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La evidencia científica muestra
que algunos cambios biológicos asociados con la enfermedad pueden comenzar hasta
20 años antes de que aparezcan síntomas clínicos, incluso cuando la persona
todavía conserva buena parte de su funcionalidad[1]
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Los biomarcadores están cambiando
la manera de estudiar el Alzheimer y pueden apoyar diagnósticos más precisos y
oportunos
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En México, 7,8 % de las personas
mayores de 60 años vive con esta enfermedad
Ciudad de México, 21 de septiembre de 2026. El Alzheimer no comienza cuando aparece el primer olvido. Hoy se sabe que
algunos de los cambios biológicos asociados con la enfermedad pueden
desarrollarse hasta 20 años antes de que los síntomas sean evidentes. Para
Lilly, este conocimiento abre una oportunidad para impulsar, desde la
investigación y la innovación en neurociencias, una conversación sobre cómo
está evolucionando su identificación y qué puede significar para quienes viven
con esta condición.
Este avance cobra
especial relevancia en México,
donde 7,8 % de las personas mayores de 60 años vive con esta condición[2].
Identificar la enfermedad oportunamente puede permitir que las personas
conserven un papel más activo en las decisiones sobre su atención, mientras
mantienen mayores niveles de funcionalidad e independencia.
“El Alzheimer no empieza
cuando el olvido se vuelve evidente. La enfermedad puede avanzar mucho antes y
hoy tenemos la posibilidad de buscar sus señales antes de que interfiera de
manera importante con la vida de una persona. Desde Lilly trabajamos desde la
investigación y la innovación para impulsar nuevas herramientas y
aproximaciones que permitan avanzar en el conocimiento de esta condición y
contribuir a que más personas puedan acceder a una atención cada vez más
oportuna y precisa”, señaló Ariana Brigith Castillo, médica de Investigación Clínica del
área de neurociencias en Lilly México.
Parte de este cambio está
en la posibilidad de mirar más allá de los síntomas para entender qué está
pasando en el cerebro. Ahí entran los biomarcadores: señales biológicas que
ayudan a explicar cómo avanza la enfermedad y que hoy pueden identificarse incluso
con un análisis de sangre, antes de que los síntomas sean evidentes.
Esto ha permitido ampliar el
conocimiento sobre lo que ocurre antes de que aparezca el deterioro cognitivo. Hoy
existen herramientas, como análisis de sangre de alta precisión, capaces de
identificar señales asociadas con el Alzheimer entre 5 y 10 años antes de la
aparición del deterioro cognitivo[3].
Esta información puede complementar la valoración médica y aportar elementos
antes de que las manifestaciones interfieran de manera importante con la vida
cotidiana.
Evidencia presentada en
foros científicos recientes y del sector asegurador coinciden en que la mayor
carga económica de la enfermedad suele concentrarse en sus etapas más
avanzadas, mientras que la identificación temprana (apoyada por biomarcadores)
permite ubicar a más personas en fases en las que todavía conservan una
funcionalidad y calidad de vida importantes. A esto se suma que los
tratamientos emergentes buscan actuar sobre las bases biológicas de la
enfermedad, lo que refuerza el valor clínico de un diagnóstico oportuno. La
detección temprana solo tiene sentido si va acompañada de un tratamiento
igualmente oportuno: iniciarlo en las primeras etapas es lo que permite incidir
en el curso de la enfermedad mientras la persona conserva mayor funcionalidad.
La identificación oportuna
también tiene una dimensión humana. Conocer qué está ocurriendo puede ayudar a
las personas y sus familias a prepararse para los cambios que pueden venir y
mantener conversaciones informadas con sus profesionales de la salud. También
puede favorecer que quien recibe el diagnóstico participe activamente en
decisiones relacionadas con su atención mientras conserva mayor autonomía.
Comprender mejor esta
condición implica además hablar de ella con precisión. Alzheimer y demencia no
son sinónimos. La demencia describe un síndrome que puede tener distintas
causas y afectar las capacidades cognitivas hasta interferir con la vida cotidiana.
El Alzheimer corresponde a una enfermedad neurodegenerativa del sistema
nervioso central que provoca deterioro cognitivo y constituye la causa más
frecuente de demencia[4].
Se trata, ante todo, de una
enfermedad neurológica, y no de un trastorno psiquiátrico.
Nombrarla con precisión no
es un matiz menor: su clasificación clínica influye en cómo se diagnostica, se
trata y se reconoce dentro del sistema de salud público y en los seguros de
salud privados.
Utilizar estos conceptos de
manera adecuada contribuye a reducir el estigma. Los cambios en la conducta
tampoco deben interpretarse automáticamente como un trastorno psiquiátrico.
Pueden formar parte de las alteraciones neurológicas asociadas con la evolución
de la enfermedad.
Durante el Mes Mundial del
Alzheimer, Lilly busca contribuir a una conversación más informada sobre esta
condición y la importancia de reconocerla oportunamente. Acercar el
conocimiento científico a las personas también puede ayudar a comprender mejor
lo que ocurre, dejar atrás estigmas y favorecer que las dudas lleguen antes al
consultorio.
Hoy, entender lo que sucede
antes de que el olvido sea evidente no solo está transformando la forma de
estudiar el Alzheimer. También abre una oportunidad para que el sistema de
salud público y los seguros de salud privados sigan avanzando en reconocerla
con la precisión que la ciencia ya permite, de manera que cada vez más personas
puedan acceder a tiempo a la atención que necesitan.
Acerca
de Lilly
Lilly
es una compañía que desarrolla medicinas y que transforma la ciencia en salud
para mejorar la vida de las personas en el mundo. Hemos sido pioneros en
descubrimientos que han cambiado vidas durante 150 años y actualmente nuestros
medicamentos ayudan a decenas de millones de personas en el planeta.
Aprovechando el poder de la biotecnología, la química y la medicina genética,
nuestros científicos están impulsando rápidamente nuevos descubrimientos para
resolver algunos de los desafíos de salud más importantes del mundo: redefinir
la atención de la diabetes y reducir sus efectos más devastadores a largo
plazo; avanzar en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer; proporcionar
soluciones a algunos de los trastornos del sistema inmunológico más debilitantes;
y tratar los cánceres más difíciles de un modo más manejable. Con cada paso
hacia un planeta más saludable, lo que principalmente nos motiva es mejorar la
vida de millones de personas. Eso incluye realizar ensayos clínicos innovadores
que reflejen la diversidad de nuestro mundo y trabajar para garantizar que
nuestros medicamentos sean accesibles y asequibles. Para obtener más
información, visita https://www.lilly.com/mx/. Síguenos en Facebook
(@LillyLatam), Instagram (@lilly_latam), LinkedIn (@LillyMéxico) y TikTok
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[1] El estado de la enfermedad de
Alzheimer en México, desafíos actuales y perspectivas para el diagnóstico y
tratamiento. Gaceta Médica de México. 2025. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S0016-38132025000600591&script=sci_abstract
[2] Secretaría de Salud. 391. En
México, padece Alzheimer 7.8% de las personas mayores de 60 años. Gobierno de
México. 21 de septiembre de 2024. https://www.gob.mx/salud/prensa/391-en-mexico-padece-alzheimer-7-8-de-las-personas-mayores-de-60-anos
[3] Información proporcionada por
Lilly México a partir de los hallazgos compartidos por Ariana Brigith Castillo,
médica de Investigación Clínica del área de neurociencias en Lilly México,
durante su participación en el Foro AMIS 2026.
[4] Peña-de León E,
Alberch-Junghanns R, Jiménez-Genchi A, et al. Multidisciplinary consensus on the combined management
of Alzheimer’s disease by Mexican experts: recommendations and guidelines. Revista Mexicana de
Neurociencia. 2024;25(5):138–142. DOI 10.24875/RMN.24000023. Disponible en
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1665-50442024000500004&script=sci_arttext