los demás asistentes. En esta era de polarización, debemos permanecer abiertos a puntos de vista diferentes. Mientras que los líderes autoritarios restringen el debate y el espacio cívico, recae sobre nosotros, como defensores de la democracia y los derechos humanos, mantener canales abiertos de diálogo.

 

Este año se celebran importantes elecciones en toda la región, especialmente en Venezuela y México, las cuales estamos siguiendo muy de cerca. Los galardonados a nuestro premio de derechos humanos provenientes de estos países, se enfrentan a importantes retos a la hora de elegir líderes que defiendan sus derechos. En Venezuela, distintas acciones del gobierno de Maduro amenazan con socavar las próximas elecciones, incluida la premura para la organización de las mismas y el intento de silenciar las voces de la oposición, lo que lleva a un aumento de la represión contra las organizaciones de la sociedad civil como PROVEA. Lamentablemente, las perspectivas de un retorno a la democracia en Venezuela parecen lejanas, en el marco de continuas represiones y violaciones a los derechos humanos. En México, los colectivos de familiares de personas desaparecidas de Guanajuato se enfrentan a un presidente que hace caso omiso a las problemáticas de derechos humanos. Si bien el mandato del presidente López Obrador llega a su fin, la probable transición a la primera mujer presidente de México no garantiza avances en la agenda de derechos humanos, como destacó Stephanie Brewer de WOLA. Por lo tanto, el apoyo continuo a las víctimas, las familias y las organizaciones de derechos humanos sigue siendo esencial.

 

Aquí en los Estados Unidos, en vísperas de las elecciones presidenciales de 2024, los próximos meses serán críticos para el tema migratorio, ya que los partidos políticos intentarán controlar la narrativa de lo que está sucediendo en la frontera entre Estados Unidos y México. Los republicanos han intensificado su retórica xenófoba, llegando incluso a deshumanizar a los inmigrantes y a los solicitantes de asilo, mientras que el Presidente Biden y muchos demócratas han intentado endurecer su discurso sobre la inmigración. Reconocemos los retos a los que se enfrenta la Administración Biden para contrarrestar el discurso autoritario de Donald Trump. Sin embargo, esto no justifica políticas que pongan en peligro a los migrantes y solicitantes de asilo. En WOLA, la gran demanda por entrevistas en medios de comunicación y la creciente audiencia de nuestro Informe Semanal sobre la Frontera que escribe nuestro director de seguridad fronteriza, Adam Isacson, pone de relieve la necesidad crucial de aportar con nuestra experiencia y experticia al diálogo sobre las políticas migratorias de Estados Unidos y su impacto en la región. Nuestro objetivo es combatir las noticias falsas y políticas desorientadoras, proponiendo alternativas basadas en la realidad de los migrantes y el respeto de sus derechos.

 

Quiero aprovechar este cafecito para expresar mi admiración por la valentía demostrada por las organizaciones de la sociedad civil, activistas y personas defensoras de los derechos humanos de todo el mundo. En febrero, el gobierno venezolano detuvo a una apreciada colega, la destacada defensora de los derechos humanos Rocío San Miguel. Rocío estuvo desaparecida forzosamente durante unos días, y sus amigos y familiares no sabían dónde acudir para encontrarla. Desde su detención arbitraria, sólo su hija ha tenido un contacto limitado con ella. En los días siguientes a la detención de Rocío, numerosos periodistas nos contactaron a mí y a nuestra directora para Venezuela, Laura Dib, para ayudar a entender la situación en Venezuela. En un momento de tanta incertidumbre, muchas personas defensoras de derechos humanos en Venezuela no pueden permitirse el lujo de hacerse oír por miedo a ser detenidos o, peor aún, desaparecidos. Otro compañero defensor de derechos humanos, Javier Tarazona, ya ha sobrepasado los 1.000 días de cárcel. Como colega y amiga, estoy comprometida a hacer un llamado no sólo sobre los casos de Rocío y Javier, sino también sobre los retos a los que se enfrentan las personas líderes de la sociedad civil en toda la región.

 

En medio de los debates sobre las amenazas a la democracia y los derechos humanos, debemos reconocer la trágica muerte de Alexei Navalny en Rusia. A pesar de la distancia geográfica de Rusia con América Latina, su apoyo a los regímenes autoritarios de la región y su participación en la desestabilización de la política a nivel mundial no pueden ser ignorados. Hace un año, Yulia Navalnaya denunció el encarcelamiento de su marido cuando su historia fue reconocida en la ceremonia de Premios de la Academia. Un año después, Alexei Navalny ha desaparecido, dejando a Yulia y a otros para continuar la lucha. En la conmovedora escena final de la película basada en él, resuena el mensaje de Navalny al pueblo ruso y al mundo: "Si deciden matarme, significa que somos increíblemente fuertes...no reconocemos lo poderosos que somos. Lo único necesario para que triunfe el mal es que la gente buena no haga nada. No dejes de actuar."

 

Estamos identificando patrones de represión que ya habíamos visto en el pasado y que creíamos superados pero no pierdo la esperanza, porque creo que todavía hay muchos focos de luz en la región que luchan contra la oscuridad que están extendiendo los autoritarismos. 

 

Debemos recordar siempre que la lucha por los derechos humanos ha sido una fuente de fuerza y luz para millones de personas. Nosotros, en WOLA, estamos orgullosos de trabajar para apoyarlos en este momento difícil, así como lo hemos hecho durante los últimos 50 años.

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