El contexto bilateral también se está moviendo en esa dirección.
En mayo, los gobiernos de México y Corea acordaron establecer un diálogo estratégico entre sus ministros de comercio y crear un grupo de trabajo para modernizar la relación económica. En esas conversaciones se abordaron de manera explícita las condiciones para las empresas coreanas instaladas en México y las implicaciones de la revisión del T-MEC.
La visita presidencial de septiembre elevó esa conversación. Ambos gobiernos acordaron ampliar la cooperación y los encuentros empresariales se centraron en inversión, cadenas de suministro y mecanismos que den mayor certidumbre a las operaciones de las compañías de ambos países.
Para LG, el momento coincide además con un cambio de escala en su propio negocio.
La compañía está ampliando su estrategia más allá de las categorías de electrónica de consumo por las que históricamente ha sido conocida. Sus negocios B2B, las soluciones para vehículos, HVAC, plataformas digitales, robótica y tecnologías relacionadas con centros de datos ocupan hoy una parte creciente de sus prioridades de inversión.
En 2026, LG anunció que aumentaría en más de 40% su inversión global destinada a áreas de crecimiento futuro, entre ellas hogares impulsados por inteligencia artificial, fábricas inteligentes, sistemas de refrigeración para centros de datos de IA y robótica.
La compañía también reportó durante el segundo trimestre de este año los mayores ingresos y utilidad operativa de su historia para ese periodo, impulsados, entre otros factores, por el crecimiento de negocios B2B y nuevas fuentes de ingresos más allá del hardware tradicional.
Es en ese contexto donde México adquiere otra dimensión.
El país no representa únicamente ventas. Su ubicación, infraestructura industrial y acceso a mercados lo convierten en una pieza dentro de las decisiones de producción, logística y expansión de compañías que operan a escala global.
Para Corea del Sur, ese papel se vuelve especialmente relevante en un escenario de cadenas de suministro más regionalizadas y de mayor incertidumbre comercial.
Y para LG, que combina electrónica de consumo, manufactura, componentes, movilidad e infraestructura tecnológica, México ofrece algo difícil de resumir en una sola categoría: mercado, producción y acceso regional en un mismo territorio.
La presencia de Koo Kwang-mo, presidente global de LG Group en la mesa empresarial celebrada esta semana en Palacio Nacional coloca a LG directamente dentro de una conversación bilateral que empieza a mirar más allá de cuánto comercian México y Corea.
La siguiente discusión es qué industrias, tecnologías y cadenas de valor construirán juntos.
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