CDMX, agosto de 2026. – La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el burnout como un fenómeno ocupacional resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no ha sido gestionado con éxito. De acuerdo con la OMS, el burnout se puede manifestar como una sensación de agotamiento o falta de energía, una distancia mental creciente del trabajo, o sentimientos de negativismo, cinismo o desapego respecto al empleo y una reducción de la eficacia profesional. Este problema ocurre solamente en un contexto laboral independiente de la vida personal o familiar del empleado.
Un estudio de la consultora internacional Gallup arrojó que el 67%* de todos los trabajadores reportan experimentar síntomas de burnout en su empleo actual, frente al 52% en 2021. Por su parte, la Asociación Americana de Psicología, encontró que el 44% de los empleados** dicen sentirse quemados “a menudo” o “siempre”. Por su parte, Deloitte concluye que los empleados Millennial y Gen Z reportan las tasas más altas de burnout: 74% y 71%, respectivamente, comparado con 59% en Gen X y 48% en Baby Boomers.
Los tiempos pospandemia también han acelerado este problema laboral. Con la popularización de los formatos híbridos que combinan trabajo remoto con asistencia física, o esquemas completamente digitales, se ha disparado a niveles nunca vistos de burnout en el trabajo, alcanzando niveles récord en 2026. Y es que la sensación de sentirse permanentemente conectado está afectando la falta de descanso del colaborador.
Hoy la tecnología está influyendo de forma importante en el burnout: notificaciones constantes, mensajería virtual excesiva, reuniones largas virtuales, hiperconexión y sobrecarga de información digital; todo ello supone una carga adicional o estrés en la dinámica laboral.
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