viernes, 15 de mayo de 2026

La caída de empleadores profundiza la debilidad del empleo formal

 


David Cervantes Arenillas


Pese a la mejora observada en abril, el empleo formal sigue mostrando fragilidad y acumula 19 meses de estancamiento

En abril de 2026 el empleo formal registró un crecimiento moderado. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en cifras originales se crearon apenas 24 mil puestos de trabajo, un resultado todavía limitado, aunque favorable frente a la contracción observada en el mismo mes del año previo. Al ajustar las cifras por estacionalidad, el empleo registró un crecimiento mensual de 0.21%, superior al observado en los dos años previos, lo que podría representar una señal —aún incipiente— de cierta estabilización del mercado laboral formal. Sin embargo, el desempeño continúa siendo consistente con un entorno de bajo dinamismo económico, en línea con la caída de -0.8% del PIB durante el primer trimestre de 2026.

En términos anuales, el empleo formal registró un crecimiento de 1.5%; sin embargo, al excluir a los trabajadores de plataformas digitales, el crecimiento se reduce a 0.8%. Si bien esta cifra representa una ligera mejora respecto al mes previo, aún resulta insuficiente para señalar un cambio de tendencia en la dinámica del empleo. Este desempeño continúa siendo consistente con otros indicadores económicos que reflejan debilidad. En particular, el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza acumuló 14 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos y registró una variación anual de -0.4 puntos, lo que señala que prevalece un entorno de incertidumbre empresarial poco favorable para la recuperación de la inversión. En línea con lo anterior, la inversión fija bruta volvió a debilitarse en febrero, con una caída mensual de -0.8% y una contracción anual de -3.6%.

La debilidad que ha venido mostrando el mercado laboral no responde únicamente a factores transitorios. El bajo crecimiento acumulado del empleo formal en los últimos meses, junto con la caída persistente en el número de empleadores formales y la debilidad de la inversión, sugieren un deterioro más estructural en la capacidad de generación de empleo de la economía. En este contexto, al hacer un balance desde octubre de 2024, el empleo formal apenas ha acumulado un crecimiento de 0.6%, reflejando un virtual estancamiento en la creación de puestos de trabajo durante los últimos 19 meses y evidenciando la persistente debilidad del mercado laboral formal en México.

Patrones y empleadores formales continúan mostrando un deterioro persistente

Los datos del IMSS sobre patrones registrados continúan mostrando debilidad. En abril registraron una caída anual de -2.7%, acumulando 22 meses consecutivos de variaciones negativas, lo que evidencia un deterioro persistente en la base patronal formal, en línea con la debilidad que ha mostrado la economía y el mercado laboral.

Cabe señalar que el IMSS, en el reporte de puestos de trabajo publicado en mayo, indica que los registros patronales corresponden a unidades administrativas y no necesariamente a empresas o establecimientos únicos, por lo que su reducción puede responder tanto a factores económicos como a procesos de depuración o actualización administrativa. Sin embargo, aun considerando estas precisiones metodológicas, la evolución de los registros patronales continúa siendo un indicador relevante de la fortaleza del tejido empresarial formal, dada su estrecha relación con el ciclo económico y el comportamiento del empleo.


En este sentido, históricamente los periodos de desaceleración económica y menor generación de empleo han coincidido con reducciones en el número de patrones registrados, mientras que en fases de expansión ocurre lo contrario. Además, al complementar esta información con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, se observa una divergencia cada vez más clara entre el sector formal e informal. Mientras los empleadores formales muestran caídas sostenidas, los empleadores informales continúan creciendo a un ritmo significativamente mayor.



Tomando como referencia el cuarto trimestre de 2023, los empleadores formales acumulan una caída de -10.4%, dinámica consistente con la reducción observada en los patrones registrados ante el IMSS, que al mes de abril acumulan una disminución de -3.8%. En contraste, los empleadores informales registran un crecimiento de 11.6% en el mismo periodo.


Más allá de posibles efectos administrativos, la persistencia y duración de las caídas en los registros patronales, así como su coincidencia con otros indicadores de debilidad económica —como el bajo crecimiento del empleo formal, la caída de la inversión y el deterioro de la confianza empresarial—, sugieren que su comportamiento responde a un entorno económico menos favorable para la creación y permanencia de unidades productivas formales. En conjunto, esta dinámica apunta a un debilitamiento sostenido del tejido productivo formal, particularmente entre las unidades económicas de menor tamaño, en línea con lo señalado en nuestro reporte previo, dentro de un contexto de bajo dinamismo económico y limitada generación de empleo formal.

Manufactura, comercio y agro continúan frenando la recuperación del empleo formal

El desempeño sectorial del empleo formal continuó mostrando una elevada heterogeneidad durante abril, aunque con algunas señales de estabilización en sectores que previamente habían mostrado debilidad.

  • Destaca el sector de la construcción, que registró su mejor desempeño en lo que va del año, acumulando cuatro meses consecutivos de crecimiento mensual del empleo. En abril, creció 1.2% mensual en cifras desestacionalizadas, lo que sugiere una recuperación gradual tras la fuerte debilidad observada desde finales de 2024. No obstante, en términos anuales el crecimiento continúa siendo moderado (0.5%), reflejando que la recuperación aún es incipiente.

  • El sector de transportes y comunicaciones volvió a mostrar un crecimiento destacado, con una variación mensual de 0.93% y un crecimiento anual de 10.9%. Sin embargo, este comportamiento continúa altamente influido por la incorporación de trabajadores de plataformas digitales, por lo que una parte importante del dinamismo observado no necesariamente refleja una recuperación generalizada de la actividad tradicional del sector.

  • El sector servicios mantuvo un desempeño positivo, con un crecimiento mensual de 0.24%, aunque moderando el ritmo observado el mes previo (0.63%). A tasa anual, el empleo en servicios creció 2.1%, consolidándose como uno de los principales soportes del empleo formal, dada su elevada participación dentro del empleo total.

  • En el caso de la manufactura, el sector mostró una ligera mejora al registrar un crecimiento mensual de 0.25%, luego de un prolongado periodo de debilidad. Sin embargo, en términos anuales el empleo manufacturero continúa mostrando una contracción de -1.7%, acumulando más de un año de deterioro. De consolidarse esta moderación en las caídas, podría representar una señal positiva para un sector particularmente relevante por su peso dentro del empleo formal y su estrecha vinculación con el ciclo económico y exportador.

  • En contraste, el sector comercio prolongó su debilidad, registrando una caída mensual de -0.13%. Este comportamiento resulta consistente con la desaceleración del consumo privado. En línea con ello, el Indicador de Consumo Big Data BBVA Research (ICBD BBVA Research) reportó en abril una caída mensual real de -0.4% ajustada por estacionalidad, mientras que el consumo de bienes disminuyó -0.5% en el mismo periodo.

  • Por último, el sector agropecuario continuó mostrando el mayor deterioro relativo dentro del mercado laboral formal. En abril registró una caída mensual de -0.69% y una contracción anual de -3.4%, acumulando 32 meses consecutivos de variaciones anuales negativas. La persistencia de esta dinámica refleja un deterioro estructural del sector y apunta hacia un periodo prolongado de debilidad en la generación de empleo agropecuario formal.

Veinte estados acumulan pérdidas de empleo formal en los últimos 19 meses

El balance regional del empleo formal desde octubre de 2024 a la fecha continúa mostrando una marcada debilidad y una elevada heterogeneidad entre entidades. Si bien algunas economías estatales han logrado mantener crecimientos positivos, la mayor parte del país enfrenta un entorno negativo en la creación de empleo formal, reflejo de la desaceleración económica, la debilidad de la inversión y el deterioro de sectores clave como la manufactura y el comercio.

  • En este contexto, 20 entidades federativas presentan pérdidas de empleo formal entre octubre de 2024 y abril de 2026. Entre las contracciones más pronunciadas destacan Campeche (-9.3%), Sinaloa (-5.4%) y Guerrero (-3.1%). Asimismo, sobresalen las caídas observadas en Chiapas (-2.7%), Tamaulipas (-2.7%), Zacatecas (-2.3%) y Coahuila (-1.9%), reflejando una debilidad persistente y generalizada en distintas regiones del país.

  • Por otro lado, algunas entidades mostraron crecimientos positivos, como Oaxaca (1.5%) y Baja California (0.4%); sin embargo, estos avances continúan siendo limitados y se mantienen por debajo de las entidades con mayor dinamismo. Asimismo, estados industriales y tradicionalmente relevantes en la generación de empleo formal, como Querétaro (0.9%) y Nuevo León (0.4%), continúan mostrando una dinámica moderada, consistente con la debilidad observada en el sector manufacturero durante los últimos meses.

  • En contraste, las entidades con el mejor desempeño durante estos 19 meses han sido Baja California Sur (2.8%), Colima (4.7%) y el Estado de México (7.9%). Este último caso resulta particularmente relevante dada su elevada participación en la generación total de empleo formal, por lo que su dinamismo ha contribuido parcialmente a compensar la debilidad observada en gran parte del país.

En conjunto, la evidencia continúa mostrando un mercado laboral regional altamente fragmentado, donde el crecimiento del empleo formal permanece concentrado en pocas entidades, mientras la mayoría del país sigue enfrentando un entorno de baja creación de empleo.


El crecimiento salarial se modera aún más en un entorno de débil creación de empleo

  • El salario real registró un crecimiento anual de 2.3% en abril, una desaceleración de 0.1 puntos porcentuales respecto al dato observado en marzo. Con ello, el crecimiento salarial continúa perdiendo dinamismo y acercándose gradualmente a su promedio histórico observado entre 2012 y 2024 (2.0%), lo que sugiere una moderación cada vez más evidente en la capacidad de expansión del ingreso real de los trabajadores.

  • La masa salarial real mostró un mejor desempeño relativo, creciendo 3.8% anual, favorecida tanto por el crecimiento del salario real como por una base de empleo ligeramente más favorable respecto al año previo. Sin embargo, al excluir a los trabajadores de plataformas digitales, lo que permite aproximar de mejor manera la dinámica de creación de empleo e ingresos laborales, el crecimiento se reduce a 3.1%, es decir, 0.7 puntos porcentuales menos. No obstante, esta cifra representa una ligera mejora respecto al mes anterior.

  • Aun así, tanto la masa salarial total como aquella excluyendo trabajadores de plataformas digitales continúan ubicándose por debajo del promedio observado entre 2012 y 2024, reflejando que, pese a cierta resiliencia en los ingresos laborales, el entorno de bajo crecimiento del empleo formal continúa limitando el dinamismo de la masa salarial real.

En concreto, el avance observado en abril continúa mostrando un mercado laboral formal con señales incipientes de mejora, pero todavía inmerso en un entorno de bajo dinamismo económico. La debilidad de la inversión, el deterioro persistente de los empleadores formales y la fragilidad observada en sectores y regiones clave siguen restringiendo la capacidad de generación de nuevos empleos formales.

Si bien algunos indicadores sugieren una moderación en el deterioro observado durante los últimos meses, aún no existen elementos suficientes para señalar un cambio de tendencia sostenido. Hacia adelante, la recuperación del empleo formal dependerá en buena medida de una reactivación de la inversión, que hasta el momento continúa en terreno negativo, y de un fortalecimiento de la confianza empresarial, factores indispensables para recuperar el dinamismo en la creación de empleo y la permanencia de unidades productivas formales.

Es probable que a partir de mayo o junio comiencen a observarse efectos positivos sobre la creación de empleo temporal, particularmente en sectores de servicios vinculados a las actividades relacionadas con el Mundial de Futbol de 2026, especialmente en entidades como Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco. No obstante, es probable que una parte importante de este impulso sea transitorio y tienda a moderarse una vez concluido el evento deportivo. Asimismo, dicha moderación podría hacerse más evidente posteriormente, conforme parte del empleo generado en actividades de construcción e infraestructura asociadas al Mundial también comiencen a desvanecerse tras la conclusión del evento.


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