Banca
Iván Martínez Urquijo / Gerónimo
Ugarte Bedwell / Mariana A. Torán / Alfonso Gurza / Gabriela López
09 febrero 2022
1. Banca y
Sistema Financiero
Desempeño de los depósitos a plazo
limitan una mayor recuperación de la captación bancaria tradicional
En noviembre de
2021, el saldo de la captación bancaria
tradicional (vista + plazo) registró una tasa de crecimiento anual nominal
de 5.1% (-2.2% real) la tasa más alta registrada desde marzo de este año,
cuando abandonó la racha de crecimiento de doble dígito que se prolongó 12
meses después del inicio de la pandemia. A tasa mensual, el desempeño de la
captación tradicional registró un máximo durante el año, con un crecimiento nominal
de 2.9% respecto a octubre. Al igual que lo observado en meses recientes, estos
resultados están apoyados en el dinamismo de los depósitos a la vista, los cuales
contribuyeron con 6.3 pp al crecimiento de la captación tradicional y fueron
suficientes para compensar la pérdida de 1.2 pp asociados a contracción que
mantienen los depósitos a plazo.
Los depósitos a la vista crecieron a una
tasa anual nominal de 9.9% (2.4% real) mientas que su tasa mensual se ubicó en
1.7% uno de los crecimientos mensuales más altos reportados en el transcurso de
2021. El principal impulso provino de los depósitos a la vista de empresas que
en noviembre crecieron a una tasa anual de 15.7%. Cerca de la mitad de este
crecimiento se explica por una mayor inflación (7.8 pp) al cual se sumó la
depreciación del tipo de cambio en ese mes (2.5 pp). Una vez descontados estos
efectos contables, el crecimiento real fue de 5.4%, dinamismo que podría
asociarse a un mejor desempeño de la actividad económica, pues el IGAE de
noviembres registró un crecimiento anual (con cifras originales) de 1.7%, mayor
al reportado el mes previo.
En segundo lugar,
destaca el dinamismo de los depósitos a la vista, que en noviembre crecieron a
una tasa nominal de 14.2%. En este caso, descontando los efectos asociados a la
inflación y el tipo de cambio, la tasa de crecimiento real se ajusta a 6.1%.
Este dinamismo podría estar asociado, por un lado, a la reasignación de
recursos a plazo hacia instrumentos más líquidos y por otro al crecimiento en
el empleo formal (4.4% en noviembre), cuyo desempeño estaría permitiendo la
paulatina recuperación de los ingresos de los hogares.
En el caso de los depósitos a plazo, moderaron su caída
en el onceavo mes del año, al reportar una contracción nominal anual de -3.6% A
tasa mensual, el crecimiento nominal fue de 3.1%, el más alto registrado desde
abril de 2020. Todos los segmentos de este tipo de depósitos mostraron una
mejora relativa., destacando los depósitos a plazo de otros intermediarios
financieros. Cabe señalar que, en el agregado, una vez descontando el efecto
contable y el tipo de cambio (6.2 pp y 1.2 pp respectivamente), la caída real
ascendió a 11.3%, manteniéndose en niveles de doble dígito por noveno mes
consecutivo. El incremento en tasas de interés (200 puntos base entre enero y
noviembre de 2021) aún parece insuficiente para impulsar un mayor dinamismo en
este tipo de instrumentos de ahorro, en parte porque el incremento en la
inflación mantiene las tasas de interés reales en terreno negativo, limitando
el atractivo de este tipo de instrumentos.
Finalmente, los fondos de inversión de deuda
reportaron en noviembre un crecimiento anual nominal de 2.2%, retornando a
terreno positivo después de siete meses de contracción, sin embargo, a tasa
real aún presenta una caída de 4.8% a tasa anual, ligeramente menor al promedio
observado entre enero y octubre de 2021 (-5.1%).
El rezago en el
incremento de las tasas de interés pasivas y un tipo de cambio estable, que
contenga la percepción de volatilidad, podría permitir en el corto plazo una
mayor recuperación de esta alternativa de ahorro.
En noviembre, el crédito bancario al sector privado no
financiero creció 3.0% nominal, lo que implica una menor contracción real que
en meses anteriores
En noviembre de
2021, el saldo nominal de la cartera de crédito
vigente otorgado por la banca comercial al sector privado no financiero
(SPNF) creció 3.0% anual (-4.1% en términos reales). En términos reales, esta
reducción en los saldos fue de menor magnitud que en septiembre y octubre (-7.3%
y -5.7%, respectivamente), lo que señala una continuación en la senda de
recuperación del financiamiento, a la par que hace patente el efecto adverso
que la inflación genera en los saldos reales.
La cartera de empresas presentó un ligero
crecimiento de los saldos nominales en noviembre, con u aumento de 0.1% (-6.8%
real). La heterogeneidad sectorial en la senda de recuperación del
financiamiento ha sido una constante durante los últimos meses y noviembre no
es la excepción. En lo que respecta a los servicios, los saldos nominales en
sectores como la hostelería, los transportes y los servicios profesionales
presentaron crecimientos significativos en noviembre, con tasas nominales
anuales de 8.4%, 7.1% y 5.8%, respectivamente. En contraparte, la caída de los
saldos continúa en sectores como los servicios inmobiliarios, medios masivos y
las actividades comerciales, con contracciones de -52%, -4.6% y -3.1%,
respectivamente.
En cuanto a las
actividades secundarias, los saldos nominales de la minería, las manufacturas y
la construcción aminoraron su caída, con disminuciones anuales de -9.6%, -1.0%
y -0.8%, respectivamente, mientras que el sector de electricidad, agua y gas
presentó una contracción anual de los saldos mayor al mes inmediato anterior
(MIA), cayendo -11.4%. Por su parte, el financiamiento al sector primario
continúa acelerando, con una variación anual de los saldos nominales de 4.7%,
tercer mes en terreno positivo y con un crecimiento mayor al del MIA.
En el caso de la cartera de consumo, la mayoría de los
segmentos presentaron crecimiento en términos nominales, lo cual podría estar
relacionado con una relativa mejoría en los indicadores de consumo y empleo, así
como con el efecto de una mayor inflación. De hecho, en términos reales, la
cartera para la adquisición de bienes muebles es la única que presenta una
variación positiva, mientras que los créditos de nómina registran un
crecimiento casi nulo y los demás segmentos permanecen en terreno negativo.
La cartera de vivienda mantiene tasas de
crecimiento positivas en términos nominales y reales, aunque con una
desaceleración real por tercer mes consecutivo, lo que podría reflejar el
efecto rezagado de la disminución en la generación de empleos formales que
llegó a la destrucción de empleos durante los primeros meses de la crisis
sanitaria, pero que era un fenómeno observado desde 2019.
El índice de morosidad (IMOR) de la
cartera a empresas en noviembre de 2021 fue 1.77%, ligeramente mayor al del MIA
(1.81%) y al observado en noviembre de 2020 (1.86%), mientras que la cartera de
consumo exhibió un IMOR de 3.23% en noviembre de 2021 (3.36% en el MIA y 4.95%
en noviembre de 2020). Por su parte, el IMOR de la cartera de vivienda se ubicó
en 3.25%, similar al 3.26% registrado en el MIA, pero ligeramente mayor al observado
en noviembre de 2020 (3.16%).
En términos generales, el onceavo mes del año implica
una mejoría nominal para el financiamiento al SPNF, ya sea por mayores
crecimientos o menores contracciones interanuales de los saldos. En
contraparte, el desempeño real aún registra contracciones en casi todas las
carteras y segmentos y una desaceleración en componentes que han presentado
dinamismo, como es el crédito a la vivienda media – residencial. La aparición
de la variante ómicron durante el mes de noviembre y su potencial afectación a
las sendas de consumo y actividad empresarial, podría representar un obstáculo
para la senda de recuperación del financiamiento.
En noviembre hubo
indicios de una mejoría, pero la una recuperación sostenida en los indicadores
de empleo y consumo a nivel nacional es necesaria para traducir dichos indicios
en tasas de crecimiento reales del financiamiento bancario a los hogares y las
empresas.
Tensionamiento de las condiciones financieras plantea
escenario retador para los países emergentes: FMI
Como parte de la
actualización del World Economic Outlook
del FMI, el organismo internacional dedicó unas líneas al tema de la
estabilidad financiera. El hilo conductor del reporte es el tensionamiento de
las condiciones financieras, como consecuencia del incremento de los riesgos
inflacionarios.
Este hecho influye
particularmente en el desempeño de las economías emergentes (EM), dado que no
solo enfrentan sus propios ciclos de alza monetaria ante niveles de inflación
por encima de lo esperado, sino que ven afectadas sus fuentes de financiamiento
externas ante el alza de tasas de interés en los países desarrollados.
Prueba de ello es
que al inicio del 2022 los spreads de los bonos en dólares de las naciones
emergentes se han incrementado, mientras que se ha mantenido la reducción de
tenencia de bonos en moneda local por parte de inversionistas extranjeros.
El reporte señala
que ante el tensionamiento de las condiciones financieras a nivel global los
países EM podrían enfrentar un alza en las tasas reales de interés, lo cual complicaría
el panorama para los países con elevadas necesidades y déficits fiscales.
2. Mercados Financieros
Búsqueda de un nuevo equilibrio para los precios de
los activos de riesgo genera una elevada volatilidad en el mes de enero
La volatilidad de
los precios en los mercados financieros durante el primer mes de 2022 estuvo
relacionada con la búsqueda de un nuevo equilibrio entre los participantes del
mercado ante el cambio en los supuestos que guían sus expectativas.
Por un lado, el tono
más restrictivo al esperado de la reciente comunicación de la Reserva Federal
(FED) dejó en claro que la época de tasas de interés en niveles bajos y de
elevada liquidez pronto llegará a su fin. Esto removió más rápido de lo
esperado uno de los principales apoyos a las elevadas valuaciones de los activos
de riesgo durante los últimos años, lo que se tradujo en una serie de episodios
de aversión al riesgo.
Por otro lado, la
fortaleza de los datos de actividad económica de EE.UU. y los sólidos
resultados corporativos al cierre de 2021 parecen apoyar la idea expresada por
el Presidente de la FED acerca de que hay espacio para incrementar las tasas de
interés sin afectar el desempeño del mercado laboral y de la economía en su
conjunto.
Esto, ha reducido,
por el momento, la percepción de riesgo sobre un posible “error de política”
por parte del banco central norteamericano e impulsó la toma de riesgo, sobre
todo tras la caída de precios, hacia los últimos días del mes de enero.
Ante este cambio de
contexto, el movimiento más natural fue el del alza en las expectativas para la tasa de referencia de EE.UU. De
acuerdo con el mercado de futuros, el incremento de la tasa de Fondos Federales
a 30 días para el mes de diciembre de 2022 pasó de 75 a 123 puntos base (pb)
entre la última reunión de la FED del 2021 y el 31 de enero de 2022.
Esta alza en las
expectativas de la tasa de referencia rápidamente se tradujo en un incremento
de 45pb del rendimiento a vencimiento del bono del Tesoro a 2 años, con lo cual
cerró enero en 1.18%, su mayor nivel desde febrero de 2020. En la parte larga
de la curva, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años subió 27pb, lo que lo
ubicó en 1.78% al cierre de enero. Con estos cambios, la pendiente de la curva
(2Y10Y) cayó a 60pb, su menor nivel desde octubre de 2020.
Es importante
señalar que las tasas reales de largo plazo en EE.UU. se han incrementado en
las últimas semanas, lo cual se puede interpretar como un reflejo de que los
participantes de los mercados descuentan que la inflación cederá y que el
crecimiento económico no se verá afectado significativamente por el alza de
tasas. Un posible voto de confianza para la FED.
En México, el mercado de swaps de tasas de
interés descuenta un alza de
poco menos de 200pb para la tasa de referencia hacia el final de 2022 con un
incremento de 50pb para la primera reunión del 10 de febrero.
En la parte larga de
la curva, el rendimiento a vencimiento del nodo a 10 años cerró en 7.68% el mes
de enero, tras un incremento de 10pb respecto al cierre de diciembre. Esta alza
tendió a atenuarse durante la última semana de enero influida, en parte, por la
desaceleración de la inflación durante la primera quincena de enero 2022.
En los mercados accionarios se verificó
claramente esta búsqueda de un nuevo equilibrio para las expectativas. Hasta el
26 de enero, fecha de la reunión del Comité de Mercado Abierto de la FED, los
principales índices accionarios registraron caídas significativas, que los
llevaron, en algunos casos como el del índice Nasdaq 100, a entrar en terreno
de corrección (véase Gráfica 1).
No obstante, los
favorables reportes corporativos y el sólido dato del crecimiento de la
economía norteamericana durante el 4T de 2021, reiniciaron la demanda por
activos de riesgo, lo que se tradujo en relevantes ganancias al final del mes
(véase Gráfica 1). Aun así, esto no fue suficiente para evitar una pérdida
generalizada para esta clase de activo durante todo el mes de enero en su
conjunto.
En el mercado de divisas, las expectativas de
mayores tasas de interés en EE.UU. se tradujeron en una apreciación de 0.9% del
dólar frente a las divisas de países desarrollados en enero. Para el promedio
de las divisas de países emergentes, el incremento en los precios de las
materias primas influyó en una apreciación de 1.5% frente al dólar al cierre
del primer mes del año. El peso mexicano no logró revertir las pérdidas de las
primeras semanas del mes y terminó con una depreciación de 0.52%, lo que lo
llevó al tipo de cambio a cotizar en 20.64 pesos por dólar al final de enero.
Finalmente, en el mercado de materias primas se
registraron alzas prácticamente generalizadas, lo cual se reflejó en el
incremento de 11.16% del benchmark de
esta clase de activo (SPGSCI). Al interior del benchmark, el subíndice de Energía fue el que registró un mayor
incremento durante enero con un alza de 17.04%, seguido del componente de
Productos Agrícolas y del de Metales Industriales con incrementos de 4.80 y
2.50%, respectivamente.
Esta alza de los
precios de las materias primas, estuvo influida por las bajas temperaturas en
el hemisferio norte y por las tensiones geopolíticas en Ucrania.
Al momento, los
participantes de los mercados parecen inclinarse por un escenario en el que el crecimiento esperado de la economía
norteamericana será suficiente para producir ganancias de las empresas, aun en
un entorno de mayores tasas de interés y menor liquidez.
No obstante, el
establecimiento de un nuevo equilibrio para las expectativas de los mercados es
un proceso paulatino que dependerá principalmente del grado de persistencia de
la inflación y de la manera en que las autoridades monetarias comuniquen e
instrumenten el ciclo de tensionamiento monetario y, sobre todo, el mecanismo
de reducción de los activos en su balance.
Ante un panorama
inflacionario no visto desde hace décadas y con los riesgos sobre los precios
que aún representan las disrupciones por la pandemia y los conflictos
geopolíticos, pareciera prematuro pensar que la volatilidad fue un tema solo
del mes de enero.