México, agosto 2026. Aunado a la alta vulnerabilidad inflacionaria global por los precios del petróleo y otras materias primas, y ante la permanencia de las hostilidades militares en Medio Oriente, México se enfrenta hoy a presiones económicas que impactan sobre el transporte marítimo, alertó José Manuel Urreta Ortega, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria del Transporte Marítimo.
“Aunque coincidimos con el Gobierno de México en ciertos avances
alcanzados en materia de empleo, consumo interno y algunos indicadores del
comercio exterior como la atracción de IED, el avance el PIB acumulado de los
últimos años ha registrado crecimientos insuficientes”, indicó el presidente de
CAMEINTRAM.
Dijo que a pesar que el peso mexicano se ha mantenido alrededor de los 17.55
unidades por dólar, lo cual ayuda a mantener controlada la inflación, esta
situación ejerce presión sobre las empresas exportadoras, pues cuando el peso
es fuerte los productos mexicanos se vuelven más caros y menos competitivos a
nivel global.
“A ello debemos sumar que las reglas comerciales con Estados Unidos, en
el marco del TMEC, se han vuelto menos predecibles. Las revisiones y cambios en
las políticas arancelarias de nuestro vecino país del norte generan dudas en
los inversionistas. Esto hace que muchas empresas prefieran detener o retrasar
sus planes de inversión”, apuntó el
líder de los navieros en México.
Urreta Ortega recordó que el transporte marítimo internacional es uno de
los más afectados ante la escalada del conflicto entre Irán y EU, lo cual ha
provocado el incremento del costo promedio de transporte de contenedores de
alrededor de setenta por ciento en comparación con el año pasado, según el
Índice Mundial de Contenedores (IWC). Además, se han reducido las expectativas
de crecimiento del volumen de contenedores movilizados, con caídas proyectadas
de entre 3 y 6 por ciento.
“México puede consolidarse como destino preferente para la
relocalización de cadenas de suministro en América del Norte, pero ello nos
exige una capacidad portuaria y logística que aún está en proceso. La derivada
demanda creciente de servicios portuarios, está redefiniendo a las cadenas de
suministro y presionando la infraestructura existente. A pesar que nuestro país
cuenta con 118 terminales portuarias estratégicamente distribuidas en ambos
litorales, aún persisten rezagos en digitalización, automatización,
conectividad intermodal y eficiencia administrativa. Los tiempos de espera y
demoras en aduanas afectan la competitividad del comercio”, opinó.
Desde la Cámara Mexicana de la Industria del Transporte Marítimo las
propuestas de valor y líneas de acción estratégicas se concentran en la apuesta
por la infraestructura portuaria como palanca de competitividad, principalmente
en modernización aduanera y mayor eficiencia operativa; el fortalecimiento del
diálogo institucional con todos los niveles de gobierno para lograr la
certidumbre jurídica que requieren las empresas, así como la búsqueda de
políticas de Estado que conciban la reactivación del cabotaje y la construcción
naval como factores estratégicos para el fortalecimiento de la economía
mexicana.
En materia de cabotaje, por ejemplo, se busca una mayor articulación con
la Secretaría de Marina y dependencias relacionadas, a fin de garantizar la
preferencia de atraque e incentivos fiscales, como la deducción de inversiones
en embarcaciones, que nos permita contar con más astilleros y generar mayores y
mejores empleos para los mexicanos.
“El transporte marítimo enfrenta presiones sin precedentes, pero también
oportunidades históricas; la relocalización de cadenas productivas, la
inversión portuaria y el impulso al cabotaje y la construcción naval nos pueden
colocar ante la oportunidad de consolidar a nuestro sector en el nuevo entorno
internacional. Las presiones existen y son reales; pero la cohesión del sector y
buen entendimiento con las autoridades deben ser nuestros principales activos”,
concluyó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario