viernes, 25 de septiembre de 2026

AIMX expresa preocupación por exposición de datos personales de particulares, hace un llamado al gobierno federal para colaborar con la industria digital


 

●       La Asociación Mexicana de Internet A.C., organización representante de la industria tecnológica con 25 años de historia y trabajo ininterrumpido impulsando el desarrollo del ecosistema digital del país, expresa su reconocimiento y preocupación por los comunicados recientes publicados por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, en los que la autoridad informa que localizó en Telegram la oferta de bases de datos de ciudadanos. 

 

Ciudad de México, Septiembre de 2026.— La Asociación Mexicana de Internet expresa su reconocimiento y, a la vez, su preocupación por los comunicados recientes (Comunicado No. 111, publicado el 20 de septiembre y Comunicado No. 113, publicado el 24 de septiembre) de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno. En ellos, la autoridad informa de monitoreos forenses en los que se detectó la oferta de bases de datos atribuidas empresas privadas, tras lo cuál anuncia que se iniciarían investigaciones de oficio.

 

La Asociación comparte plenamente el objetivo de proteger a las personas titulares de los datos. Por ello plantea establecer mecanismos para lograr que estos hallazgos fortalezcan la protección de datos sin debilitar el debido proceso, la investigación de los delitos ni la confianza en la economía digital.

 

La importancia de la detección temprana

La AIMX reconoce la labor de la Secretaría. Detectar a tiempo una posible exposición permite activar de inmediato los protocolos de respuesta a incidentes: verificar la autenticidad de la información, contener el daño e informar a las personas titulares, como se exige en la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP).

Identificar estas amenazas rápidamente puede reducir de días a horas el tiempo de reacción de las empresas, y de ese tiempo depende cuánto daño sufren las personas. Sin duda, el mayor valor de un hallazgo así está en compartirlo primero, y por canales directos, con quien puede actuar sobre él.

El monitoreo no debe ser la antesala automática de la sanción

Preocupa que un monitoreo derive, en el mismo acto, en el anuncio público de una investigación de oficio para “determinar la presunta responsabilidad” de una empresa identificada por su nombre, aún cuando los propios comunicados reconocen que las filtraciones están en calidad de “supuestamente atribuible” y que el sistema “podría estar relacionado” con las empresas.

La LFPDPPP sólo permite la verificación de oficio cuando se presume, fundada y motivadamente, una violación a la Ley: la oferta que un presunto delincuente publica en Telegram apunta, en su caso, a un delito cometido contra la empresa; no acredita por sí misma que ésta haya incumplido. La Ley exige medidas de seguridad acordes al riesgo, no infalibilidad, y sólo sanciona la vulneración cuando resulte imputable al responsable.

 

Anunciar primero y verificar después invierte el orden del debido proceso: La presunción de inocencia rige también en el procedimiento administrativo sancionador, como lo ha sostenido la Suprema Corte (jurisprudencia P./J. 43/2014). Además, los servidores públicos deben guardar confidencialidad sobre lo que conozcan con motivo de una verificación.

“Un esquema en el que cada publicación criminal detona una verificación y una eventual multa crea un incentivo perverso. Entrega a los grupos delincuenciales una nueva palanca de extorsión: les basta difundir una muestra para activar a la autoridad contra su víctima. También desalienta que las empresas compartan información sobre incidentes, que es justo lo que el ecosistema necesitaría para atenderlos oportunamente”, señala Lina Rodríguez, Presidenta de la AIMX.

La difusión pública prematura puede comprometer la investigación del delito: la venta de una base de datos sustraída es un hecho delictivo. Si bien, la Secretaría tiene competencia para verificar el cumplimiento de la LFPDPPP, es importante señalar que el indicio que detonó su actuación (por ejemplo, la venta de datos en un canal de Telegram), su investigación compete al Ministerio Público y a las autoridades policiacas, entre ellas las unidades de policía cibernética federal y estatales.

La difusión en este tipo de incidentes, representa consecuencias serias:

●       Alerta al infractor. Un anuncio oficial le da tiempo para borrar la publicación, migrar de canal y destruir rastros antes de que actúe la policía cibernética.

●       Debilita la prueba. Un indicio digital recabado fuera de la cadena de custodia puede perder valor probatorio en el proceso penal.

●       Amplifica la oferta criminal. La confirmación oficial funciona como sello de autenticidad de la base y eleva su valor y su demanda en el mercado ilícito.

●       Crea un riesgo adicional. La muestra en poder de la autoridad contiene datos de más de 100 mil personas y exige las mismas salvaguardas que se piden a cualquier Responsable.

“Señalar públicamente a una empresa por su nombre, cuando todavía se está frente a indicios que requieren verificación, puede generar un efecto de revictimización y producir un daño reputacional y comercial anticipado. Antes de atribuir el origen, autenticidad o responsabilidad respecto de una base de datos, resulta indispensable determinar si la información es auténtica, cuál es su antigüedad, de dónde provino, cómo fue obtenida y si existió algún incumplimiento atribuible al responsable o a un tercero”, apunta Juan Antonio Ramírez Márquez, Vicepresidente de Relaciones con Gobierno de la Asociación Mexicana de Internet.

Respeto a ello, señaló que en un incidente de esta naturaleza, la comunicación institucional debe calibrarse cuidadosamente: “La autoridad tiene el deber de investigar y proteger los derechos de las personas titulares de los datos, pero esa función debe desarrollarse con información verificable y distinguiendo claramente entre un indicio, una hipótesis de investigación y un hecho acreditado. El objetivo de la comunicación pública debe ser informar y prevenir riesgos para los titulares, sin generar una atribución anticipada de responsabilidad que posteriormente pudiera resultar incorrecta.”

Comentó que esto no significa minimizar un posible incidente de seguridad ni limitar las facultades de investigación de la autoridad. Significa que la protección de los datos personales debe ir acompañada de una comunicación institucional responsable, proporcional y basada en hechos verificados.”

¿Qué proponemos como industria?

Invitamos respetuosamente a la Secretaría a construir, junto con la industria, un modelo de cooperación, colaboración y participación conjunta frente a los grupos delincuenciales que afectan a empresas, instituciones y ciudadanía. Proponemos seis medidas concretas:

  1. Aviso temprano y confidencial al Responsable. Que todo indicio detectado en el monitoreo se comunique primero a la organización involucrada, por un punto de contacto designado, con un plazo razonable para verificar, contener e informar a las personas titulares.
  2. Coordinación inmediata con las autoridades de investigación. Que el hallazgo se denuncie ante el Ministerio Público y se comparta con la policía cibernética antes de cualquier difusión, y que los indicios se preserven bajo cadena de custodia.
  3. Criterios claros de comunicación pública. Que la autoridad comunique cuando sea necesario para proteger a las personas, con recomendaciones útiles para ellas, y que reserve la identificación del Responsable hasta contar con hechos verificados o una resolución.
  4. Mesa permanente autoridad–industria. Un espacio de trabajo con la Secretaría, las autoridades de seguridad y procuración de justicia, la academia y la sociedad civil para compartir inteligencia de amenazas, protocolos y capacitación.
  5. Incentivos a la transparencia y atenuantes formales. Que la Secretaría establezca, mediante lineamientos generales, un catálogo de circunstancias atenuantes aplicables en procedimientos sancionadores, que incluya: (a) la notificación voluntaria y oportuna del incidente a la autoridad; (b) la cooperación activa durante la verificación; (c) la notificación diligente a las personas titulares; (d) la implementación previa de un programa integral de protección de datos; y (e) la adopción de medidas correctivas verificables.
  6. Protocolo de preservación de evidencia digital. Que la Secretaría, en coordinación con la Fiscalía General de la República y las fiscalías estatales, establezca un protocolo para la preservación, manejo y transferencia de evidencia digital obtenida en monitoreos, que garantice la cadena de custodia y que asegure que los datos personales contenidos en muestras obtenidas se traten con las medidas de seguridad que la LFPDPPP exige.

 

La industria debe redoblar esfuerzos para cumplir cabalmente la Ley

El modelo mexicano pone en el centro a la persona titular. La Ley obliga al Responsable de los Datos a informar de inmediato al titular las vulneraciones que afecten de forma significativa sus derechos patrimoniales o morales, para que pueda defenderse. Ahí deben concentrarse los esfuerzos de empresas y autoridad: en que ese aviso llegue pronto, sea claro y sea útil.

“Las empresas que detectan, contienen e informan con oportunidad deben encontrar en la autoridad a un aliado. Un entorno que castiga la transparencia produce silencio, y el silencio deja indefensas a las personas. La protección de los datos personales es una responsabilidad compartida. La AIMX reitera su reconocimiento a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno y su plena disposición para trabajar con ella, con las autoridades de seguridad y procuración de justicia, y con todos los sectores”, señaló Iván Díaz González, Vicepresidente de Innovación y Tecnologías Emergentes de la Asociación Mexicana de Internet.

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Para más información sobre las actividades de la Asociación Mexicana de Internet visite: https://www.asociaciondeinternet.mx/

 

Acerca de la Asociación de Internet MX (AIMX)

Es una asociación civil, sin fines de lucro, que desde 1999 representa a las empresas más relevantes de la industria de internet para orientar sus intereses hacia el desarrollo libre, responsable y seguro del mismo, generando así un impacto positivo en la sociedad. Actualmente, la asociación cuenta con más de 200 afiliados, entre los cuales se encuentran tanto MiPyMES como corporativas transnacionales de diversas actividades en línea.


Tec de Monterrey y la National Academy of Engineering reúnen a expertos para impulsar el futuro de las cadenas de suministro en Norteamérica

 


●         El encuentro From Resilience to New Opportunities: Building the North American Supply Chain of the Future se llevará a cabo del 26 al 28 de octubre de 2026 en el Campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey.

●         Los especialistas debatirán sobre cómo contribuyen la ingeniería, la investigación aplicada y las nuevas tecnologías a construir cadenas de suministro más resilientes, competitivas y sostenibles para Norteamérica.

●         El foro buscará respuestas a cómo desarrollar capacidades que permitan integrar tecnología, conocimiento e innovación dentro de las decisiones estratégicas de las organizaciones.



Monterrey, Nuevo Léon, Septiembre de 2026. El encuentro internacional From Resilience to New Opportunities: Building the North American Supply Chain of the Future verá vida en la capital de Nuevo León para abordar los retos de resiliencia, competitividad, sostenibilidad, innovación y seguridad de las cadenas de suministro de México, Estados Unidos y Canadá. El eje de la conversación –la transformación de las cadenas de suministro de Norteamérica– reunirá, del 26 al 28 de octubre en el Campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey, a especialistas, líderes de la industria y representantes del ecosistema de investigación e innovación de México, Estados Unidos y Canadá.

“La resiliencia de las cadenas de suministro ya no puede entenderse únicamente como la capacidad de responder ante una disrupción. Implica desarrollar capacidades de innovación, tecnología e investigación aplicada que permitan a Norteamérica anticiparse a los cambios y mantener su competitividad en el largo plazo”, señaló Javier Guzmán, vicepresidente ejecutivo de Investigación del Tec de Monterrey. “

Este foro, co-organizado por el Tecnológico de Monterrey y la National Academy of Engineering (NAE), institución referente a nivel  internacional, que reúne a destacados líderes de la academia, la industria y el sector público, analizará cómo la ingeniería, la investigación aplicada y las nuevas tecnologías pueden contribuir a construir cadenas de suministro más resilientes, competitivas y sostenibles para Norteamérica.

En un contexto marcado por la transformación de los modelos productivos, la relocalización de operaciones, la digitalización y la creciente necesidad de reducir vulnerabilidades en las redes de suministro, el encuentro buscará pasar de la identificación de riesgos a la generación de nuevas oportunidades de colaboración.



De la resiliencia a nuevas oportunidades

La agenda del encuentro estará enfocada en cuatro grandes desafíos para la región: resiliencia, competitividad, sostenibilidad y seguridad de las cadenas de suministro. A partir de estos ejes, expertos y líderes analizarán las vulnerabilidades de las redes actuales y explorarán mecanismos para fortalecerlas mediante herramientas como la inteligencia artificial, la digitalización, la manufactura avanzada, la innovación logística y el desarrollo de infraestructura.

“El objetivo es identificar oportunidades concretas para que la ingeniería y la investigación aplicada contribuyan a resolver algunos de los desafíos que enfrenta actualmente la integración productiva de Norteamérica”, abundó Alton D. Romig, Jr., Executive Officer de la NAE.“ En este sentido, la conversación abordará preguntas fundamentales para el futuro industrial de la región: ¿cómo pueden las empresas anticiparse a nuevas disrupciones? ¿Qué tecnologías serán determinantes para construir cadenas de suministro más inteligentes? ¿Cómo puede la investigación aplicada acelerar la transferencia de conocimiento hacia la industria? ¿Y qué papel tendrán México, Estados Unidos y Canadá en la construcción de un ecosistema productivo más resiliente?

El encuentro reunirá a destacados especialistas internacionales de la ingeniería, la investigación y la industria, entre ellos se encuentran: David Simchi-Levi, Profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y Purdue University; Ignacio Grossmann, Profesor de Carnegie Mellon University; Camilo Ballesty, Vicepresidente de Manufactura de General Motors; Dale Rogers, Profesor de Arizona State University; Filippo Senzio Savino, Director of Supply Chain Latam, Bayer; Claudia Márquez, Directora de Digitalización, Automatización, Inteligencia Artificial y Análisis de Datos, DHL Latinoamérica Supply Chain; Gastón Cedillo, Director del Laboratorio Nacional de Sistemas de Transporte y Logística Internacional en Texas A&M University; Andres Weintraub, Profesor de la Universidad de Chile; Leandro Coelho, Profesor de la Université Laval; entre otros.

Monterrey, punto estratégico para la conversación industrial de Norteamérica

La elección de Monterrey como sede del encuentro refleja también la relevancia que tiene la ciudad dentro de la transformación industrial de la región.

Con una sólida concentración de capacidades manufactureras, infraestructura industrial y vínculos con mercados internacionales, Monterrey se ha consolidado como uno de los principales polos de manufactura avanzada y relocalización de operaciones en Norteamérica. Desde esta perspectiva, reunir en la ciudad a especialistas en ingeniería, investigación e industria permite conectar el conocimiento con uno de los ecosistemas productivos más dinámicos de la región.

Para el Tecnológico de Monterrey, el encuentro representa además una oportunidad para fortalecer el papel de su Ecosistema I+D como plataforma para la investigación aplicada, la innovación y la transferencia tecnológica orientadas a resolver desafíos de alto impacto para la industria.

Tecnología aplicada para una nueva generación de cadenas de suministro

Uno de los elementos centrales de la conversación será la evolución tecnológica de las operaciones industriales. La inteligencia artificial, la automatización, la analítica avanzada, la manufactura inteligente y la digitalización están modificando la manera en que las empresas producen, transportan y gestionan sus recursos. Sin embargo, la incorporación de tecnología por sí misma no garantiza una cadena de suministro más resiliente.

El desafío consiste en desarrollar capacidades que permitan integrar tecnología, conocimiento e innovación dentro de las decisiones estratégicas de las organizaciones. Por ello, el encuentro buscará generar un diálogo entre quienes producen conocimiento y quienes enfrentan diariamente los desafíos de las cadenas de suministro, con el propósito de identificar oportunidades de colaboración y acelerar la aplicación de soluciones.

“La inteligencia artificial y las tecnologías avanzadas están transformando la manera en que diseñamos, operamos y gestionamos las cadenas de suministro. El verdadero reto está en desarrollar capacidades que permitan convertir estas tecnologías en soluciones aplicables, escalables y capaces de generar mayor resiliencia y competitividad para la industria”, señaló Josué C. Velázquez Martínez, Director de AI for Manufacturing and Supply Chain Institute del Tecnológico de Monterrey.

From Resilience to New Opportunities no se plantea como un encuentro aislado, sino como un punto de partida para fortalecer una conversación permanente sobre el futuro industrial de Norteamérica.

A través del intercambio entre academia, industria y especialistas internacionales, el objetivo será generar conocimiento que contribuya a informar decisiones, identificar potenciales redes de apoyo mutuo y fortalecer las capacidades de innovación de la región.

Los interesados pueden consultar la agenda y realizar su registro en: Registro al Encuentro: From Resilience to New Opportunities

 

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Acerca del Tecnológico de Monterrey

 

El Tecnológico de Monterrey (http://www.tec.mx) es un sistema universitario multicampus privado y sin fines de lucro. Desde su fundación en 1943, se ha destacado por su excelencia académica, innovación educativa, emprendimiento, visión global y vinculación con la industria y empleadores. Tiene presencia en 33 municipios de 20 estados de México; una matrícula de 60 mil estudiantes de nivel profesional y posgrado, y casi 7 mil profesores; además de más de 27 mil alumnos de preparatoria y 2 mil 500 profesores en ese nivel. La institución está acreditada por la Commission on Colleges of the Southern Association of Colleges and Schools (SACSCOC) desde 1950. De acuerdo con el QS World University Rankings (2026), se encuentra en la posición #187. En el Times Higher Education (THE) Latin America University Rankings (2024), se sitúa como la #7 en América Latina y #1 de México, y en el THE Global University Employability Ranking como #81 del mundo y #1 de México; siendo además la #9 en el Top Schools for Entrepreneurship Ranking (2025) de Princeton Review y Entrepreneur de EUA, en programas de emprendimiento en nivel licenciatura. Pertenece a redes de prestigio internacional como la Asociación de Universidades de la Cuenca del Pacífico (APRU) y Universitas 21 (U21), entre otras.

 

Acerca de la National Academy of Engineering

Fundada en 1964, la Academia Nacional de Ingeniería (NAE, por sus siglas en inglés) es una institución privada, independiente y sin fines de lucro que brinda liderazgo en ingeniería al servicio de la nación. La NAE promueve el bienestar y la prosperidad de la nación al brindar asesoramiento independiente y objetivo al gobierno de los EE. UU. cada vez que se le solicita hacerlo, y al promover una profesión de ingeniería vibrante y el aprecio público por la ingeniería. La NAE forma parte de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, una organización independiente y sin fines de lucro autorizada por el Congreso para brindar análisis y asesoramiento objetivos a la nación en materia de ciencia, tecnología y salud. La NAE cuenta con más de 2 mil 800 miembros elegidos por sus pares y miembros internacionales, profesionales sénior en los negocios, el ámbito académico y el gobierno que se encuentran entre los ingenieros más destacados del mundo. Ellos proporcionan el liderazgo y la experiencia para numerosos proyectos enfocados en las relaciones entre la ingeniería, la tecnología y la calidad de vida.

AIMX instala Consejo Consultivo Quantum Safe México para anticiparse a los retos de la era del cómputo cuántico

 La Asociación Mexicana de Internet A.C., organización representante de la industria tecnológica con 25 años de historia y trabajo ininterrumpido impulsando el desarrollo del ecosistema digital del país, instaló el Consejo Consultivo Quantum Safe México, un espacio de expertos técnicos y normativos para anticipar los retos que el cómputo cuántico plantea para la seguridad de la información y la confianza digital.




  • Sus trabajos buscarán generar criterios, buenas prácticas y recomendaciones de utilidad pública que contribuyan a orientar a autoridades, reguladores, industria, academia y sectores estratégicos en la preparación de sus servicios digitales.



 

Ciudad de México, Septiembre de 2026.— La Asociación Mexicana de Internet A.C. instaló formalmente el Consejo Consultivo Quantum Safe México, un espacio de análisis experto, con enfoque técnico y normativo, creado para contribuir a que México se prepare de manera anticipada y ordenada frente a los retos que la evolución del cómputo cuántico plantea para la seguridad de la información, la confianza digital y la continuidad de servicios.

 

El concepto Quantum Safe se refiere a la preparación de instituciones, empresas y sectores estratégicos para que sus sistemas y servicios digitales mantengan niveles adecuados de protección conforme evolucionen las capacidades tecnológicas.

 

El concepto Quantum Safe se refiere a la preparación de instituciones, empresas y sectores estratégicos para que sus servicios, sistemas y decisiones de seguridad mantengan niveles adecuados de confianza y protección conforme evolucionen las capacidades tecnológicas. 

 

Esta preparación contempla, entre otros aspectos, la protección de datos, identidad digital, firmas electrónicas, certificados, comunicaciones y servicios digitales que dependen actualmente de mecanismos criptográficos.

 

La relevancia de esta agenda no depende de que existan actualmente computadoras cuánticas capaces de comprometer de manera generalizada los mecanismos de protección utilizados hoy. La preparación debe comenzar con anticipación: la información protegida actualmente puede conservar su valor durante muchos años y numerosos sistemas, servicios y proveedores tienen ciclos de actualización prolongados.

 

El Consejo Consultivo reunirá a especialistas que participarán a título personal, bajo principios de neutralidad, confidencialidad, transparencia y ausencia de promoción comercial. Su propósito será aportar análisis, criterios, buenas prácticas y recomendaciones generales que puedan resultar útiles para autoridades, reguladores, industria, academia y otros sectores estratégicos.

 

El trabajo combinará dos perspectivas complementarias: una técnica, enfocada en entender riesgos, dependencias y capacidades necesarias para una transición ordenada; y otra normativa, orientada a traducir ese conocimiento en insumos útiles para la conversación sobre políticas públicas, buenas prácticas y preparación de sectores estratégicos.

 

“México necesita prepararse con anticipación, rigor técnico y visión institucional. Quantum Safe no es solamente una conversación tecnológica; es una conversación sobre confianza digital, continuidad operativa y protección de servicios críticos para ciudadanos, empresas e instituciones. El objetivo es avanzar de manera ordenada, sin generar alarmas ni plantear cambios indiscriminados”, señaló Erick Stephens, Director del Consejo Consultivo Quantum Safe México.

 

La Asociación de Internet será responsable de la articulación institucional del Consejo Consultivo a través de su Presidencia, Vicepresidencias y Dirección General, facilitando el diálogo con autoridades, reguladores, sectores productivos y otros actores del ecosistema digital. 

 

La iniciativa parte de una premisa sencilla: prepararse temprano permite reducir riesgos, costos y decisiones de emergencia en el futuro. En distintos países la transición hacia mecanismos de protección resistentes a nuevas capacidades tecnológicas ya forma parte de las agendas de seguridad digital, infraestructura crítica y modernización tecnológica.

 

“Hacer público este tema en este momento, es un paso decisivo para la madurez tecnológica de nuestro país. Visibilizar los retos que el cómputo cuántico plantea para la seguridad de la información no tiene el propósito de generar incertidumbre, sino de fomentar una cultura proactiva de prevención y de verdadera transformación digital. Al abrir esta conversación, educamos y empoderamos a las instituciones, a las empresas y a la sociedad civil para que comprendan que proteger nuestros entornos en línea —asegurando además espacios ciberseguros para las nuevas generaciones— requiere anticipación y ya vamos tarde. Socializar esta iniciativa es, en esencia, democratizar el conocimiento para garantizar que el ecosistema tecnológico de México se siga construyendo sobre bases éticas, resilientes y de absoluta confianza digital. Buscamos contribuir a que México construya una agenda Quantum Safe con visión de largo plazo, basada en evidencia, colaboración multisectorial y criterios técnicamente sustentados” aseveró Lina Rodríguez, Presidenta de la Asociación Mexicana de Internet A.C. 

 

Con la instalación del Consejo Consultivo Quantum Safe México, la Asociación Mexicana de Internet abre un espacio neutral de colaboración para fortalecer la preparación del país ante una transformación tecnológica que tendrá implicaciones de largo plazo para la confianza y resiliencia de los servicios digitales en el país. 

 

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Para más información sobre las actividades de la Asociación Mexicana de Internet visite: https://www.asociaciondeinternet.mx/ 

 

Acerca de la Asociación de Internet MX (AIMX) 

 

Es una asociación civil, sin fines de lucro, que desde 1999 representa a las empresas más relevantes de la industria de internet para orientar sus intereses hacia el desarrollo libre, responsable y seguro del mismo, generando así un impacto positivo en la sociedad. Actualmente, la asociación cuenta con más de 200 afiliados, entre los cuales se encuentran tanto MiPyMES como corporativas transnacionales de diversas actividades en línea. 

México. Educación financiera desde la infancia: escuela, familia y experiencia


Guillermo Jr. Cárdenas Salgado

 

一   Los resultados de quienes participaron en la evaluación de alfabetización financiera del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2022 muestran que, en promedio, entre los países y economías de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) participantes (sin considerar a México, que no participó), más de dos tercios de los estudiantes de 15 años declararon haber aprendido en la escuela durante los 12 meses anteriores y seguir conociendo el significado de conceptos como salario (73%), presupuesto (70%) o préstamo bancario (68%).

一   En México, el grupo de adultos con mayores ingresos per cápita (Q5) reportó una mayor exposición a las seis experiencias de aprendizaje financiero analizadas que el grupo de menores ingresos (Q1). Estas experiencias comprenden, durante la niñez, conversaciones con padres o tutores sobre el manejo del dinero y el ahorro, así como actividades escolares sobre el manejo del dinero; durante la adolescencia, recibir dinero para administrar sus propios gastos y conversar con padres o tutores sobre gastos necesarios e innecesarios; y, en algún momento de la vida, haber recibido un curso para registrar ingresos y gastos. Por ejemplo, una de las mayores diferencias se observa en la experiencia de administrar dinero durante la adolescencia: el 63.7% de los adultos de mayor ingreso per cápita (Q5) reportó haber recibido dinero de sus padres o tutores para administrar sus propios gastos, frente al 41.1% de los adultos de menor ingreso (Q1), una brecha de 22.6 puntos porcentuales.

一   En México, haber estado expuesto a experiencias de aprendizaje financiero se asocia, en general, con una mayor tenencia de productos financieros. La magnitud de esta relación varía según el aprendizaje y el producto analizado. Por ejemplo, la tenencia de tarjeta de débito fue 8.2 pp mayor entre quienes administraron una mesada durante la adolescencia que entre quienes no tuvieron esta experiencia.

一   Mientras algunos países han avanzado en la incorporación de la educación financiera al ámbito escolar, otros esfuerzos han comenzado a reconocer también el papel de la familia en este proceso. En este contexto, han surgido mecanismos dirigidos a padres y tutores para que puedan enseñar conceptos financieros a sus hijos y ponerlos en práctica mediante actividades y experiencias cotidianas, lo que puede contribuir a ampliar las oportunidades de aprendizaje financiero de los menores y reducir su dependencia de los conocimientos o la experiencia financiera previa de sus padres.


La educación financiera de niños y adolescentes está adquiriendo una importancia creciente a medida que su relación con el dinero comienza a edades cada vez más tempranas y se desarrolla en un entorno progresivamente digital. Entre los estudiantes de 15 años, que participaron en la evaluación de alfabetización financiera del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2022[1], el 63% tenía una cuenta bancaria y el 62% una tarjeta de pago o débito; además, el 86% había realizado alguna compra por Internet durante los doce meses anteriores (Organisation for Economic Co-operation and Development [OECD], 2024).

Esta exposición temprana a productos y decisiones financieras también comienza a observarse en México. BBVA Research (2026) estimó que alrededor de 1 de cada 10 menores de 6 a 17 años presentó indicios de uso o acceso a tarjetas o servicios financieros en 2025. Aunque ambos indicadores no son directamente comparables por sus diferencias de población y medición, apuntan a un mismo fenómeno: la interacción con el dinero y los servicios financieros comienza antes de alcanzar la edad adulta.

Esto plantea la necesidad de que niños y adolescentes desarrollen conocimientos, habilidades y hábitos financieros a la par de esa creciente exposición. La cuestión, por tanto, no es únicamente cuándo comenzar a enseñar educación financiera, sino también quién debe hacerlo y cómo trasladar ese aprendizaje a decisiones cotidianas y experiencias apropiadas para cada edad.


Según PISA 2022, en promedio, más de dos tercios de los estudiantes de 15 años declararon haber aprendido en la escuela conceptos como salario, presupuesto o préstamo bancario (no se incluye México)

Una de las principales respuestas a este reto ha sido incorporar la educación financiera al sistema educativo. En numerosos países, conceptos como presupuesto, ahorro, crédito, consumo responsable o riesgo financiero forman ya parte del currículo escolar, bien como contenidos específicos o bien integrados en asignaturas como matemáticas, economía o ciencias sociales. Los datos de PISA 2022 muestran que, en promedio entre los países y economías de la OCDE participantes (sin considerar a México, que no participó), más de dos tercios de los estudiantes de 15 años declararon haber aprendido en la escuela durante los 12 meses anteriores y seguir conociendo el significado de conceptos como salario (73%), presupuesto (70%) o préstamo bancario (68%) (OECD, 2024).

Pero enseñar finanzas no equivale necesariamente a desarrollar capacidad financiera. Saber qué es un presupuesto es distinto de decidir cómo distribuir una cantidad limitada de dinero; conocer conceptualmente el ahorro es diferente de posponer una compra para alcanzar una meta; y entender qué es el crédito no garantiza comprender las consecuencias o ventajas de utilizarlo. La capacidad financiera requiere combinar conocimientos con comportamientos, actitudes, experiencia y oportunidades para tomar decisiones.

En ese proceso, la familia desempeña un papel fundamental. Los padres y tutores transmiten comportamientos financieros tanto de forma explícita (a través de conversaciones sobre dinero) como implícita, mediante sus propias decisiones y hábitos. PISA 2022 muestra que esta interacción puede estar asociada con el nivel de alfabetización financiera de los jóvenes, aunque los resultados varían según el tipo de conversación. En promedio, en los países y economías de la OCDE, los estudiantes de 15 años que declararon conversar semanal o mensualmente con sus padres sobre sus propias decisiones de gasto obtuvieron 12 puntos más en la escala de alfabetización financiera que aquellos que señalaron no mantener nunca este tipo de conversaciones, incluso después de considerar diferencias de género, nivel socioeconómico y origen migratorio (OECD, 2024). La propia OCDE considera a los padres una fuente relevante en la adquisición de valores, actitudes, conocimientos y comportamientos financieros durante la juventud.

Las personas de mayores ingresos per cápita reportaron una mayor exposición a varias de las experiencias de aprendizaje financiero analizadas que las de menores ingresos.

El papel de la familia en la educación financiera plantea un reto adicional: no todas las familias disponen de los mismos conocimientos, recursos o confianza para enseñar finanzas a sus hijos. El entorno familiar puede ser una importante fuente de aprendizaje financiero, pero también puede contribuir a reproducir desigualdades. PISA 2022 identifica diferencias significativas en los niveles de alfabetización financiera asociadas al nivel socioeconómico familiar en todos los países y economías participantes (OECD, 2024).

Si el desarrollo de conocimientos y hábitos financieros depende en gran medida de lo que cada familia puede transmitir y de las oportunidades que puede ofrecer para ponerlos en práctica, los niños cuyos padres cuentan con mayores recursos, conocimientos o experiencia financiera pueden partir de una posición de ventaja. Para explorar esta dimensión en México, con información de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, se clasificó a la población en cinco grupos según su ingreso per cápita del hogar, desde Q1 (menor ingreso) hasta Q5 (mayor ingreso)[2], y se contrastó con la exposición a seis experiencias de aprendizaje financiero a lo largo de su vida: durante la niñez, se consideraron las conversaciones con padres o tutores sobre el manejo del dinero y el ahorro, así como la participación en actividades escolares sobre el manejo del dinero; durante la adolescencia, recibir dinero para administrar sus propios gastos y conversar con padres o tutores sobre gastos necesarios e innecesarios; y, en algún momento de la vida, haber recibido un curso para registrar ingresos y gastos. Los resultados de la Gráfica 1 muestran que: 

●      La exposición a aprendizajes financieros es mayor para el grupo de mayores ingresos. En todas las experiencias analizadas, los adultos de mayores ingresos per cápita (Q5) reportan la mayor exposición entre los cinco grupos de ingreso, con diferencias particularmente visibles frente a los adultos de menores ingresos (Q1), mostrando brechas por nivel de ingreso en la exposición a experiencias de aprendizaje financiero desde distintas etapas de la vida.

●      Las mayores diferencias aparecen en experiencias adquiridas durante la adolescencia. El 63.7% de Q5 indicó que recibió dinero de sus padres o tutores para administrar sus propios gastos, frente al 41.1% de Q1, una brecha de 22.6 puntos porcentuales. Las diferencias son menores cuando se trata de conversaciones sobre gastos necesarios e innecesarios en la adolescencia (61.7% vs. 52.9%, respectivamente para Q5 y Q1).

●      La escuela presenta una exposición más homogénea entre niveles de ingreso, aunque todavía limitada. Mientras en el hogar persisten diferencias entre Q1 y Q5 en la orientación sobre el manejo del dinero (46.3% vs. 53.0%) y el ahorro (53.7% vs. 60.8%), en la escuela la exposición es prácticamente homogénea entre niveles de ingreso y alcanza, en promedio, apenas 28.1%. Estos resultados señalan una oportunidad para fortalecer la educación financiera desde la escuela. La exposición a estos aprendizajes es actualmente baja, pero relativamente homogénea entre niveles de ingreso, lo que sugiere que la escuela podría contribuir a ampliar de manera más equitativa las oportunidades de aprendizaje financiero y, potencialmente, a compensar parte de las diferencias observadas en el hogar.

●      Las diferencias por nivel de ingreso también son amplias en la capacitación financiera recibida en algún momento de la vida. El 24.4% de los adultos de mayores ingresos per cápita (Q5) reportó haber recibido algún curso para registrar sus ingresos y gastos, frente a solo el 6.9% de los de menores ingresos (Q1).

En conjunto, las experiencias analizadas muestran que las mayores diferencias por nivel de ingreso en la exposición a aprendizajes financieros se observan fuera de la escuela y en distintos momentos de la vida[3].


[1] La evaluación de alfabetización financiera de PISA 2022 analiza los conocimientos y habilidades financieras de estudiantes de 15 años y su capacidad para aplicarlos en situaciones y decisiones de la vida cotidiana. Esta evaluación fue aplicada en 20 países y economías —14 miembros de la OCDE y seis países asociados (sin contar México)— y participaron alrededor de 98 mil estudiantes, representativos de aproximadamente 9.5 millones de estudiantes de 15 años (OECD, 2024).

[2] Para analizar la exposición a aprendizajes financieros según el nivel socioeconómico de la población, primero se construyó una medida de ingreso per cápita, con el propósito de considerar no solo el ingreso del hogar, sino también el número de personas entre las que se distribuyen sus recursos. Esta medida permite hacer comparables hogares con distintos niveles de ingreso y diferente número de integrantes.

Para estimar el número de integrantes del hogar se utilizaron las preguntas de identificación de la vivienda. En 98.1% de la población ponderada, todas las personas que habitaban la vivienda compartían un mismo gasto para comer (P2_2=1), por lo que se tomó directamente el número total de residentes (P2_1). Para el 1.9% restante (P2_2=2), correspondiente a viviendas en las que existía más de un hogar o grupo de personas con gasto separado, se aproximó el número de integrantes dividiendo el total de residentes de la vivienda (P2_1) entre el número de hogares reportados (P2_3).

Posteriormente, el ingreso per cápita se obtuvo dividiendo el ingreso del hogar (P4_2) entre el número estimado de integrantes. Los registros sin información válida de ingreso (P4_2=99999), que representan aproximadamente 8.9% de la población ponderada, se consideraron como valores perdidos y se excluyeron de este cálculo. Finalmente, con el ingreso per cápita se conformaron cinco grupos de ingreso (Q1-Q5), donde Q1 representa a la población con menor ingreso per cápita y Q5 a la de mayor ingreso.

[3] En su mayoría, estos resultados se mantienen al considerar dos niveles de estudio —hasta preparatoria y más de preparatoria—, definidos de esta manera para contar con suficiente información. Para el primer nivel educativo, solo en ‘Importancia del dinero (Tutores)’ la diferencia entre Q1 y Q5 es de −0.34 pp (Q1 es mayor). Para el segundo nivel educativo, la diferencia en ‘Manejo del dinero (Escuelas)’ es de −4.92 pp y, en ‘Gastos necesarios e innecesarios (Tutores)’, de −7.48 pp.”


Es importante mencionar que la frecuencia de exposición constituye sólo una dimensión del aprendizaje financiero. Los resultados antes mencionados permiten identificar si las personas estuvieron expuestas a determinadas enseñanzas o experiencias, pero no permiten conocer la calidad, profundidad o condiciones en las que ocurrieron. Una exposición aparentemente similar —por ejemplo, recibir orientación sobre el ahorro o aprender a administrar el dinero— puede representar experiencias distintas dependiendo del contexto económico del hogar o incluso de la escuela.

En hogares de mayores ingresos, estos aprendizajes pueden estar acompañados de una mayor disponibilidad de recursos y oportunidades para ponerlos en práctica, mientras que en hogares de menores ingresos las restricciones económicas pueden limitar las posibilidades de experimentar, tomar decisiones y aplicar esos conocimientos. Por tanto, una misma exposición no necesariamente implica una experiencia de aprendizaje equivalente entre ambos grupos.

Esto plantea que la desigualdad en los aprendizajes financieros podría operar a través de dos dimensiones: la exposición y las condiciones en las que se aprende. Los datos muestran directamente la primera: las personas de mayores ingresos reportan una mayor exposición. La segunda no es observable en esta gráfica, pero plantea una hipótesis relevante: las diferencias socioeconómicas podrían incidir no solo en la probabilidad de estar expuesto a aprendizajes financieros, sino también en la calidad y las oportunidades de convertir esos aprendizajes en experiencia práctica (como el caso de las mesadas)

Haber tomado un curso para registrar ingresos y gastos (en algún momento de la vida) presenta las mayores brechas de tenencia de productos financieros entre las experiencias analizadas, con diferencias que van desde +6.3 hasta +19.2 pp.

Si las oportunidades de aprendizaje financiero difieren entre la población, una pregunta adicional es si estas experiencias están asociadas con distintas formas de participación en el sistema financiero durante la vida adulta. Para explorarlo, con información de la ENSAFI 2023 se comparó la tenencia de cinco grupos de productos financieros —cuentas asociadas a tarjetas de débito, tarjetas de crédito, inversiones, seguros y otros créditos[4]— entre adultos que reportaron haber estado expuestos y no expuestos a distintos aprendizajes financieros a lo largo de su vida.

Los resultados (ver Gráfica 2) sugieren que la relación entre los aprendizajes financieros y la tenencia de productos varía según el tipo de exposición y el momento de la vida en que ocurrió. Las experiencias reportadas durante la niñez —conversaciones con padres o tutores sobre dinero y ahorro, así como aprendizajes en la escuela— presentan, en general, diferencias menores en la tenencia de productos financieros. En contraste, algunas experiencias durante la adolescencia, particularmente administrar una mesada, así como haber tomado en algún momento de la vida un curso para registrar ingresos y gastos, muestran brechas más amplias  entre expuestos y no expuestos. Sin embargo, la ENSAFI no permite determinar si estas diferencias obedecen al carácter práctico, la intensidad, la duración o la calidad de cada aprendizaje, por lo que no es posible atribuir las brechas observadas a esas características.

●      Escuela. Los aprendizajes sobre manejo del dinero recibidos en la escuela durante la niñez son los que presentan las menores diferencias en la tenencia de productos financieros entre expuestos y no expuestos a estos conocimientos.

○      La tenencia de tarjeta de débito es prácticamente la misma en ambos grupos (55.4%; 0.0 pp de diferencia). Las brechas también son relativamente acotadas para tarjeta de crédito (32.0% frente a 28.7%; +3.3 pp), inversiones (2.3% frente a 2.0%; +0.3 pp) y seguros (8.0% frente a 6.6%; +1.4 pp). Para otros créditos, la diferencia es algo mayor, con una tenencia de 16.3% entre expuestos frente a 13.3% entre no expuestos (+3.1 pp).

○      Estos resultados no implican que la educación financiera en las escuelas deba orientarse a promover la contratación de productos financieros. Su papel es más amplio: contribuir al desarrollo de conocimientos, habilidades y hábitos que permitan administrar los recursos, evaluar alternativas, comprender riesgos y tomar decisiones financieras informadas. En este sentido, una mayor educación financiera debería contribuir a una participación más informada y adecuada a las necesidades de las personas, incluyendo el uso del ahorro, los seguros, la inversión o el crédito cuando estas herramientas resulten convenientes.

●      Niñez. Los aprendizajes financieros transmitidos por padres o tutores durante la niñez muestran una asociación positiva, aunque moderada, con la tenencia de la mayoría de los productos financieros, con excepción de la tarjeta de débito. Tanto hablar sobre el manejo del dinero como sobre la importancia del ahorro se relaciona con una mayor tenencia de tarjeta de crédito (+4.9 pp y +5.3 pp, respectivamente), seguros (+2.7 pp y +3.3 pp), otros créditos (+1.9 pp y +2.0 pp) e inversiones (+1.6 pp y +1.7 pp). En contraste, la tenencia de tarjeta de débito es prácticamente igual, e incluso ligeramente menor, entre quienes estuvieron expuestos a estos aprendizajes (-0.5 pp y -1.1 pp, respectivamente). En conjunto, los resultados sugieren que los aprendizajes financieros transmitidos en el hogar durante la niñez están más asociados con la tenencia posterior de productos distintos a los instrumentos financieros más básicos y extendidos.

●      Adolescencia. Las experiencias de aprendizaje financiero durante la adolescencia se asocian con una mayor tenencia de los distintos productos financieros, aunque las brechas varían según el tipo de experiencia y producto. Entre quienes administraron una mesada, las mayores diferencias entre expuestos y no expuestos se observan en tarjeta de crédito (+12.0 pp), tarjeta de débito (+8.2 pp) y seguros (+6.8 pp), seguidos de otros créditos (+5.8 pp) e inversiones (+2.5 pp). Por su parte, haber conversado con padres o tutores sobre gastos necesarios e innecesarios presenta su mayor brecha en tarjeta de crédito (+10.2 pp), seguida de seguros (+5.8 pp), otros créditos (+4.5 pp), tarjeta de débito (+3.0 pp) e inversiones (+2.0 pp). En conjunto, para la adolescencia, la administración de una mesada presenta brechas de tenencia mayores que las conversaciones sobre gastos en cuatro de los cinco productos analizados, mientras que en inversión ambas experiencias muestran diferencias relativamente similares.

●      Haber tomado alguna vez un curso para registrar ingresos y gastos presenta las diferencias más amplias y consistentes de todas las experiencias analizadas. Entre los expuestos, 71.7% tiene tarjeta de débito frente a 53.0% de los no expuestos, una brecha de +18.6 pp. Para tarjeta de crédito, las proporciones son 46.3% y 27.1%, respectivamente (+19.2 pp); para otros créditos, 23.1% y 12.8% (+10.3 pp); y para seguros, 18.5% y 5.5% (+13.0 pp). En inversión, la tenencia alcanza 7.7% entre los expuestos frente a 1.4% entre los no expuestos (+6.3 pp). Es importante mencionar en qué momento se tomó el curso, la relación entre este curso y la tenencia de productos podría operar en sentido inverso: las personas que ya participan en el sistema financiero podrían tener una mayor probabilidad de recibir o buscar este tipo de capacitación.



[4] Cuentas asociadas a una tarjeta de débito. Para identificar la tenencia se consideró a las personas que reportaron tener al menos una cuenta o tarjeta de nómina, pensión, para recibir apoyos de gobierno, ahorro, cheques o una cuenta contratada por internet o aplicación (P6_2_01 a P6_2_05 y P6_2_08).

Tarjeta de crédito. Para identificar la tenencia se consideró a las personas que reportaron tener una tarjeta de crédito departamental o de tienda de autoservicio, o una tarjeta de crédito bancaria (P6_6_1 y P6_6_2).

Inversión. Para identificar la tenencia se consideró a las personas que reportaron tener CETES o depósitos a plazo fijo, o fondos de inversión (P6_2_06 y P6_2_07).

Seguros. Para identificar la tenencia se consideró a las personas que reportaron contar con algún seguro de vida, gastos médicos, automóvil, vivienda u otro (P6_2_09).

Otros créditos. Para identificar la tenencia se consideró a las personas que reportaron tener al menos un crédito de nómina, personal, automotriz, de vivienda, grupal, comunal o solidario, contratado por internet o aplicación, u otro tipo de crédito (P6_6_3 a P6_6_9).

Es importante mencionar que las categorías no son mutuamente excluyentes: una misma persona puede tener simultáneamente tarjeta de débito, tarjeta de crédito, inversiones, seguros y/o algún otro crédito.


En conjunto, la magnitud de las brechas en la tenencia de productos financieros varía según el momento y el tipo de aprendizaje reportado. Las experiencias durante la niñez presentan, en general, diferencias más acotadas entre expuestos y no expuestos, particularmente en el caso del aprendizaje sobre el manejo del dinero recibido en la escuela. Se observan brechas más amplias en las experiencias analizadas durante la adolescencia, mientras que las mayores diferencias corresponden a quienes reportaron haber tomado, en algún momento de su vida, un curso para registrar ingresos y gastos. Esta última experiencia presenta las mayores brechas de tenencia en los cinco productos analizados: tarjeta de crédito (+19.2 pp), tarjeta de débito (+18.6 pp), seguros (+13.0 pp), otros créditos (+10.3 pp) e inversiones (+6.3 pp)[5], sin embargo, hay que recordar que podría deberse que las personas que ya participan en el sistema financiero tienen una mayor probabilidad de recibir o buscar este tipo de capacitación.

La magnitud de las diferencias también debe interpretarse considerando el nivel de tenencia de cada producto. Una brecha de pocos puntos porcentuales puede representar un contraste relevante en productos de baja penetración, como las inversiones, aunque sus niveles absolutos de tenencia continúen siendo reducidos. Por ello, el análisis presenta conjuntamente los porcentajes de tenencia entre expuestos y no expuestos y la diferencia en puntos porcentuales entre ambos grupos.

Los resultados no muestran relaciones causales, pero sí sugieren que la exposición a determinados aprendizajes financieros podría estar asociada con distintas formas de participación en el sistema financiero durante la edad adulta.

La distinción es relevante para el diseño de políticas y programas relacionados con la inclusión financiera desde edades tempranas. El reto podría no consistir únicamente en ampliar la exposición a contenidos financieros, sino también en ampliar las oportunidades para convertir esos contenidos en experiencias, especialmente entre los grupos que tienen menos posibilidades de hacerlo dentro del hogar.

 

Algunos países han comenzado a ofrecer mecanismos para que padres y tutores puedan enseñar conceptos financieros a sus hijos y ponerlos en práctica mediante actividades y experiencias cotidianas.

Las diferencias observadas por nivel de ingreso refuerzan un reto señalado anteriormente: las oportunidades que tienen las familias para transmitir y poner en práctica aprendizajes financieros no son iguales. El entorno familiar puede ser una importante fuente de aprendizaje financiero, pero también puede contribuir a reproducir desigualdades. Si el desarrollo de conocimientos y hábitos financieros depende en gran medida de lo que cada familia puede transmitir y de las oportunidades que puede ofrecer para ponerlos en práctica, los niños cuyos padres cuentan con mayores conocimientos, experiencia o recursos pueden partir de una posición de ventaja.

Frente a este reto, algunas experiencias internacionales han buscado apoyar directamente a padres y tutores en la educación financiera de sus hijos. En Estados Unidos, por ejemplo, el Consumer Financial Protection Bureau desarrolla Money as You Grow, un programa dirigido a padres y cuidadores para apoyar el aprendizaje financiero de niños y jóvenes (Consumer Financial Protection Bureau [CFPB], 2026). El programa ofrece recursos adaptados a distintas etapas del desarrollo infantil, con actividades y conversaciones que permiten abordar conceptos financieros mediante situaciones cotidianas. Además, incluye Money as You Grow Bookshelf, que utiliza libros infantiles, juegos y conversaciones familiares para introducir conceptos financieros desde edades tempranas.

El Reino Unido ofrece otro ejemplo relevante. Talk, Learn, Do, desarrollado para padres y cuidadores de niños de entre tres y once años, propone integrar la educación financiera en actividades ordinarias como ir de compras, recibir una paga, distinguir entre deseos y necesidades, ahorrar para una meta o comprender el dinero digital. Su planteamiento desplaza el aprendizaje desde la transmisión de conceptos hacia la experiencia: hablar de dinero, aprender mediante situaciones reales y permitir que el niño practique decisiones financieras (MoneyHelper, n.d.). La evaluación del piloto inicial de Talk, Learn, Do en Gales encontró cambios en algunas de las prácticas de los padres participantes. A los 12 meses, y en comparación con el grupo de control, aumentó el conocimiento de los padres sobre cómo hablar con sus hijos  de 3 a 11 años acerca del dinero, así como la proporción que les daba dinero para administrar sus propios gastos. No obstante, la evaluación señala algunas limitaciones metodológicas y advierte que otros factores también pudieron influir en los cambios observados (Money Advice Service, 2018).

México también cuenta con iniciativas dirigidas a apoyar la educación financiera en las familias. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), por ejemplo, desarrolló una Guía Familiar de Educación Financiera, con recursos para abordar en familia temas como presupuesto, ahorro, gasto y productos y servicios financieros (CONDUSEF, 2017). Más recientemente, la Estrategia Nacional de Educación Financiera (ENEF) 2025–2030 define la educación financiera como un proceso continuo, sistemático e intencionado mediante el cual las personas desarrollan conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos para tomar decisiones informadas y responsables sobre sus recursos económicos, fortalecer su autonomía y contribuir a su bienestar financiero a lo largo del ciclo de vida. Entre sus objetivos estratégicos se encuentra impulsar la educación financiera tanto en el sistema escolarizado como en el no escolarizado, de modo que desde la infancia se fomenten hábitos de ahorro, planeación y consumo responsable (Comité de Educación Financiera [CEF], 2025).

A estos recursos educativos se suman los que ya ofrece el sector financiero. En México existen algunos productos y herramientas dirigidos a menores que permiten trasladar algunos aprendizajes financieros a la práctica. Por ejemplo, existen cuentas para menores que permiten ahorrar, administrar recursos, realizar pagos o establecer metas bajo esquemas de supervisión parental, así como herramientas que permiten iniciar experiencias de inversión desde edades tempranas (BBVA México, n.d.; Nacional Financiera, 2026). Estas herramientas ofrecen una infraestructura sobre la cual podrían desarrollarse experiencias de aprendizaje adecuadas a cada edad, acompañadas por padres o tutores y con niveles progresivos de autonomía.

El siguiente paso podría estar no sólo en ampliar los contenidos, herramientas y experiencias de educación financiera disponibles para las familias y los menores de edad, sino también en articular estos esfuerzos bajo un marco común de aprendizaje financiero. Esta posibilidad es consistente con el marco de política pública vigente en México. La ENEF 2025–2030 se orienta al desarrollo de competencias económico-financieras, mientras que la Política Nacional de Inclusión Financiera (PNIF) 2025–2030 promueve el acceso y uso de productos y servicios financieros formales. Vincular conocimientos y habilidades financieras con oportunidades seguras y progresivas de práctica podría contribuir a acercar ambos objetivos.

Bajo este enfoque, el gobierno, las escuelas, las universidades, la familia y el sector financiero, entre otros actores, pueden desempeñar funciones diferentes, pero coordinadas y complementarias. La oportunidad para los menores no consistiría, por tanto, únicamente en ofrecer más contenidos de educación financiera, sino en avanzar hacia una trayectoria de aprendizaje financiero familiar que conecte conocimiento, conversación y experiencia a lo largo de la infancia y la adolescencia. Un marco común de objetivos de aprendizaje y experiencias adecuadas a cada edad podría contribuir a ampliar el acceso a estas oportunidades, particularmente entre los niños y adolescentes que tienen menos posibilidades de adquirirlas en el hogar.


[5] En su mayoría estos resultados se mantienen al considerar dos niveles de estudio (hasta preparatoria y más de preparatoria) e ingreso per cápita.

 

 

Referencias

BBVA México. (n.d.). Link Card, la nueva cuenta para niños y jóvenes. BBVA México. https://www.bbva.mx/personas/productos/cuentas/link-card.html

BBVA Research. (2026, 31 de agosto). México | Tenencia de tarjetas: Una aproximación anual a partir de la ENDUTIH. https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2026/08/2026-08-25_Tenencia_Deb_y_Cred_Endutih.pdf 

Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros. (2017). Guía familiar de educación financiera. Secretaría de Hacienda y Crédito Público. https://www.condusef.gob.mx/documentos/273036_guia_familiar_de_EF.pdf 

Comité de Educación Financiera [CEF]. (2025). Estrategia Nacional de Educación Financiera 2025–2030. Secretaría de Hacienda y Crédito Público. https://www.condusef.gob.mx/documentos/enef/EN-EF-2025-2030.pdf 

Consejo Nacional de Inclusión Financiera [CONAIF]. (2025). Política Nacional de Inclusión Financiera 2025–2030. Comisión Nacional Bancaria y de Valores. https://www.cnbv.gob.mx/Inclusi%C3%B3n/Documents/PNIF_2025_2030.pdf 

Consumer Financial Protection Bureau. (2026). Money as You Grow: Help for parents and caregivers. U.S. Consumer Financial Protection Bureau. https://www.consumerfinance.gov/consumer-tools/money-as-you-grow/

Money Advice Service. (2018). Evaluation of Talk, Learn, Do: A financial capability intervention for parents. Money Advice Service. https://evidence-hub.maps.org.uk/en/research-library/evaluation/evaluation-of-talk--learn-do-a-financial-capability-intervention-for-parents 

MoneyHelper. (n.d.). Talk, Learn, Do. Money and Pensions Service. https://www.moneyhelper.org.uk/en/family-and-care/talk-money/talk-learn-do 

Nacional Financiera. (2026, 21 de abril). Cetesdirecto niños. Gobierno de México. https://www.gob.mx/nafin/acciones-y-programas/cetesdirecto-ninos   

Organization for Economic Co-operation and Development [OECD] (2024). PISA 2022 Results (Volume IV): How Financially Smart Are Students? PISA. OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/5a849c2a-en