- Se llevó a cabo el taller gratuito “Rótulos de México para el mundo: letras que unen”, convocado por ONU México en alianza con PILARES, en el marco de Aldea Global, en el Bosque de Chapultepec.
Ciudad de México, 13 de junio de 2026.– En las calles de México hay historias que están pintadas a mano sobre las fachadas de una fonda, un mercado, una papelería o una miscelánea. Son letras que anuncian, orientan y acompañan la vida cotidiana de millones de personas.
Detrás de muchas de ellas hay un oficio que durante décadas ha dado identidad visual a las ciudades y comunidades del país: el rotulismo.
Para Raúl Ángeles Martínez, rotulista con más de 40 años de experiencia, cada letrero hecho a mano es mucho más que una combinación de palabras y colores. Es una expresión cultural, una forma de arte popular y un testimonio de la creatividad humana.
Durante Aldea Global 2026, iniciativa que celebra la diversidad cultural y el encuentro entre comunidades en el marco de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Raúl impartió un taller “Rótulos de México para el mundo: letras que unen” organizado por ONU México, con el liderazgo del Centro de Información de Naciones Unidas (CINU) y PILARES para el Bienestar de la Ciudad de México, donde las y los participantes descubrieron los principios de este oficio y crearon sus propias composiciones. 
"Yo le dije que sí porque era mi pase de salida para dejar los trapeadores", recordó entre risas el artista.
Lo que parecía una oportunidad temporal se convirtió en una vocación de vida. Apenas un par de semanas después tuvo que hacerse cargo de la elaboración de los anuncios del centro comercial cuando el maestro rotulista salió de vacaciones.
"No fue suficiente tiempo para aprender. Tuve que hacer los letreros como Dios me dio a entender", contó Raúl, quien décadas más tarde sigue impulsando y promoviendo el valor del trabajo hecho a mano, ahora impartiendo talleres para PILARES.

Para él, cada trazo refleja el tiempo, la dedicación y la personalidad de quien lo realiza. Por eso insiste en que un buen rótulo no depende únicamente de escribir palabras de manera legible, sino de comprender la proporción, los espacios y las características únicas de cada letra.
Esa combinación entre técnica y sensibilidad es precisamente lo que Raúl busca transmitir a personas de diferentes edades, géneros y profesiones en sus talleres.

Detrás de muchas de ellas hay un oficio que durante décadas ha dado identidad visual a las ciudades y comunidades del país: el rotulismo.
Para Raúl Ángeles Martínez, rotulista con más de 40 años de experiencia, cada letrero hecho a mano es mucho más que una combinación de palabras y colores. Es una expresión cultural, una forma de arte popular y un testimonio de la creatividad humana.
Durante Aldea Global 2026, iniciativa que celebra la diversidad cultural y el encuentro entre comunidades en el marco de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Raúl impartió un taller “Rótulos de México para el mundo: letras que unen” organizado por ONU México, con el liderazgo del Centro de Información de Naciones Unidas (CINU) y PILARES para el Bienestar de la Ciudad de México, donde las y los participantes descubrieron los principios de este oficio y crearon sus propias composiciones.

Más de 50 personas participaron en el taller “Rótulos de México para el mundo: letras que unen” en Aldea Global | Crédito: Tania García y Orlando Badillo / CINU México
Un oficio que llegó por accidente
La historia de Raúl como rotulista comenzó de manera inesperada. Mientras trabajaba en labores de limpieza en un centro comercial, uno de los rotulistas del lugar le preguntó si le gustaría aprender el oficio."Yo le dije que sí porque era mi pase de salida para dejar los trapeadores", recordó entre risas el artista.
Lo que parecía una oportunidad temporal se convirtió en una vocación de vida. Apenas un par de semanas después tuvo que hacerse cargo de la elaboración de los anuncios del centro comercial cuando el maestro rotulista salió de vacaciones.
"No fue suficiente tiempo para aprender. Tuve que hacer los letreros como Dios me dio a entender", contó Raúl, quien décadas más tarde sigue impulsando y promoviendo el valor del trabajo hecho a mano, ahora impartiendo talleres para PILARES.

Raúl Ángeles Martínez imparte talleres en PILARES La Joya y Tasqueña | Crédito: Tania García / CINU México
Para él, cada trazo refleja el tiempo, la dedicación y la personalidad de quien lo realiza. Por eso insiste en que un buen rótulo no depende únicamente de escribir palabras de manera legible, sino de comprender la proporción, los espacios y las características únicas de cada letra.
Esa combinación entre técnica y sensibilidad es precisamente lo que Raúl busca transmitir a personas de diferentes edades, géneros y profesiones en sus talleres.

Alumnas del taller de rótulos de PILARES La Joya y Tasqueña | Crédito: Tania García / CINU México
Una tradición que resiste
En una época dominada por herramientas y aplicaciones digitales que generan imágenes y diseños en cuestión de segundos, Raúl considera que los rótulos hechos a mano conservan algo imposible de reproducir por una máquina.
"Como que tienen aliento de vida, del ser humano", explicó el tallerista.
Cuando Raúl observa los rótulos pintados a mano que aún sobreviven en mercados, puestos de comida o pequeños negocios, siente alegría, pero también preocupación.
“[Un rótulo hecho a mano] cuenta la historia de un oficio que está resistiendo los embates de la tecnología", reflexionó el artista urbano.
Durante años, el trabajo para los rotulistas disminuyó debido al avance de los programas de diseño y ahora de la inteligencia artificial. Incluso hubo momentos en los que pensó abandonar definitivamente el oficio y vender sus pinceles porque ya no había trabajo.
Sin embargo, en los últimos años, Raúl ha visto surgir un interés por la gráfica popular mexicana y por las técnicas tradicionales. Para él, este reconocimiento representa una oportunidad para preservar un conocimiento que forma parte del patrimonio cultural cotidiano de las ciudades.
"Yo creo que ninguna de las manifestaciones del arte, sea la que sea, debe desaparecer", sostuvo el artista.
Uno de los trabajos más significativos de su vida fue la intervención en un jardín de niños en una comunidad de la Sierra de Oaxaca, como parte de una caravana de apoyo comunitario.
"Ese es el trabajo que más amo. Ese es el trabajo que me llenó, porque además lo hice gratis y con materiales que nosotros poníamos", comentó.
Esa experiencia reafirmó una idea que guía su trayectoria: el arte cobra un significado especial cuando contribuye al bienestar y al desarrollo colectivo.
Durante el taller gratuito que impartió en Aldea Global 2026, Raúl transmitió con carisma su amor por los rótulos, así como el proceso creativo y la tradición de este arte urbano, que merece ser reconocido y mantenerse vivo.

“Yo les recomiendo que sean pacientes, que sean constantes y que luchen por el oficio, por nuestro oficio que se está perdiendo”, aconsejó Raúl a las personas interesadas en los rótulos y cualquier expresión artística.
En un mundo donde la tecnología transforma constantemente la manera en que trabajamos y nos comunicamos, Raúl cree que apoyar los oficios hechos a mano también es una forma de proteger la diversidad cultural, fortalecer las economías locales y valorar los conocimientos que se transmiten de una generación a otra.
Porque cada rótulo pintado a mano no sólo comunica un mensaje: también cuenta la historia de quienes mantienen viva una tradición que sigue dando color, identidad y sentido de comunidad a las calles de México.

Texto: Tania García | Video: Ana Becerril Serna | Fotografías: Tania García, Ana Becerril y Orlando Badillo | Centro de Información de las Naciones Unidas en México, Cuba y República Dominicana
En una época dominada por herramientas y aplicaciones digitales que generan imágenes y diseños en cuestión de segundos, Raúl considera que los rótulos hechos a mano conservan algo imposible de reproducir por una máquina.
"Como que tienen aliento de vida, del ser humano", explicó el tallerista.
Cuando Raúl observa los rótulos pintados a mano que aún sobreviven en mercados, puestos de comida o pequeños negocios, siente alegría, pero también preocupación.
“[Un rótulo hecho a mano] cuenta la historia de un oficio que está resistiendo los embates de la tecnología", reflexionó el artista urbano.
Durante años, el trabajo para los rotulistas disminuyó debido al avance de los programas de diseño y ahora de la inteligencia artificial. Incluso hubo momentos en los que pensó abandonar definitivamente el oficio y vender sus pinceles porque ya no había trabajo.
Sin embargo, en los últimos años, Raúl ha visto surgir un interés por la gráfica popular mexicana y por las técnicas tradicionales. Para él, este reconocimiento representa una oportunidad para preservar un conocimiento que forma parte del patrimonio cultural cotidiano de las ciudades.
"Yo creo que ninguna de las manifestaciones del arte, sea la que sea, debe desaparecer", sostuvo el artista.
Letras para construir comunidad
Más allá de su valor estético, Raúl está convencido de que los rótulos también pueden convertirse en una herramienta para transmitir mensajes que fortalezcan la convivencia, el desarrollo, la cooperación y la paz.Uno de los trabajos más significativos de su vida fue la intervención en un jardín de niños en una comunidad de la Sierra de Oaxaca, como parte de una caravana de apoyo comunitario.
"Ese es el trabajo que más amo. Ese es el trabajo que me llenó, porque además lo hice gratis y con materiales que nosotros poníamos", comentó.
Esa experiencia reafirmó una idea que guía su trayectoria: el arte cobra un significado especial cuando contribuye al bienestar y al desarrollo colectivo.
Durante el taller gratuito que impartió en Aldea Global 2026, Raúl transmitió con carisma su amor por los rótulos, así como el proceso creativo y la tradición de este arte urbano, que merece ser reconocido y mantenerse vivo.

Las y los participantes aprendieron del oficio del rotulismo hecho a mano en Aldea Global
“Yo les recomiendo que sean pacientes, que sean constantes y que luchen por el oficio, por nuestro oficio que se está perdiendo”, aconsejó Raúl a las personas interesadas en los rótulos y cualquier expresión artística.
En un mundo donde la tecnología transforma constantemente la manera en que trabajamos y nos comunicamos, Raúl cree que apoyar los oficios hechos a mano también es una forma de proteger la diversidad cultural, fortalecer las economías locales y valorar los conocimientos que se transmiten de una generación a otra.
Porque cada rótulo pintado a mano no sólo comunica un mensaje: también cuenta la historia de quienes mantienen viva una tradición que sigue dando color, identidad y sentido de comunidad a las calles de México.

Raúl Ángeles Martínez invitó a adquirir trabajos hechos a mano porque también es una forma de proteger la diversidad cultural.
Texto: Tania García | Video: Ana Becerril Serna | Fotografías: Tania García, Ana Becerril y Orlando Badillo | Centro de Información de las Naciones Unidas en México, Cuba y República Dominicana
No hay comentarios:
Publicar un comentario