Con el objetivo de prevenir la violencia en las calles de la capital y evitar que los conflictos cotidianos escalen a agresiones o delitos de mayor gravedad, el Secretario de Seguridad Ciudadana (SSC), Pablo Vázquez Camacho, acompañó a la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, en la presentación del nuevo Modelo de Justicia Cívica de Proximidad, Prevención y Convivencia, que prioriza la mediación, la resolución de conflictos y la transformación de conductas mediante el trabajo en territorio.
Como parte de la Estrategia de Seguridad y Construcción de Paz en la Ciudad de México, la iniciativa contempla reformas a la Ley de Cultura Cívica para delimitar las responsabilidades de las instancias involucradas, fortalecer la coordinación interinstitucional, bajo el liderazgo de la Consejería Jurídica y de Servicios Legales, e impulsar la participación comunitaria.
En este modelo, la Policía de la Ciudad de México tendrá un papel fundamental como primer respondiente ante conflictos vecinales y comunitarios, con intervenciones oportunas para identificar riesgos y evitar que las diferencias entre personas deriven en hechos de violencia.
La atención se centrará en conductas que afectan la tranquilidad y el uso compartido de calles, parques y plazas, como riñas, amenazas, maltrato, coacción y agresiones, así como el consumo de alcohol o sustancias en espacios públicos no autorizados, los ruidos excesivos y el uso imprudente de objetos peligrosos.
También se atenderán las obstrucciones injustificadas de calles, banquetas y accesos, los daños al mobiliario urbano, las pintas y el abandono de basura y otros desechos en la vía pública.
Para detectar oportunamente estas situaciones, la SSC reforzará la presencia policial en territorio mediante el fortalecimiento de los cuadrantes, las visitas domiciliarias del programa La Policía Cerca de Ti y los patrullajes de Código 1, La Policía en tu Calle.
Cuando la situación lo amerite, los policías realizarán las detenciones correspondientes y presentarán a las personas probables responsables ante el juez cívico, quien determinará las medidas aplicables conforme a sus atribuciones. Con ello, se busca agilizar la atención de los conflictos y permitir que los efectivos regresen al territorio para continuar con sus labores de prevención.
El modelo también contempla actividades comunitarias, como pláticas, talleres, jornadas y ferias de seguridad, para brindar a las y los habitantes herramientas que les permitan identificar conductas de riesgo, fomentar la prevención y promover el autocuidado.
Asimismo, las audiencias orales permitirán que el juez cívico atienda los conflictos entre las partes, con la participación de los policías, quienes expondrán los hechos mediante explicaciones fundadas y motivadas, en un ejercicio que busca fortalecer sus capacidades y la rendición de cuentas ante la ciudadanía.
“La justicia cívica, a partir de esta reforma que impulsa la Jefa de Gobierno se vuelve el pilar fundamental de la prevención del delito y la policía de la Ciudad de México va a estar lista para sumarse con todo el ímpetu y toda la efectividad que lo ha hecho en materia del sistema de justicia penal a este nuevo pilar de la seguridad”, concluyó Vázquez Camacho.
Durante su participación, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, destacó diez puntos estratégicos para transformar el Modelo de Cultura Cívica y consolidarlo como un precursor de paz en la ciudadanía.
1. Justicia cívica preventiva y restaurativa: pasar de castigar a prevenir conflictos, reconstruir el tejido social y fortalecer la convivencia.
2. Nuevas vías para resolver delitos menores: facilitar soluciones ágiles, reparación del daño y responsabilidad, bajo condiciones estrictas y sin cerrar la vía penal.
3. Juicios orales y audiencias públicas: una justicia más rápida, transparente, imparcial y cercana a la ciudadanía.
4. Agentes Psicosociales Restaurativos: identificar las causas de los conflictos y atender los factores de riesgo para prevenir la reincidencia.
5. Calpullis de paz: acercar la mediación y la conciliación a los barrios para resolver conflictos comunitarios de manera pacífica.
6. Despresurización de los juzgados cívicos: resolver conflictos mediante mecanismos alternativos y evitar la judicialización innecesaria.
7. Reparación del daño y no repetición: impulsar acuerdos que reparen las afectaciones, recuperen la convivencia y eviten nuevos conflictos.
8. Justicia cívica itinerante: llevar servicios de mediación y atención a las colonias para prevenir la violencia desde el territorio.
9. Medidas comunitarias transformadoras: impulsar talleres, atención psicológica, prevención de adicciones y oportunidades para fortalecer la convivencia.
10. Una sola ruta de atención: detectar riesgos, atender reportes e intervenir ante infracciones con valoración, mediación, medidas individualizadas y seguimiento.
“La paz también se construye si evitamos que esos conflictos cotidianos se conviertan en violencia. Queremos pasar de una justicia que castiga después a una justicia que previene antes; de una justicia que acumula expedientes a una justicia que resuelve conflictos; de una justicia que sanciona a una justicia que también repara, que acompaña y que transforma.”, puntualizó.