México, abril de 2026. Emprender en México sigue siendo, más que una oportunidad, una necesidad. En la antesala del Día Mundial del Emprendimiento (16 de abril), los datos de 2025 confirman un ecosistema amplio pero frágil: muchas iniciativas nacen, pero pocas logran consolidarse en el tiempo.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, más del 95% de las unidades económicas en el país son microempresas, la mayoría con bajos niveles de productividad y alta exposición a la informalidad. En paralelo, el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) ubica a México entre los países con mayor actividad emprendedora, con cerca del 25% de su población adulta involucrada en este tipo de iniciativas. El problema no es la falta de emprendedores, sino su capacidad de escalar y sostenerse.
En ese contexto, comienzan a ganar terreno modelos de autoempleo digital que reducen barreras de entrada y costos operativos. Plataformas como GoTrendier reportan que más de 9 millones de personas en México generan ingresos desde casa a través de la reventa de ropa, un fenómeno que habla más de adaptación económica que de sofisticación empresarial.
Lejos del discurso aspiracional del emprendimiento, estos modelos evidencian una realidad más cruda: millones de personas están encontrando en la economía digital una vía inmediata de ingresos ante la falta de empleo formal o la insuficiencia de este. “Vemos usuarios que comienzan vendiendo prendas de su clóset y terminan construyendo una fuente constante de ingresos. No necesariamente se identifican como emprendedores, pero lo son”, explica Aloma García, Country Manager de GoTrendier en México.
El auge de estas alternativas también plantea preguntas de fondo. ¿Está el país fomentando empresas sostenibles o simplemente facilitando esquemas de supervivencia económica? Para analistas, el crecimiento del emprendimiento en México no puede medirse solo en volumen, sino en su capacidad de generar valor, empleo formal y estabilidad a largo plazo.
Por ahora, la tendencia es clara: el emprendimiento en México se está redefiniendo. Es más digital, más inmediato y más accesible, pero también más atomizado y, en muchos casos, más vulnerable. En ese escenario, plataformas como GoTrendier funcionan menos como vitrinas comerciales y más como termómetros de una economía donde emprender dejó de ser una opción y se convirtió en una condición.
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