viernes, 16 de enero de 2026

Discurso del Secretario General ante la Asamblea General sobre las prioridades 2026


 

  • Ante un mundo marcado por conflictos, desigualdad y desinformación, el Secretario General presentó sus prioridades finales

 

Nueva York, 15 de enero de 2026.- 

Excelencias,
 
Feliz año nuevo.
 
Les deseo a ustedes y sus familias paz y salud en 2026.
 
Es tradición para el Secretario General que comparezca ante la Asamblea General y presente las prioridades para el año que comienza.
 
Hoy lo hago por última vez.
 
Permítanme asegurarles que haré que cada día de 2026 cuente.
 
Estoy plenamente comprometido y totalmente decidido a seguir trabajando, a seguir luchando y a seguir impulsando el mundo mejor que sabemos que es posible.
 
Ya hemos tenido ayer el beneficio de la intervención de la Presidenta de la Asamblea General, quien les presentó la agenda para este año.
 
Y no faltan tareas urgentes por delante, especialmente mientras damos seguimiento al Pacto para el Futuro y la iniciativa ONU80.
 
Así que hoy quiero aprovechar este momento tradicional para algo un poco no tradicional.

Quiero mirar no solo hacia este año, sino más allá, y hablar con franqueza sobre las fuerzas mayores y megatendencias que están moldeando nuestro mundo, y los desafíos más profundos que debemos enfrentar.

Más que una lista de pendientes, quiero centrarme en tres principios que deben guiar nuestro trabajo.

Pero permítanme empezar con el contexto.

Excelencias, seamos claras y claros.
 
El contexto es de caos.
 
Somos un mundo desbordado de conflicto, impunidad, desigualdad e imprevisibilidad.
 
Un mundo marcado por divisiones geopolíticas autodestructivas… violaciones descaradas al derecho internacional…y recortes generalizados en la ayuda humanitaria y al desarrollo.

Estas fuerzas, y otras más, están sacudiendo los cimientos de la cooperación global y poniendo a prueba la resiliencia del multilateralismo mismo.

Ese es la gran paradoja de nuestra era: en un momento en que más necesitamos la cooperación internacional, parece que somos menos proclives a usarla e invertir en ella.

Algunos buscan poner a la cooperación internacional bajo vigilancia terminal.

Puedo asegurarles: no nos rendiremos.

Y estamos totalmente comprometidas y comprometidos con la causa de la paz en Gaza, Ucrania, Sudán y mucho más allá, y trabajamos sin descanso para llevar ayuda vital a quienes desesperadamente la necesitan.

Y reconozcamos que incluso en esta turbulencia, hemos logrado abrir espacio para las Naciones Unidas donde no estaba garantizado.

Hemos dado un paso adelante para ayudar a moldear la conversación global sobre la inteligencia artificial —insistiendo en que estas poderosas fuerzas sirvan a la humanidad y respeten la dignidad humana.

Hemos estado en primera línea de los esfuerzos para asegurar una financiación justa y sostenible para el desarrollo, impulsando reformas y nuevos mecanismos para que ningún país quede atrás.

Hemos sido firmes en la necesidad urgente de acción climática, exigiendo ambición y trabajando para movilizar gobiernos, empresas y sociedad civil.
En todas partes hemos tratado de poner en el centro las necesidades de las personas y los países más vulnerables.

Y seguiremos avanzando en todas estas áreas y más este año.

En solo las próximas semanas, vamos a:

  • Lanzar el Panel Científico Independiente sobre Inteligencia Artificial para proporcionar evaluaciones imparciales y basadas en evidencia sobre las oportunidades, riesgos e impactos de la IA;
 
  • Presentar las recomendaciones del Grupo de Expertos de Alto Nivel sobre Más Allá del PIB, ofreciendo nuevas maneras de medir el progreso y el bienestar, y reflejar mejor lo que realmente importa para las personas y el planeta;
 
  • Iniciar una serie de reuniones mensuales con ustedes sobre la Iniciativa ONU80 para promover nuestro diálogo continuo y la cooperación para equipar mejor a la ONU para el futuro;
 
  • Presentar evaluaciones iniciales sobre las posibles fusiones del PNUD con UNOPS, así como de ONU Mujeres con el UNFPA, con el fin de mejorar la eficiencia y la coherencia en nuestro trabajo de desarrollo;
 
  • Y avanzar en la revisión de las operaciones de paz para hacerlas más eficaces, más receptivas y adecuadas a los complejos desafíos actuales.

 
Esto es solo una muestra de algunos de los próximos pasos inmediatos.

En todos los frentes, seguimos a toda máquina.

Excelencias,

Estamos trabajando en un momento de cambios dramáticos, y necesitamos reflejar el mundo tal como es.

Las disrupciones no tienen por qué ser destructivas.

También pueden ser una fuerza constructiva.

La Iniciativa ONU80 busca construir un sistema de la ONU que actúe con mayor eficacia, coherencia e impacto, ante la realidad de recursos menguantes y necesidades crecientes.

Sí, la reforma tiene que ver con los recursos —y con usar esos recursos de manera eficaz y eficiente.

Los presupuestos importan, pero solo si cada Estado Miembro paga sus contribuciones completas y puntuales.

La situación actual es totalmente insostenible.

O todos los países, sin excepción, cumplen con sus obligaciones financieras bajo la Carta, lo cual ya no parece ser el caso, o los Estados Miembros deben reformar nuestras reglas financieras para evitar un colapso presupuestario.

Les escribiré con más detalle sobre este tema.
 
Pero la reforma debe ser mucho más que números en una hoja de cálculo.

La reforma debe tratar de instituciones que reflejen el mundo de hoy.

La forma de resolver problemas en 1945 no resolverá los problemas de 2026.

Si las estructuras no reflejan nuestros tiempos, nuestro mundo, nuestras realidades, perderán legitimidad.

Consideremos los hechos:

Cada día, la proporción del PIB global que corresponde a las economías desarrolladas disminuye, poco a poco.

Cada día, las economías emergentes crecen en tamaño, fuerza e influencia.

Cada día, el comercio Sur-Sur avanza más que el comercio Norte-Norte.

Nuestras estructuras deben reflejar este mundo cambiante.

Es por ello que reformar las instituciones financieras y comerciales internacionales no solo resulta importante: es esencial.

Lo mismo ocurre con el Consejo de Seguridad.

Y añadiría que está evidentemente en el interés de quienes ostentan más poder estar a la vanguardia de la reforma.

Quienes intenten aferrarse a privilegios hoy, arriesgan pagar el precio mañana.

Así que debemos tener el valor de cambiar. El mundo no espera, y nosotros tampoco deberíamos hacerlo.

Excelencias,

Mientras avanzamos con las reformas, nuestra misión más amplia debe ser encontrar orientación en este mundo desconcertante.

Permítanme resumirlo en tres principios que deben estar en la base de todas nuestras acciones, no solo para este año, sino para nuestra era:
 
Primero, debemos respetar la Carta de las Naciones Unidas plena y fielmente. Sin peros, sin excusas.

La Carta es un pacto que nos vincula a todas las personas.

No es un menú a la carta; es obligatoria en su conjunto..

La Carta es la base de las relaciones internacionales: el cimiento de la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos.

Me honra servir como custodio de la Carta.

Pero cada una y uno de ustedes también han firmado para ser custodio de la Carta.

Cuando las y los líderes atropellan el derecho internacional, cuando seleccionan qué reglas seguir,  no solo socavan el orden global, sino que sientan un precedente peligroso.

Y seamos claros:

La erosión del derecho internacional no está ocurriendo en la sombra.

Se despliega ante los ojos del mundo, en nuestras pantallas, en vivo y en 4K.

Personas en todas partes son testigos, en tiempo real, de las consecuencias de la impunidad: el uso ilegal y la amenaza del uso de la fuerza; los ataques contra civiles, trabajadores humanitarios y personal de la ONU; cambios inconstitucionales de gobierno; el atropello de los derechos humanos; la censura de la disidencia; el saqueo de los recursos.

Y los peligros no terminan con los Estados o las partes en conflicto.

Están siendo amplificados por una codicia sin fondo y una desigualdad descontrolada.

El 1% más rico posee el 43% de los activos financieros globales. Y solo el año pasado, las 500 personas más ricas sumaron 2,2 billones de dólares a sus fortunas.

Vemos cada vez más un mundo donde los ultra-ricos y las empresas que controlan toman decisiones como nunca antes, ejerciendo una influencia desproporcionada sobre las economías, la información e incluso las reglas que nos gobiernan a todas las personas.

Cuando un puñado de individuos puede moldear narrativas globales, influir en elecciones o dictar los términos del debate público, no estamos frente a una mera desigualdad, estamos frente a la corrupción de las instituciones y de nuestros valores compartidos.

No hay que mirar más lejos que la inteligencia artificial y los algoritmos que moldean nuestras vidas.

Son demasiado determinantes para estar controlados solo por unas pocas empresas o para ser optimizados únicamente con el objetivo de monetizar atención e indignación.

Por ejemplo, ¿cómo protegemos a nuestras infancias de la tiranía del algoritmo?

Debemos asegurar que la humanidad dirija la tecnología, y no al revés.

Les agradezco su apoyo al Panel Científico Independiente sobre Inteligencia Artificial (IA) y al Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA. Debemos seguir trabajando para construir límites, rendición de cuentas, estándares compartidos y la capacidad de cerrar la brecha de la IA.

La concentración de poder y riqueza en tan pocas manos es moralmente indefendible.

Aún más, es un peligro claro y presente para la Carta y la promesa de derechos y dignidad iguales para todas las personas.

Esto nos lleva al segundo principio: debemos ser incansables en nuestro trabajo por la paz con justicia, paz entre las naciones y paz con la naturaleza.

La paz está en el corazón de todo lo que hacemos.

Sin embargo, mientras nos reunimos hoy, las trampas del conflicto tienen a millones de personas de nuestra familia humana atrapadas en ciclos miserables y prolongados de violencia, hambre y desplazamiento.

El sufrimiento no puede continuar.

En Gaza, celebro el inicio de la Fase Dos del alto el fuego, anunciada por Estados Unidos,  y reitero que la ayuda humanitaria debe fluir sin impedimentos,
el alto el fuego debe implementarse plenamente, y debe despejarse el camino hacia una solución irreversible de dos Estados conforme al derecho internacional.

En Ucrania, donde no debemos escatimar algún esfuerzo para detener los combates y lograr una paz justa y duradera en línea con la Carta de la ONU, el derecho internacional y las resoluciones de la ONU.
 
En Sudán, donde las partes deben acordar un cese inmediato de hostilidades y la reanudación de conversaciones para alcanzar un alto el fuego duradero y un proceso político integral, inclusivo y dirigido por los sudaneses. Las y los civiles deben ser protegidos.

Desde Yemen hasta la República Democrática del Congo, desde Haití hasta el Sahel, Myanmar y en todo el mundo, nunca debemos rendirnos en la búsqueda de la paz.

En todos los casos, debemos reconocer que silenciar las armas no es suficiente.

La paz es más que la ausencia de guerra.

Las causas profundas del conflicto deben abordarse. Si no, cualquier solución será precaria.

No es coincidencia que nueve de los diez países con los índices de desarrollo humano más bajos estén actualmente en conflicto.

La paz sostenible requiere desarrollo sostenible.

Sin embargo, diez años después de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, dos tercios de las metas están rezagadas.

El mundo registra un déficit superior a 4 billones de dólares anuales en los recursos que los países en desarrollo requieren para cumplir estas promesas antes de 2030. 

Y los países en desarrollo están siendo golpeados por un espacio fiscal limitado, cargas de deuda aplastantes y precios en alza.

Debemos avanzar en el Compromiso de Sevilla del año pasado, que estableció una agenda ambiciosa para aumentar la financiación, abordar la crisis de la deuda y reformar la arquitectura financiera internacional, para que los países en desarrollo puedan invertir en los sistemas que sostienen el desarrollo y la paz.

Y la paz con justicia significa paz basada en el derecho internacional y en los derechos humanos, económicos, sociales, culturales, civiles y políticos,  que son inalienables, indivisibles e interdependientes.

Debemos proteger la libertad de expresión y el espacio cívico. En ese sentido, me preocupa profundamente la represión violenta en Irán.

Debemos abrir las puertas de la oportunidad para mujeres y niñas en todo el mundo.

Y quiero recalcar que no podemos y no vamos a ceder ante el preocupante retroceso en los derechos de las mujeres, la mitad de la humanidad,  y los logros arduamente ganados en igualdad, participación y protección.

Me enorgullece que hayamos logrado, por primera vez en la historia de la ONU, la paridad de género en los altos niveles. Somos más fuertes por ello, y seguiremos avanzando.

También ampliaremos los progresos para aumentar la participación significativa de las juventudes, la inclusión plena de las personas con discapacidad y oportunidades reales para los pueblos indígenas.

Todo esto es esencial para construir un futuro más equitativo, pacífico, justo y sostenible.

Excelencias,

La paz con justicia también significa paz con la naturaleza.

Un mundo en caos climático no puede ser un mundo en paz.

El cambio climático es un multiplicador de amenazas, incrementa tensiones por tierras, agua y alimentos;

Obliga a las personas a abandonar sus hogares;

Y destroza los ecosistemas que todos dependemos.

Es también una profunda injusticia que quienes menos responsabilidad tienen estén pagando primero y peor.

Las y los líderes han fallado en mantener las temperaturas por debajo de 1.5 grados.

Una superación temporal ahora es inevitable, pero no es irreversible.

Nuestra misión es mantener ese exceso lo más pequeño, breve y seguro posible, y hacer que la curva vuelva a encaminarse hacia 1.5 sin demora. 

Eso significa:

Reducir emisiones más allá de los planes climáticos nacionales —ahora— y seguir reduciéndolas.

Acelerar una transición justa, ordenada y equitativa de los combustibles fósiles hacia las energías renovables.
 
Duplicar la eficiencia energética para 2030; construir redes y almacenamiento para conectar la energía limpia para todas las personas; reducir el metano; y detener la deforestación.

Cumplir las promesas de adaptación y de pérdidas y daños.

Y asegurar financiación asequible y predecible que llegue a quienes la necesitan, cuando la necesitan.

La justicia climática es una inversión en la paz y la seguridad, porque la vulnerabilidad en cualquier lugar se convierte en riesgo en todas partes, propagándose a través de los sistemas financieros, las cadenas de suministro y la estabilidad global.

En tercer lugar, y finalmente, nuestra prioridad debe ser construir unidad en una era de división.

En todo el mundo vemos el riesgo de que las sociedades se desmoronen bajo el peso del racismo, la xenofobia nacionalista y la intolerancia religiosa.
Estos venenos corroen el tejido de las comunidades, alimentan la división y la desconfianza.

Los peligros no son abstractos; son visibles en la vida cotidiana de millones de personas, reforzados por la retórica y la desinformación que busca excluir en lugar de incluir.

Y no es suficiente condenar estas tendencias de manera ideológica o simplemente decir “esto está mal”.

Muchas personas sienten que han sido dejadas atrás. Ven riqueza a su alrededor y aun así luchan para sobrevivir.

Sienten que la rápida globalización, junto con el progreso tecnológico,  ha socavado sus perspectivas.

Ven grandes movimientos de personas y se les dice, falsamente, que la identidad es un juego de suma cero.

Las tendencias demográficas incrementan la urgencia.

El dividendo demográfico no puede materializarse si las juventudes no ven dividendos en sus propias vidas.
 
Al mismo tiempo, las sociedades que están envejeciendo no pueden permitirse cerrarse, construir muros —literal o figuradamente. Hacerlo es una receta para el estancamiento y algo peor.

Cada país tiene el derecho soberano, dentro de la ley, de gestionar sus fronteras y garantizar su seguridad.

Pero las personas en situación de movilidad también tienen derechos, derechos que deben ser respetados y protegidos, donde sea que estén.

Nuestro reto, y nuestra prioridad,  debe ser construir sociedades acogedoras, no ciudadelas fortificadas.

Sociedades que inviertan en el software de la cohesión social: inclusión, educación y habilidades, empleos dignos y protección social con un nuevo contrato social.

Sociedades que construyan comunidades donde la identidad de todas las personas sea respetada, y donde sientan que pertenecen y están en unidad por valores cívicos compartidos.

La armonía nunca es accidental. Requiere políticas deliberadas, recursos y coraje político.

Si no ponemos nuestra humanidad compartida en primer lugar, corremos el riesgo de perder todo lo que nos hace fuertes.

La elección es clara: inclusión o aislamiento, renovación o declive.

Debemos construir sociedades unidas en un mundo de naciones unidas.

Excelencias,

He hablado con franqueza porque los tiempos lo exigen.

No podemos permitirnos complacencia, negación o demora.

No podemos ser espectadores ante la injusticia, la indiferencia o la impunidad.

Y tenemos el poder de trazar un rumbo diferente.

La Carta nos da nuestra brújula. Nuestra búsqueda de la paz con justicia nos da nuestro propósito. Y nuestra humanidad común nos da el imperativo de actuar.

El mundo está cambiando, a menudo de maneras inquietantes, pero también de maneras inspiradoras.
 
Las fuerzas de la división y la desigualdad son poderosas, pero también lo son nuestra capacidad de solidaridad y justicia.

Incluso en los mares agitados de hoy, podemos anclar nuestra acción en la paz, la dignidad y la esperanza.

Esto requiere el mejor esfuerzo de todas las personas.

No olvidemos quiénes somos y qué representamos.

Las Naciones Unidas son una promesa viva, una promesa de que, a pesar de nuestras diferencias, resolveremos los problemas de manera conjunta.

Cumplamos esa promesa.

No nos rindamos nunca.

Las apuestas no podrían ser más altas, y el tiempo no podría ser más corto.
 
Gracias.

Lee el discurso en nuestra página oficial. 

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